Los futuros ajustes de plantilla de la banca disparan el interés por ser agente financiero

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn

Por Miguel Ángel Valero

El ajuste de plantilla en la banca va a continuar, pese a que desde el inicio de la crisis financiera internacional en 2008 se han suprimido 112.150 puestos de trabajo. Es verdad que en ese período los bancos han creado 23.294 empleos, pero dos terceras partes de éstos van a los servicios centrales, con claros perfiles tecnológicos e informáticos, y apenas un tercio a las sucursales, a las labores comerciles.

El cierre de sucursales también seguirá, aunque se han cerrado prácticamente la mitad de las sucursales que entonces había (45.763). La banca quiere menos oficinas y más grandes, con muchos empleados y puestos especializados en bancaseguros, asesoramiento financiero, financiación, pymes, autónomos, entre otras tareas.

Hemos comprobado en nuestras propias carnes que el sueldo ya no es tan seguro como antes si se trabaja en una sucursal de banco”

En 2019 dos grandes bancos, Santander y CaixaBank, cierran 1.900 sucursales y ajustan plantilla en más de 5.000 empleos.

La prolongación de la etapa de tipos de interés bajos, y la todavía escasa demanda de crédito solvente hacen que no sea difícil pronosticar que los ajustes en la banca continuarán. Especialmente si siguen las fusiones.

Continuarán las prejubilaciones y las bajas incentivadas, pero los trabajadores de la banca son muy conscientes de que las condiciones económicas de los últimos ajustes no se volverán a repetir. Al revés, cada vez serán menos ‘generosas’ las ofertas de las entidades para que los empleados se vayan ‘voluntariamente’ o se prejubilen.

Por eso se está disparando el interés de los empleados de los bancos por reconvertirse en agentes financieros de las entidades para las que trabajan, o para otras. El empleo que se está creando en la banca tiene mucho que ver con la analítica de datos, con los algoritmos (los matemáticos son uno de los perfiles más buscados por las entidades financieras), con la tecnología, las aplicaciones móviles, la ‘nube’ (cloud), la Inteligencia Artificial o con el blockchain.

A los trabajadores de la banca a los que les gustan las labores comerciales, el trato con el cliente, el asesoramiento financiero, les queda una salida muy atractiva: ser agentes financieros. Pasan de ser empleados a autónomos, con la ventaja de convertirse en su propio jefe y de obtener unos ingresos recurrentes gracias a la cartera de clientes que logre.

Este proceso lo están alimentando muchas entidades financieras (Liberbank, que fue la primera en hacerlo, Santander, Unicaja, BBVA, Cajamar, entre otras), al facilitar la transformación de empleados de sucursales que se cierran en zonas rurales por su falta de rentabilidad en agentes financieros.

“El cambio de asalariado a ser agente financiero en un principio da un poco de vértigo, ya que la cultura de tener un sueldo fijo está muy asentada en España, pero hemos comprobado que en nuestras propias carnes que ese sueldo ya no es tan seguro como antes si se trabaja en una sucursal de un banco”, explica un exempleado de un banco, que ahora dirige una agencia financiera, una sucursal que iba a ser cerrada por éste.

El cliente, en el centro

“Trabajando como agente financiero las necesidades y objetivos de nuestros clientes van a estar en el centro. Y no son solo meras palabras, porque nuestro futuro va a depender de que los clientes estén satisfechos con las recomendaciones y con el asesoramiento que les damos, no solo al inicio de nuestra relación sino mediante el seguimiento periódico de su situación y de  inversiones”, señala.

“Nuestra función es acompañar a los clientes en todas las facetas financieras a lo largo de su vida, ofreciéndoles las soluciones financieras para que consigan sus objetivos. Siempre poniendo por delante los intereses de los clientes a los del propio agente financiero o de la entidad que ofrece un determinado producto”, insiste este exempleado.

