Banca, energía y semiconductores, posibles sectores destacados para el segundo semestre

Por Niall Gallagher, responsable del equipo de Renta Variable Europea de Jupiter AM
Si volvemos la vista al último año en los mercados europeos y a cómo lo hemos gestionado específicamente, hay algunas áreas que destacan como factores clave que han impulsado las rentabilidades de nuestra estrategia.
Los bancos contribuyeron de forma muy notable a la rentabilidad relativa, ya que todas nuestras posiciones en este sector generaron alfa. Entre ellas, los dos bancos españoles en los que invertimos —Caixa y BBVA— fueron los protagonistas. La cartera sigue teniendo exposición a una selección de bancos cuyas características, en nuestra opinión, siguen estando en consonancia con nuestro proceso de inversión y los objetivos de la cartera.
Otro aspecto positivo del último año fue el sector eléctrico, donde Prysmian fue, de hecho, la acción que más contribuyó a la rentabilidad en toda la cartera. Otra empresa de este sector que contribuyó a la rentabilidad relativa fue Siemens Energy, donde entramos a principios de año. La temática de la electrificación es una de las pocas áreas del mercado en las que creemos que los factores de crecimiento estructural pueden medirse en un horizonte superior a 10 años, y es un ámbito en el que consideramos que podemos expresar nuestra preferencia por los mercados europeos con ventajas competitivas.
Otro sector en el que la exposición —o, mejor dicho, la falta de ella— aportó valor relativo a la estrategia fue el de consumo discrecional, más concretamente los segmentos del lujo, la automoción y la ropa deportiva. Llevamos algún tiempo manteniendo una visión negativa sobre este sector debido a la saturación tras un largo periodo de auge, a unos precios demasiado elevados y al debilitamiento del dólar, factores que chocan con los principios de nuestro proceso de inversión. Sin embargo, cabe señalar que ahora nos encontramos en un punto en el que las valoraciones de las acciones son más razonables, aunque no sean precisamente baratas.
Por último, pero no por ello menos importante, está el sector de los semiconductores, que aportó gracias a la selección de valores y a pesar de nuestra infraponderación en ASML, ya que ASM International, BE Semiconductor e Infineon registraron una excelente evolución. Al igual que con los valores relacionados con la electrificación, nuestra exposición a esta temática en la cartera se basa en nuestra evaluación de los motores fundamentales a medio plazo del sector, aunque nos mostramos un poco más cautelosos en cuanto a las valoraciones.
Análisis del último año: los rezagados
Hacia finales de 2025, vendimos las posiciones de la estrategia en Total y Shell ante la expectativa de que los precios del petróleo y el gas se mantuvieran en un rango bajo durante un tiempo, y porque las rentabilidades previstas por flujo de caja libre de ambas acciones habían caído tras varios años de buen comportamiento. Obviamente, no previmos el conflicto con Irán ni la importante subida de los precios del petróleo y el gas que provocó, lo que dio un fuerte impulso al sector energético, y la estrategia perdió parte de sus rentabilidades potenciales a causa de ello. En el lado positivo, sí que tuvimos cierta exposición a esta tendencia, ya que la empresa de servicios al sector petrolero Subsea7 registró una buena evolución.
Otra área que dejó un peor comportamiento relativo fue el sector de la construcción y los materiales de construcción, donde nuestras posiciones en Saint-Gobain y Kingspan —la primera en particular— quedaron rezagadas. En ambos casos, las empresas, que consideramos bien gestionadas, se vieron afectadas por factores macroeconómicos, ya que el entorno tanto en la obra nueva como en las reparaciones y el mantenimiento (tanto residenciales como no residenciales) se mantiene en niveles muy bajos en comparación con la historia en casi todo el mundo. Llevamos tiempo esperando una recuperación, que aún no se ha producido. Sin embargo, seguimos siendo pacientes con ambas acciones.
Los últimos sectores con una evolución decepcionante que quiero destacar son los de bienes de consumo básico y productos sanitarios de consumo, donde el mal comportamiento de empresas como Beiersdorf, Straumann, Haleon y L’Oréal se vio compensado en cierta medida por el buen momento en que compramos Nestlé. Cada valor tiene sus propios motores y su propia historia, pero el panorama general es que los últimos 12 meses no han sido un entorno fácil para los sectores expuestos al consumo, ya que los consumidores — especialmente los de renta media— se han mostrado reticentes o faltos de confianza en muchas regiones.


