Pago explícito al asesor: 6 de cada 10 clientes pagarían (pero solo si aporta valor añadido)

Josep Soler, delegado ejecutivo de EFPA España y consejero de EFPA Europa, participó ayer en la rueda de prensa en la que Santiago Satrústegui presentó sus objetivos como nuevo presidente de la asociación española.

Soler destacó que la asociación está apostando por exigir un nivel de cualificación un poco más elevado que los demás cualificadores, de hecho, su certificación EFA exige el doble de horas de formación de las marcadas por la Ley: “El regulador podría haber sido algo más restrictivo, pero ha abierto algo más el grifo, incluyendo más de 80 títulos o diplomas.  En EFPA, seguimos apostando por unos niveles por encima de los mínimos exigidos, las entidades financieras que apuestan por nuestras certificaciones están también apostando más para que su gente tenga un nivel superior, lo que demuestra su clara apuesta por ofrecer el mejor servicio al cliente”.

Asimismo, el consejero de EFPA Europa analizó los retos a los que se enfrenta el sector del asesoramiento en España y el resto del continente. “La directiva MiFID II ya está plenamente implementada, aunque es cierto que en cada país se ha realizado el proceso de forma distinta, hubiera sido necesaria una mayor armonización en la transposición de la Directiva en los diferentes países de la UE. Pensábamos que algún tipo de entidades iba a tener problemas de supervivencia, pero el sector se mantiene con una estructura muy parecida a la anterior a la ley, habiendo introducido los elementos importantes de MiFID II con respecto a la transparencia y la mejora de la eficacia”.

En este punto, Soler alertó sobre la importancia de invertir y ahorrar en el medio y largo plazo. “Creo que en España el inversor tiene un nivel bajo de cultura financiera y que no se educa convenientemente al ahorrador, sobre todo en un escenario como el actual de tipos bajos, volatilidad y desaceleración en el crecimiento económico. El horizonte temporal de un inversor normal tiene que ser de tres años como mínimo y, a partir de ahí, se debe realizar una evaluación”.  Aquí destacó la labor de educación financiera que la asociación realiza cada año en más de 100 instituciones de todo el país con voluntarios de EFPA.

Pago explícito

Josep Soler explicó que “uno de los temas más relevantes pasa por conocer si los clientes estarán dispuestos a pagar explícitamente por la prestación del servicio”. Según la última encuesta de EFPA, seis de cada diez aseguran que sí pagarán, aunque solo si pueden reconocer el valor añadido aportado. De ahí que “los asesores deben trabajar para que su labor sea concebida como relevante y también para fomentar la cultura y educación financiera, un tema en el que todavía falta mucho trabajo por delante en este país”, concluyó el consejero de EFPA Europa.