Pilar Bravo (Finaccess Value): Renta fija ante el nuevo escenario, inflación y bancos centrales

Por Pilar Bravo, Directora de Desarrollo de Negocio Finaccess Value
Durante los últimos meses, el foco de los mercados ha ido desplazándose. La atención del mercado que hasta hace poco se centraba sobre todo en los resultados empresariales, el auge de la Inteligencia Artificial y las expectativas sobre crecimiento ha dado paso a una preocupación por la inflación y la respuesta de los bancos centrales. A ambos lados del Atlántico, las presiones sobre los precios, la evolución de la actividad económica y las decisiones de política monetaria están redefiniendo las expectativas de los inversores y elevando la volatilidad de las curvas de tipos.
Europa: presión sobre los tipos
En Europa, una de las principales sorpresas ha llegado por el lado del crecimiento. La actividad económica se ha reacelerado más de lo inicialmente prevista, incluso en un contexto marcado por unos precios de la energía elevados.
El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en torno a Ormuz, que ha contribuido al encarecimiento del petróleo y, por extensión, a prolongar las presiones inflacionistas, tiene una consecuencia directa para los mercados de renta fija: unas expectativas de tipos de interés más elevados durante más tiempo. El riesgo es que lo que inicialmente podía interpretarse como un shock temporal termine generando efectos de segunda ronda sobre la economía: mayores costes energéticos que se trasladan a otros precios, presionan los márgenes empresariales y dificultan el retorno de la inflación hacia el objetivo de los bancos centrales.
Europa cuenta, no obstante, con importantes fuerzas estructurales de carácter desinflacionista como una población longeva, una elevada propensión al ahorro, una inversión relativamente contenida y la fortaleza de la divisa; estos son factores que, a medio plazo, apuntan hacia una inflación moderada, potencialmente inferior al 2%. El problema para el Banco Central Europeo es que la política monetaria debe responder también a los factores coyunturales. Y mientras la energía siga ejerciendo presión sobre los precios, el margen se reduce.
Estados Unidos: inflación y déficit, un cóctel para la deuda
Al otro lado del Atlántico, a las presiones inflacionistas se suma la preocupación de los inversores por la persistencia de un elevado déficit público y por la capacidad del Tesoro estadounidense para financiar su creciente volumen de deuda sin incrementar significativamente el coste de financiación.
La combinación resulta especialmente relevante para la curva de tipos. Los intentos de gestionar su pendiente mediante una mayor concentración de las emisiones en los plazos cortos (comprando bonos a largo plazo, para luego emitir a corto, en una suerte de QE fiscal), junto con las expectativas sobre la evolución de la política monetaria, han contribuido a aumentar la incertidumbre. Las declaraciones de Kevin Warsh en Jackson Hole, poniendo el foco en la necesidad de contener la inflación y utilizar las herramientas disponibles para conseguirlo, reforzaron además la sensibilidad del mercado ante cualquier señal procedente de la Reserva Federal. El resultado ha sido un incremento de las primas de plazo y, en términos generales, una mayor volatilidad en los mercados de deuda.
La Fed afronta un difícil equilibrio
La evolución de la inflación coloca a la Reserva Federal ante un dilema conocido, pero particularmente relevante en el actual contexto: contener las presiones sobre los precios sin provocar un deterioro excesivo de una economía que, por ahora, mantiene un comportamiento positivo en crecimiento y empleo.
Si la inflación continúa mostrando resistencia y las perspectivas de actividad permanecen razonablemente sólidas, el margen para mantener los tipos en niveles elevados durante más tiempo aumenta. Para el Tesoro estadounidense, esta dinámica tiene una consecuencia evidente. Una mayor dependencia de la financiación a corto plazo implica una mayor sensibilidad del coste de la deuda a los tipos oficiales. Y cuanto más elevados permanezcan los tipos, mayor será el coste de refinanciar la enorme deuda pública estadounidense.
Un entorno que invita a recuperar el valor del corto plazo
En este contexto, la renta fija vuelve a ofrecer una oportunidad interesante, pero también exige una gestión especialmente disciplinada del riesgo.
Cuando las curvas presentan volatilidad y existe incertidumbre sobre la trayectoria de los tipos, la duración puede convertirse en una fuente relevante de riesgo. Por ello, los plazos cortos cobran especial importancia con una estrategia capaz de capturar el carry manteniendo al mismo tiempo una elevada liquidez y una sensibilidad limitada a los movimientos de mercado.
Ese es precisamente el enfoque de Finaccess Renta Fija Corto Plazo, cuyo objetivo es ofrecer rentabilidad para las posiciones de tesorería basándose sobre tres pilares: rentabilidad, liquidez y una volatilidad baja y controlada.
La cartera combina dos grandes fuentes de rentabilidad. Por un lado, los pagarés, que permiten acceder a activos de corto plazo, Investment Grade y, en determinadas oportunidades, con rentabilidades superiores a las ofrecidas por algunos bonos equivalentes. La selección de emisores y el análisis de crédito adquieren aquí un papel fundamental.
Por otro, el fondo invierte en bonos corporativos Investment Grade, principalmente de emisores europeos, con duraciones cortas. El objetivo es aprovechar el atractivo actual de las rentabilidades de la renta fija sin asumir una exposición excesiva a los movimientos de los tipos de interés.
La cartera presenta una calidad crediticia media de BBB+, junto con una baja duración de crédito y una reducida sensibilidad a las variaciones de los tipos de interés. Geográficamente, las principales exposiciones se concentran en España, Países Bajos, Francia y Alemania, con compañías como CIE, Arcelor y Unicaja entre las principales ideas de inversión.
Los datos actuales de la cartera de Finaccess Renta Fija Corto Plazo reflejan además el atractivo que todavía puede encontrarse en los tramos cortos de la curva: una TIR del 3,08%, un diferencial de 0,52 puntos porcentuales sobre la curva de deuda pública, una duración de 0,46 años y una volatilidad del 0,13%.
Los próximos meses estarán marcados por la evolución del precio de la energía, la inflación y la respuesta de los bancos centrales. El escenario no está exento de riesgos y la volatilidad puede seguir acompañando a las curvas de tipos. Precisamente por ello, mantener duraciones cortas, seleccionar cuidadosamente el crédito y preservar la liquidez permite afrontar un entorno de mayor incertidumbre sin renunciar a las oportunidades que ofrece la renta fija.
“Comunicación de marketing: esta información no constituye en ningún caso una recomendación personalizada de inversión. Los rendimientos pasados no son garantía de rendimientos futuros. Tenga en cuenta que cualquier inversión en los mercados financieros está sujeta a determinados riesgos, incluido el riesgo de pérdida del principal invertido y/o de ausencia de rentabilidad”.


