Alexis Bienvenu (LFDE): A la vista de su excepcional dinámica, las estrellas bursátiles coreanas brillarán

Por Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE)
Un presidente recién destituido que podría ser condenado a muerte, un reguero de presidentes condenados por corrupción y después indultados por nuevos dirigentes que, a veces, también terminan condenados, colosos industriales conocidos por su opacidad financiera, una población que se contrae de forma acelerada, manifestaciones masivas que se suceden y, sin embargo, una bolsa eufórica que ha escalado ¡un 91 % en un año![1]
¿Qué otro país que no sea Corea del Sur podría prosperar financieramente partiendo de unas condiciones tan adversas? Como ocurre con el «K-pop» que invade las emisoras de todo el mundo, Corea ha obrado un milagro inspirador en el plano económico, a pesar de sus problemas políticos y sociales. ¿Cómo lo ha conseguido?
El primer factor clave es un Estado que fija de forma clara el rumbo de la economía a golpe de plan quinquenal, como en China (o en Francia, antiguamente), pero que también impone a las empresas normas estrictas en materia de buen gobierno societario. También deja a la justicia desempeñar su papel cuando condena repetidamente a dirigentes corruptos, incluidos los de los grandes conglomerados nacionales, los chaebols. A través del programa «Value up» puesto en marcha en 2024, ahora incluso impone a estos conglomerados normas de transparencia financiera y el respeto a los accionistas minoritarios que actúan contra los intereses de las familias que los controlaban de forma opaca.
La modernización industrial de Corea del Sur, llevada a cabo a marchas forzadas a partir de los años 1960, está mutando en modernización normativa. Resultado: el ratio entre la cotización bursátil de las empresas del índice coreano y su valor contable ha pasado de un nivel bajísimo de 0,8 antes de la reforma a 1,5 actualmente, es decir, el valor de las empresas prácticamente se ha duplicado. Las inversiones internacionales han fluido y la posesión de acciones coreanas por extranjeros se encuentra en sus máximos de los últimos cinco años. ¡El Kospi está de moda, como el K-pop!
El segundo factor clave es la concentración de las inversiones en la IA en segmentos clave donde la industria coreana sobresale. El país no solo se ha convertido en el proveedor mundial imprescindible de algunos componentes, en especial las memorias de alto ancho de banda (HBM) que necesitan los chips de Nvidia; también aspira a convertirse en un actor pionero en el uso de la IA en sentido amplio. En el último salón de electrónica de Las Vegas, el Consumer Electronic Show, las empresas coreanas han destacado en la denominada IA física, es decir, integrada en robots u objetos. Hyundai dejó huella con Atlas, un robot humanoide destinado a la industria y dotado de una notable fluidez de movimientos, mientras que Samsung y LG realizaron demostraciones de IA en dispositivos (on-device), sobre todo en el ámbito de los electrodomésticos. Uno de sus avances consiste en dotar a los objetos de IA sin recurrir a una conexión a Internet, lo que permite proteger los datos privados.
A resultas de estas metas bien ejecutadas, en el último año SK Hynix (líder en memorias HBM) ha avanzado más de un 260 % y Samsung ha ganado un 170 %, mientras que los Siete Magníficos estadounidenses se conforman con un 23 %. Sin embargo, estos valores cotizan entre 7 y 12 veces los beneficios del próximo año[2], mientras que los Mag 7 lo hacen a alrededor de 30 veces. Ciertamente, los líderes coreanos están lejos de rivalizar en tamaño y prestigio con sus competidores estadounidenses, pero a la vista de su excepcional dinámica y su valoración, en general moderada, a buen seguro que las estrellas coreanas seguirán brillando durante mucho tiempo. ¿Tanto como BTS y Blackpink?


