Unicaja imita a Liberbank y cede sucursales a agentes financieros

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Por Miguel Ángel Valero

En pleno proceso de negociación de la fusión con Liberbank y tras superar la esperpéntica OPA fallida de Abanca sobre esta entidad, Unicaja está imitando al grupo creado por la fusión entre CajAsturias (más Banco Castilla La Mancha, antigua CCM), Caja Cantabria y Caja Extremadura.

Por un lado, está cediendo la gestión de sucursales en zonas rurales a agentes financieros para que éstas puedan seguir teniendo atención financiera sin que se le disparen los costes a Unicaja. Es la estrategia que el grupo con sede en Málaga ha seguido en Almanza (León), donde la sucursal de Unicaja, heredada de la absorción de Banco España Duero y exactamente de la antigua Caja España, es la única del pueblo.

Es una estrategia en auge en el medio rural que viene a salvar del cierre la sucursal que la entidad Unicaja Banco (Caja España) mantiene en la población de Almanza. La única que hay en el pueblo.

Desde marzo, la sucursal está en manos de un agente financiero, un trabajador autónomo que pasa a ser residente en la localidad. Este empleado por cuenta propia asume el negocio de la oficina de Caja España en la zona del alto Cea, pero también el alquiler del local y todos los gastos inherentes a la actividad de la sucursal. “Como una franquicia”, exponen gráficamente en Unicaja.

La sucursal, que antes empleaba a dos trabajadores de Unicaja, mantendrá en manos del agente financiero el mismo horario de atención al público. El nuevo ‘propietario’ de la sucursal asume también el compromiso de mantener el cajero automático.

Para el Ayuntamiento de Almanza, la decisión beneficia al pueblo por partida doble: se mantiene abierta la sucursal, cuando la primera idea de Unicaja era cerrarla y que acudiera una ofibus un par de días a la semana, y “ganamos un vecino”, proclama el alcalde, que ha mantenido varias reuniones con directivos de Unicaja para tratar de salvar la sucursal de Almanza.

Una idea de Liberbank

Precisamente el modelo de ceder sucursales a agentes financieros, que en muchos casos son antiguos empleados de entidades financieras, para mantenerlas abiertas sin costes fijos para el grupo fue desarrollado por Liberbank, futuro protagonista de la fusión con Unicaja, a partir del éxito de una experiencia piloto en 2016 en Cancienes, parroquia de Corvera (Asturias).

La iniciativa de Liberbank, que en una primera fase ya transformó en agencias un centenar de sucursales y que quiere llegar al 15% del total en una segunda parte de esta estrategia, ha sido seguida por otras entidades. Es el caso de Cajamar, donde a diferencia de Liberbank es la entidad quien asume el coste de la sucursal (el agente financiero, que tiene una relación de autónomo, recibe una comisión si logra aumentar el negocio heredado).

También lo hacen el Santander o el BBVA, con la fórmula de la franquicia: el banco pone la plataforma tecnológica y el catálogo de productos y servicios, y el agente financiero, que mantiene con él una relación de autónomo, asume el alquiler del local y los costes de mantenimiento y operativos, recibiendo una comisión por cada operación realizada o por el nuevo negocio generado.

Es un modelo que empieza a aplicar Unicaja y que se caracteriza por que todos ganan: el banco mantiene su presencia, su volumen de negocio y su clientela en zonas donde no es rentable mantener una oficina convencional, reduce sus costes y recoloca a empleados víctimas del ajuste de plantilla, y el agente financiero, que generalmente es de esa localidad y por tanto conoce muy bien el mercado, tiene una oportunidad para gestionar esa actividad y obtener ingresos.

Unicaja Banco tiene, como alternativa al cierre de sucursales, una red de 80 agentes financieros y además algunas oficinas móviles, los ofibuses, que se desplazan durante toda la semana a distintas localidades y que suelen recorrer 30.000 kilómetros al mes. Básicamente, esos agentes financieros trabajan en sucursales heredadas de las antiguas cajas de España y de Duero, en Castilla y León, donde abundan desgraciadamente muchas localidades pequeñas en las que no resulta rentable económicamente que el grupo mantenga oficinas tradicionales.

“Son agentes colaboradores, con título financiero, en una oficina que, por supuesto, cuenta con el logotipo, los productos y servicios, y las promociones del banco como cualquier otra sucursal. Mantienen la imagen corporativa y ofrecen los mismos productos y servicios de este banco, pero es el profesional el que corre con los gastos”, explican en Unicaja.

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