Entre las funciones de un agente financiero está la gestión del día a día de cada cliente: cuenta corriente, nómina, tarjetas. Si existe un mandato, puede gestionar el patrimonio ya existente de éste. O poner en marcha planes de ahorro, analizar necesidades y alternativas de financiación, establecer las estrategias necesarias para proteger su capital, y sobre todo gestionar sus expectativas y emociones, de forma que no se dejen llevar por la histeria en momentos álgidos de los mercados y tomen decisiones equivocadas.

Tras 20 años como empleado de banca y 6 como agente financiero, me pregunto por qué no di el paso antes”

“Todo esto se consigue con el conocimiento del cliente y de sus circunstancias, tras lograr establecer una relación de confianza”, señala un agente financiero. El vínculo del cliente ya no es el banco, ni siquiera la sucursal, sino el agente financiero, aunque éste utilice el logotipo, el material de propaganda, el sistema informático y los productos y servicios de éste.

“Un agente financiero con una buena cartera de clientes en un pueblo puede vivir más que dignamente”, confiesa uno de ellos, un trabajador de un banco que se quedó con la sucursal que éste iba a cerrar en su localidad. “Y puede ganar mucho dinero si es un especialista de Banca Privada o de gestión de patrimonios, sin necesidad de llevarle la cuenta a un millonario”, añade otro, que actúa como agente financiero de una firma especializada.

El dato es conocido pero no por ello menos indicativo: el peso de los agentes financiero creció el 6,6% en 2018. Y para este año se espera un incremento mucho mayor, procedente sobre todo de dos fuentes: la Banca Personal y Privada, la gestión de patrimonios; y la transformación de sucursales de zonas rurales en agencias financieras.

Manejar tu propia agenda

El agente financiero no es una actividad clandestina ni está dentro de la economía sumergida. Es una actividad regulada, ya que debe estar dado de alta en el Banco de España como agente representante de una entidad financiera. Es más que recomendable (de hecho prácticamente todas las entidades financieras obligan a tenerlo) obtener una certificación de asesoramiento financiero, requisito imprescindible para vender productos de inversión según la Directiva MiFid II.

Laboralmente,  el agente financiero es un trabajador por cuenta propia, un autónomo, que establece con un banco (o con una firma de Banca Privada) un contrato mercantil, generalmente con exclusividad (no puede trabajar para otra entidad).

Los ingresos son comisiones por mantener la cartera de clientes, incrementar los productos y servicios contratados por éstos, y por captar usuarios nuevos.

“En mi caso he sido veinte años empleado asalariado de banca y llevo ya seis años como autónomo, como agente financiero, y ahora me pregunto por qué no di ese paso antes, seguramente por la falsa sensación de seguridad que da tener un sueldo garantizado. Pero como se está viendo desde hace años, trabajar en banca ya no te proporciona esta tranquilidad de tener un salario para siempre, con reestructuraciones continuas, expedientes de regulación de empleo s o desplazamientos forzosos, y además el trabajador asalariado de banca está sometido a presiones de horarios y de venta y colocación de productos financieros, que está provocando un altísimo nivel de estrés y de ansiedad que no se compensa con el sueldo, por muy bueno que ‘pueda ser”.

Es el testimonio de un agente financiero, que señala que “tus ingresos dependen de tu trabajo y de la confianza que te den los clientes, no lo que decida el director de la Territorial o Recursos Humanos”.

“Es una actividad en la que puedes crecer y desarrollarte profesionalmente a la vez que formas financieramente a tus clientes y les acompañas a conseguir sus objetivos, y logras unos ingresos mensuales pero gestionándote tu propia agenda, manejando tu tiempo como quieres, facilitando la conciliación de una manera que siendo asalariado de un banco es prácticamente imposible”, afirma una agente financiera.

“Obviamente, hay que cumplir objetivos. Tampoco quiero ofrecer una visión idílica del agente financiero en una zona rural, pero se puede vivir dignamente en una localidad de un millar de habitantes si sabes hacer bien tu trabajo”, señala este exempleado, ahora agente financiero de la sucursal de su pueblo.

Share This