Los sindicatos exigen a los bancos seguros de Responsabilidad Civil Profesional para los empleados que vendan productos financieros

Por Miguel Ángel Valero

La definitiva entrada en vigor de la Directiva MiFID II y el acuerdo logrado entre los sindicatos y CaixaBank han elevado la presión sobre los bancos para que haya más protección para los empleados que venden productos financieros a clientes.

Los sindicatos demandan la suscripción de seguros de Responsabilidad Civil Profesional para estos trabajadores, aunque la normativa deja muy claro que la responsabilidad siempre es de la entidad comercializadora. Pero no quieren ningún resquicio a que una mala comercialización de un producto a un cliente termine perjudicando a un trabajador.

Otra petición de los representantes sindicales de los trabajadores de banca es la aplicación de códigos de conducta, como el que propugna EFPA, la Asociación Europea de Asesoría y Planificación Financiera en España, para que un empleado pueda negarse a que se le obligue a vender un producto a un cliente cuando considere que no es adecuado para él o para su perfil de riesgo.

La banca se ve presionada por el hecho de que CaixaBank se ha convertido en la primera entidad financiera en España que garantiza la protección a toda la plantilla ante eventuales demandas por mala comercialización de productos y ante pérdidas de los clientes. La entidad ha decidido tomar nota a las peticiones de los sindicatos, muy consciente de las implicaciones de MiFID II (y de la normativa española que desarolla la Directiva europea) pero también de los escándalos que están sacudiendo el sector financiero, como la inadecuada venta de participaciones preferentes, los errores en la salida a Bolsa de Bankia, o las hipotecas multidivisa, por mencionar sólo algunos de los más sonados.

El compromiso de CaixaBank consiste en establecer mecanismos para hacer frente a la responsabilidad civil profesional de los empleados y prestar asistencia jurídica, incluida la defensa en posibles juicios por pérdidas ocasionadas a los clientes por mala venta de productos.

Desde el año pasado, los representantes de los trabajadores del banco de La Caixa venían exigiendo una medida de esta envergadura, preocupados por la cada vez mayor exposición que tienen a denuncias por parte de los usuarios a los que atienden.

Los administradores y altos ejecutivos de la banca cuentan desde hace tiempo con pólizas que hacen frente a demandas por su gestión (los seguros para Consejeros y Administradores, más conocidos como D&O). Y los empleados también reclamaban algún tipo de protección.

Antes del acuerdo con los sindicatos, en CaixaBank, dependiendo de los casos, las pólizas de Responsabilidad Civil se podían extender a algunos empleados. Tras plasmarse en el acuerdo laboral, el empleado que venda directamente un producto a un cliente contará con una protección de un seguro, cuya cobertura incluirá las particularidades de cada caso y siempre que el trabajador afectado haya actuado de buena fe. No cubre, por tanto, negligencias o errores intencionados del empleado, pero sí las consecuencias de haber obedecido órdenes de la superioridad

La primera responsabilidad recae sobre los bancos, pero en muchas ocasiones los clientes denuncian también al empleado o a la sucursal donde realizaron la operación.

Además, la entrada en vigor de MiFID II implica una mayor exigencia sobre la conducta y la formación de los empleados de las entidades en la comercialización y en el asesoramiento de productos financieros y de inversión.

Los sindicatos han reclamado a otras entidades que sigan el ejemplo de CaixaBank, pero se han topado con un gran obstáculo: tanto la AEB (patronal de bancos) como la Ceca (que representan a los bancos procedentes de cajas de ahorro) se han negado rotundamente a incluir en el convenio colectivo un asunto de semejante envergadura.

Esto obliga a los sindicatos a plantear la cuestión de la protección de los empleados distribuidores de productos o asesores financieros en las negociaciones con cada una de las entidades financierasHasta ahora, ninguna ha mostrado intención de imitar a CaixaBank, y solamente está dispuesta a analizar esa demanda de los sindicatos para determinados puestos comerciales y de asesoramiento financiero.