Sebastian Paris (LBP AM – LFDE): Los mercados del petróleo y del gas podrán normalizarse gradualmente

Por Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista mayoritario de LFDE
El domingo, el presidente Trump anunció que se había alcanzado un acuerdo con Irán, información que fue confirmada por las autoridades iraníes. El presidente estadounidense mencionó que la reapertura del estrecho de Ormuz tendría lugar a partir del viernes en el marco de una prórroga de 60 días del alto el fuego actual.
Aunque el marco negociador sigue pareciendo frágil a todas luces, los incentivos de ambos países para poner fin a este conflicto son tan grandes que parece improbable una vuelta a la guerra. Los mercados del petróleo y del gas podrán, pues, normalizarse gradualmente. La fuerte caída del precio del barril de petróleo (Brent), que ayer cotizaba por debajo de los 84 dólares (frente a los 107 de principios de mayo), transmite un cierto optimismo del mercado y parece lógica.
Mantenemos nuestra previsión de acercamiento hacia los 75-70 dólares por barril a mediados de 2027, una evolución evidentemente muy favorable para la economía mundial. Esta circunstancia debería atenuar, o incluso disipar, el impacto inflacionista y daría un impulso al crecimiento mediante el apoyo a la demanda, mientras que los estímulos presupuestarios (en especial de EE. UU., Alemania y Japón) podrán seguir brindando impulso.
La zona euro debería salir ganando de este escenario, tras haber sido la región más afectada por la crisis energética. El giro a la baja de los precios de la energía debería tranquilizar a los bancos centrales en lo que respecta a las perspectivas de inflación. Este hecho corrobora nuestra visión, que apuesta por el mantenimiento de los tipos de interés de referencia del BCE durante los próximos meses.
Esta semana se pronunciarán el Banco de Inglaterra y la Fed; no esperamos cambios, aunque el mercado estará muy atento a las declaraciones de K. Warsh, el nuevo presidente de la Fed, que debería adoptar un discurso de firmeza en materia de inflación que permitiría tranquilizar a los agentes económicos sobre la independencia de la Fed.
La fuerte caída del precio del petróleo provocada por la inminente reapertura de Ormuz ha estimulado la tolerancia al riesgo por parte de los inversores, especialmente en EEUU y en los mercados expuestos a las acciones tecnológicasAsí, estos valores, que habían sufrido una corrección en mayo, han recuperado gran parte de sus pérdidas. Por su parte, la deuda pública ha visto cómo bajaban sus tipos, ya que la caída de los precios del petróleo ha desinflado las expectativas de inflación. El entusiasmo podría prolongarse, aunque las valoraciones están volviéndose más exigentes y deberían contener la subida de los índices a partir de ahora.


