Pimco señala sus cinco ideas de cartera para invertir en las fases avanzadas del ciclo

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Por Mihir P. Worah, director de inversiones de asignación de activos y rentabilidad real

Se vislumbran numerosas señales de cambio en el horizonte inversor: la Reserva Federal está aumentando los tipos de interés a corto plazo y la inflación estadounidense se sitúa en el nivel objetivo por primera vez desde 2012. El orden comercial, que ha prevalecido a escala mundial durante décadas, se está viendo alterado. Varios indicadores económicos muestran indicios de recalentamiento, aun cuando la actual expansión estadounidense ha comenzado su décimo año. La volatilidad ha experimentado un repunte, puesto que algunos inversores descuentan un dramático desenlace, mientras que otros se muestran más optimistas, y esto, a su vez, está creando oportunidades de valor relativo.

Todo esto está generando un complicado entorno de inversión. Aunque los indicadores de recesión todavía no están emitiendo una señal roja de advertencia sobre la posibilidad de una desaceleración inminente, lo que implicaría un giro hacia una posición defensiva, sí están transmitiendo una señal amarilla de «precaución». Esto, aunado a unas expectativas de mayor volatilidad, dispersión del mercado y riesgos de inflación, sugiere que los inversores deberían apostar por un proceso meditado de construcción de la cartera y unas inversiones oportunistas. Si desea obtener más información sobre nuestras últimas opiniones de asignación de activos y las ideas de inversión que abordamos en este documento, lea nuestra entrega de mediados de año «Invertir en las fases avanzadas del ciclo».

Puesto que la dinámica del mercado está alterándose, y dada la posibilidad de que se produzcan más cambios en el futuro, a los inversores les podría resultar difícil determinar el posicionamiento óptimo de sus carteras. A continuación, presentamos cinco oportunidades de inversión que observamos en los mercados:

  1. Bonos con vencimientos más cortos. Privilegiamos los bonos corporativos estadounidenses a corto plazo, que ofrecen actualmente unos rendimientos más atractivos (en comparación con años anteriores), gracias a las subidas de tipos de la Fed, acompañadas por unos diferenciales del Libor y de crédito más amplios. Debido a su vencimiento más corto, estos bonos no solo son menos sensibles al aumento de los tipos de interés, sino que además podrían exhibir un carácter más defensivo en caso de que se produzca una desaceleración o una recesión.
  2. Cesta de divisas de los mercados emergentes.Los activos de los mercados emergentes (ME) han afrontando un tortuoso camino en 2018, pero consideramos que el rezago es desproporcionado dados los riesgos actuales. En concreto, identificamos una prima de riesgo inexplicable asociada a las divisas de los ME, lo que nos induce a concluir que una inversión diversificada y con un tamaño apropiado debería formar parte de cualquier asignación de activos a largo plazo.
  3. Oro. El oro ha mostrado una rentabilidad inferior con respecto a su media histórica probablemente porque, a corto plazo, las propiedades del oro como metal y como moneda están provocando su caída ante las tensiones comerciales y el fortalecimiento del dólar estadounidense, al imponerse sobre sus propiedades como reserva de valor a largo plazo. Esto genera, a nuestro parecer, una oportunidad para incorporar en la cartera una cobertura frente a los episodios de aversión al riesgo a una valoración atractiva.
  4. Gran capitalización frente a pequeña capitalización. En consonancia con el tema de elevada calidad para despuntar en esta fase del ciclo económico, y habida cuenta de los interesantes puntos de entrada, privilegiamos una sobreponderación de los valores de gran capitalización («large cap») con respecto a sus homólogos de pequeña capitalización («small cap»).
  5. Primas de riesgo alternativas. Existe un vasto universo de estrategias en los mercados de renta fija y materias primas que pueden combinarse con valores de renta variable y divisas para construir carteras diversificadas que tengan como objetivo sacar partido de las ventajas de las primas de riesgo alternativas. La incorporación de estrategias diversificadoras, pero líquidas, cobra importancia, ya que muchas estrategias que obtienen una prima de «iliquidez», como invertir en «private equity» y «venture capital», también presentan una beta elevada (correlación) con respecto a los mercados de renta variable, lo que podría no resultar conveniente en la actual fase del ciclo económico.

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