Robeco: Contra las picaduras de serpiente… invertir en los ODS

Por el Equipo de Inversión en Sostenibilidad de Robeco.

¿Cuánta gente cree que muere hoy en día por picaduras de serpiente? ¿Algunos centenares? Increíblemente, son 11.000 al mes, unos 138.000 al año, afirma el equipo de inversión en sostenibilidad de Robeco.

¿Cuáles son las novedades?

Las mordeduras tóxicas de animales salvajes siguen siendo hoy por hoy un importante problema de salud pública en los mercados emergentes, sobre todo en la India, donde cada año se producen casi la mitad de los fallecimientos por picadura de serpiente. Otro medio millón de personas en el mundo sufren graves lesiones por esta causa, que frecuentemente conllevan la amputación de los miembros infectados.

Pero las serpientes no son ni mucho menos los animales más letales. La criatura más mortal del mundo no es el ser humano, como piensa mucha gente debido a las guerras o hambrunas que causa, sino el mosquito. La malaria, causada por la picadura del mosquito, mató a 720.000 personas en 2016, muy por encima del terrorismo (34.000) o los conflictos armados (116.000).

Las elevadas tasas de muertes causadas por animales en mercados emergentes resultan sorprendentes para los occidentales, que solamente ven serpientes en el zoo, o en alguna pajarería. Sin embargo, supone además una buena oportunidad para que los inversores contribuyan a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por Naciones Unidas, algunos de los cuales se refieren a la resolución de este tipo de problemas.

¿Por qué es importante?

Los tratamientos para casos de picadura de serpiente, malaria y otras enfermedades transmitidas por animales, como la rabia, no están disponibles de forma universal, y a menudo tampoco resultan asequibles. Existe una escasez global de antídotos contra el veneno de serpiente, y los fármacos para prevenir el contagio de malaria por picadura de mosquito suelen ser un lujo que sólo los turistas occidentales pueden permitirse.

En consecuencia, los ODS pretenden canalizar la inversión hacia proyectos que puedan promover mejoras. El ODS 3, por ejemplo, tiene como meta promover la salud y el bienestar, lo que incluye la disponibilidad de medicamentos en mercados emergentes. Algunos inversores están poniendo en marcha fondos para invertir en estas empresas capaces de contribuir directamente a la consecución de los ODS.

¿Qué significa esto para los inversores?

“Los ODS funcionan como una taxonomía conforme a la cual los inversores puedan categorizar el impacto que las empresas tienen sobre la sociedad”, afirman desde el equipo de integración de la sostenibilidad de Robeco. “En Robeco y RobecoSAM, hemos desarrollado una metodología propia para evaluar este impacto, en función de lo que producen las empresas, de cómo discurren sus actividades y de las posibles controversias que puedan surgir en relación con ellas. Además del impacto positivo, nos fijamos también en la posible contribución negativa de cada empresa a los ODS. Las empresas que ejercen impacto negativo no pueden formar parte de nuestras carteras de crédito SDG.”

“En el caso del suministro de medicamentos para el tratamiento de las picaduras de serpiente, la malaria y otras enfermedades, las empresas farmacéuticas pueden ejercer un impacto positivo sobre el ODS 3 (salud y bienestar). En nuestros análisis, nos fijamos también en cosas como el porcentaje de su negocio que se desarrolla en mercados emergentes, ó la estrategia de precios de las farmacéuticas. Tras esta evaluación, únicamente invertimos en las empresas farmacéuticas que superan el listón de la aportación positiva. Esto puede marcar una verdadera diferencia.”