Unespa: «Las críticas a la industria española del ahorro por sus costes actuales son injustas»

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Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, participó en el X foro de previsión colectiva organizado por BBVA en el Hotel Palace de Lisboa (Portugal), donde afirmó que «las pensiones son un problema, en primer lugar y de forma fundamental, porque si alguna vez tuvieron fundamento actuarial, lo han perdido. En un sistema actuarialmente sólido, cada pensionista, contributivo por supuesto, tiende a llevarse lo que puso más una Tir adicional que proviene del hecho de que, en lógica de crecimiento, los trabajadores que pagan la pensión del jubilado son más productivos de lo que era ese mismo jubilado cuando cotizaba. Esta lógica es la que lleva a pensar que la Tir implícita del flujo de activo y pasivo de una pensión debe ajustarse, mutatis mutandis, con el crecimiento estructural del PIB. Pero esto no es lo que está pasando. Si tomamos como benchmark una capacidad estructural de expansión del pib del 3%, las tir de las pensiones están, como poco, un punto por encima. Alguien tiene que pagar esa diferencia, y ese alguien no puede ser otro que el endeudamiento».

También desveló el segundo problema: «Puesto que estamos en un sistema de reparto, este sistema de cosas, que ya he dicho que se despliega por encima de sus posibilidades actuariales, es soportado, en cada momento, por los activos. Esto hace que la relación entre activos y pasivos sea tan crucial, y por eso es tan importante que se deteriore, como de hecho se está deteriorando. El tercer problema, por último, tiene que ver con las heridas causadas por los ciclos económicos y la discontinuidad que ha introducido la pasada crisis. Dado que el sistema de pensiones apenas se ha visto afectado por dicha crisis, la conclusión ha sido que la pensión media se haya acercado de forma muy significativa al salario medio. Tenemos, pues, un sistema de escasa equivalencia actuarial, con importantes, y crecientes, tensiones demográficas, y en el que la dinámica de salario y pensión le juega a la contra. Es, lo repito, por estas causas por lo que existe un problema con las pensiones. Y esto es lo que hay que resolver».

Añadió que «uno de los argumentos que encontramos más a menudo cuando se discute el futuro de las pensiones es que, en realidad, el problema de las pensiones es un problema de empleo. Yo, este argumento, si bien no diría que es falso, sí que diré que me parece limitado. Más aún: demasiadas veces, me parece que no es otra cosa que una vía cómoda para eludir el debate de fondo».

Críticas injustas al ahorro privado

Concluyó afirmando que «las críticas que recibe la industria española del ahorro por sus costes actuales son injustas. Muchos de quienes las hacen no entienden que no es lo mismo asumir costes de gestión sobre un conjunto de ahorradores a los que, por decirlo coloquialmente, no has tenido que ir a buscar, que sobre un conjunto al que tienes que contactar, uno a uno. Además, hay otro factor importante en sistemas obligatorios, y es que los gastos son muy diferentes para los inversores por defecto, los que no toman ninguna decisión, que para los activos. En Nueva Zelanda, por ejemplo, el coste medio aplicado a un ahorrador activo es de 173 dólares, y el de uno por defecto 100 dólares menos. De todo esto podemos concluir que el nivel de gastos que aplicaría la industria del ahorro española en un sistema bien estructurado de ahorro complementario no lo podemos inferir de la estructura actual de gastos, porque sería diferente. Es importante transmitir esto; y es importante afrontar este asunto con un espíritu abierto, colaborador y flexible».

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