Los españoles invierten en criptoactivos pese a que la banca es reacia a dar asesoramiento

Los criptoactivos han dejado de ser terreno exclusivo de los pioneros tecnológicos para convertirse en una opción de inversión cada vez más extendida entre los españoles. Según Criptan, plataforma de compraventa y de ahorro en criptoactivos, la media que invierte el español en estos productos supera los 4.900€, mostrando claras diferencias entre comunidades autónomas.
La Comunidad de Madrid es la más importante en esta plataforma, con 7,9 millones euros invertidos y una media por ciudadano de más de 8.703 euros, la cifra más elevada de España. Le sigue la Comunidad Valenciana, con 4.4 millones totales, y una posición media que roza los 5.000 euros. En tercera posición, Cataluña, con más de 3 millones de inversión total, y una media por ciudadano de 3.980 euros, muy lejos de la Comunidad de Madrid.
Sin ser los que más invierten en cripto, llama la atención que el ciudadano de Cantabria invierte una media de 7.237 euros; el de Extremadura, 7.824 euros; el del País Vasco, 6.222; y el de Galicia, 6.747 euros.
Las comunidades que menos invierten en criptoactivos a través de la plataforma de Criptan son son La Rioja (102.893 euros), Navarra (219.534 euros), Asturias (314.190 euros), Cantabria (354.643 euros) y Canarias (480.782 euros). La inversión media en criptoactivos más baja corresponde también a La Rioja (2.731 euros), seguida de Canarias (2.731,71 euros) y Navarra (2.888 euros).
El Bitcoin sigue siendo la principal opción de inversión para los españoles, representando más del 65% del total en la mayoría de las comunidades autónomas. Domina en Galicia (81,2%), Castilla y León (76,5%), País Vasco (73,5%), la Región de Murcia (73,1%) y la Comunidad de Madrid (68,5%). Las regiones con menor peso del bitcoin en sus carteras son Extremadura (28,1%), Canarias (42,9%), Cantabria (58,6%), Navarra (59,3%) y Asturias (64,28%).
Extremadura lidera la inversión en USDC, con un 63,2%, reflejando un perfil más conservador y una clara preferencia por activos estables. Navarra destaca por un mayor peso de Ethereum (18,2 %) y Canarias presenta una de las carteras más diversificadas, con Bitcoin (42,9%), Ethereum (20,3%) y USDC (18,6%).
Venta, sí; asesoramiento, no
Tras muchos años de resistencia y de desconfianza, los criptoactivos han terminado entrando con fuerza en el catálogo de productos de la banca para sus clientes particulares, especialmente tras la aprobación de la Directiva MiCA y de sus reglamentos. Pero las entidades financieras demuestran que en el ecosistema cripto andan con pies de plomo, porque temen el riesgo reputacional tanto o más que la elevada volatilidad de este tipo de inversiones. No solo las españolas, sino las de toda Europa.
Un dato es suficiente: de las 110 entidades financieras que en la UE que han obtenido la autorización para prestar servicios de compraventa y de custodia de activos digitales a sus clientes minoristas, solo 20 incluyeron la realización de asesoramiento financiero. De estas 20 entidades, 11 se limitan a proporcionar recomendaciones de inversión, y solo 9 ofrecen gestión de carteras.
Cuando una entidad decide solicitar la licencia para operar en cripto, tiene que especificar qué los servicios quiere prestar a su clientela, los medios que va a emplear para ofrecerlos y sus normas de conducta. Los supervisores solo otorgan la autorización para operar los servicios incluidos en el expediente de solicitud de la licencia, que aparecen en el registro de la ESMA (el supervisor europeo de los mercados). Las licencias solicitadas hasta ahora evidencian la cautela que practican tanto los bancos como incluso las propias plataformas cripto. Unos y otras ofrecen mayoritariamente servicios como la recepción y transmisión de órdenes, custodia, intercambio de criptoactivos por otros criptoactivos o por fondos. El asesoramiento financiero sobre criptoactivos es muy minoritario.
Esa cautela es generalizada también entre las empresas de servicios de inversión (ESI). Un informe conjunto de ESMA y EBA (Autoridad Bancaria Europea) refleja que de 247 firmasa, solo cuatro manifestaban su intención de prestar servicios de asesoramiento y gestión discrecional de carteras sobre criptoactivos.
Una explicación a ese exceso de prudencia de bancos, ESI, y de plataformas cripto es que el cliente prefiere que la inversión en este tipo de activos no sea directa, sino a través de fondos, ETF o ETP, productos regulados por MiFID II, y por tanto con mayor protección, interpreta éste, que la que ofrecen normativas como MiCA.
Los grandes bancos españoles (BBVA, Santander, a través de Openbank, CaixaBank) dejan muy claro que la responsabilidad de invertir en criproactivos es del cliente, que da el primer paso, No hay una proactividad de la entidad. Es el cliente el que pide invertir en cripto. Ellos se limitan a canalizar ese deseo, fundamentalmente a través de stanlecoins, menos volátiles que otros cripto como bitcoin, y básicamente para clientes de Banca Privada.
Se justifican en el carácter especulativo de esos productos, que carecen de un subyacente, por lo que se carece de datos objetivos en los que basar un servicio de asesoramiento. También en la elevada volatilidad, porque el criptoactivo puede registrar subidas y bajadas de doble dígito en pocas horas, no siempre fáciles de explicar al cliente minorista, por mucho que el contrato incluya un ‘disclaimer¡, un descargo de responsabilidad por el que la entidad no se hace cargo de las posibles pérdidas por la inversión.
Pero esa cautela también refleja que los bancos carecen de auténticos especialistas en criptoactivos. En el caso de las plataformas cripto, el asesoramiento no es la parte central de su actividad, ya que su negocio, y su cuenta de resultados, se basa en la intermediación, no en decirle al cliente en qué producto determinado debe invertir, cuánto de su patrimonio debe colocar ahí.
Las últimas entidades en entrar en este mercado, como MyInvestot, el neobanco controlado por Andbank, ofrecen servicios de compraventa de criptoactivos, además de productos cotizados de gestoras que replican el comportamiento de éstos, fundamentalmente de bitcoin. Recuerdan que la SEC (el supervisor de los mercados de EEUU) ya autorizó los primeros fondos cotizados o ETF en cripto (inicialmente, solo en bitcoin) en enero de 2024.
Pero en los bancos recuerdan el último invierno cripto, cuando el bitcoin perdió el 70% de su valor en algo más de seis meses entre 2021 y 2022. Y que en el sector ya se habla de una pesadilla similar a corto plazo, que como siempre se ve agravada por la mala costumbre del inversor particular de comprar en las subidas y de vender lo más rápidamente posible en las bajadas.
Pese a ello, el inversor en cripto ya no es un ‘friki’. En este ecosistema ya han entrado grandes fondos de inversión, fondos de pensiones y bancos multinacionales, que arrastran al inversor particular pero dentro de un planteamiento de gestión profesional, de diversificación de la cartera, de componente de inversión alternativa.


