Lan Wang Simond (Pictet AM): China, ecosistema financiero maduro, diversificado y tecnológicamente avanzado

Por Lan Wang Simond, CFA, gestora de la estrategia long/short en acciones de China en Pictet AM
China conforma un ecosistema financiero maduro, diversificado y tecnológicamente avanzado, con una economía en transformación, que genera ganadores y perdedores. Por esta razón, un enfoque de inversión largo/corto es la solución óptima para aprovechar sus oportunidades.
Hay que tener en cuenta que desde mediados de los 90 este mercado ha cambiado drásticamente. Era altamente cíclico, conocido por ser la principal fuente mundial de bienes manufacturados de bajo coste, sustentados por una industria petroquímica en crecimiento. Hoy día ha adoptado sectores de mayor valor añadido y se ha convertido en uno de los mayores mercados de consumo del mundo, con ingresos disponibles que casi se han duplicado la última década. Además, el mercado bursátil chino ha mejorado significativamente en gobernanza y transparencia contable. Las bolsas de Shanghái y Shenzhen están ahora entre las diez principales del mundo por capitalización bursátil y las empresas de tecnológica representan 42% del índice Golden Dragon de MSCI, frente a 21% en 2011.
Pero los inversores occidentales están infra ponderados en China, que no ha sido un mercado fácil, especialmente desde 2018 con la administración Trump y la primera guerra comercial. Justo después China sufrió el mayor confinamiento por Covid, de tres años. Le siguió la guerra ruso-ucraniana en 2022 cuando, irónicamente, China fue la región de más salidas de inversión. Luego volvió Trump, con la segunda guerra comercial tras el Día de la Liberación en 2025 y unos aranceles a importaciones de China de hasta el 145%. China había creado capacidad manufacturera para el mundo, que ahora debe ser digerida por su economía interior. Por eso sufre presión deflacionaria. De manera que su crecimiento se ha ido ralentizando. Este año probablemente sea de 4,4 a 4,7%, menor que Taiwán, que crece a más del 5%, gracias a la IA y que supera por primera vez a Corea y Japón en PIB per cápita.
De hecho, el Gobierno chino siempre ha estado más orientado a la inversión, el mayor componente de su economía que consumo, el cual supone 40% de su PIB, a diferencia de 60% a 70% de las economías occidentales. Las empresas estatales dominan algunos sectores, como materiales y energía. Sin embargo, en otras áreas, el sector privado está en auge, con muchas empresas dinámicas de primer nivel. Pero su sector inmobiliario, que llegó a ser 25% de su PIB, se ha reducido a un solo dígito. Esta enorme brecha debe cubrirse y su Gobierno ha apoyado las energías alternativas. Ya en 2024 China suponía cerca de 31% del total mundial de inversión en energías limpias y a principios de 2026 las empresas chinas suman 70% de la capacidad global de baterías de iones de litio para vehículos eléctricos. Así que el crecimiento de China se ha ralentizado, pero se ha evitado un desplome.
Unicornios
El caso es que entre EEUU y China ya en 2024 sumaban casi 75% de los unicornios del mundo, esto es, empresas tecnológicas jóvenes y dinámicas de más de 1.000 millones de capitalización. Las estadounidenses permanecen privadas mucho más tiempo respecto a la era Internet de Google, Amazon o Meta. Ahora SpaceX, puede salir con valor de 1,7 billones, para situarse inmediatamente entre las cinco mayores del índice S&P 500. Por su parte mercado de capital privado chino es limitado y sus unicornios tienen que salir al mercado mucho antes, con capitalizaciones mucho menores, de 1.000 y 6.000 millones de dólares, lo que deja margen de crecimiento a los inversores secundarios. Además en China muchas empresas acuden al mercado a pedir dinero cuando el ciclo es favorable y lo evitan en otro caso. Por eso Taiwán es complementario, pues cuenta con propietarios de empresas familiares, que no quieren diluir sus acciones y prefirieren reinvertir su generación de flujo de caja. Es el caso de Taiwan Semiconductor, dominante en la fabricación de chips avanzados. Además, las empresas taiwanesas pueden establecerse en EEUU a diferencia de muchas de China Continental.
La industria occidental no puede pasar por alto a China
En todo caso, la industria occidental no puede pasar por alto a China, dada su velocidad y enorme escala. A corto plazo ningún país puede reemplazarla. Incluso su dependencia del petróleo del Estrecho de Ormuz es mucho menor que otras economías asiáticas. Además, produce cada año cuatro a cinco millones de estudiantes STEM -ciencia, ingeniería, tecnología y matemáticas-, 41% de sus graduados universitarios, la mayor cifra en el mundo, frente a 20% en EEUU.
Más aún, en el actual super ciclo de inversión por la inteligencia artificial (IA) China puede producir a un coste muy bajo y suministrar a gran escala. Taiwán es el centro de fabricación para las empresas estadounidenses de IA. Tiene superávit por cuenta corriente del 18 % del PIB y el dólar taiwanés está deprimido artificialmente, para fomentar sus exportaciones, lo que genera inflación en los precios de sus activos. En Taiwán el crecimiento de PIB es del 5%, frente a 2% de Corea del Sur, a pesar de que produce casi todos los chips de memoria globalmente.
Rentabilidad del índice, con la mitad del riesgo
Pero no invertimos en crecimiento del PIB en China. Sus grandes cifras macroeconómicas son medias de sectores orientados a la exportación y su economía interna y de consumo, actualmente deflacionaria. Desde nuestra perspectiva, las oportunidades están en las empresas, tanto en posiciones al alza -más en tecnología, energías alternativas y vehículos eléctricos y salud- y a la baja -más en bancos y algunos sectores industriales tradicionales-. Con ello reducimos la volatilidad.
Efectivamente, la estrategia long/short Mandarin, desde lanzamiento en 2010, una de las más longevas del mercado en la Gran China, ha generado una rentabilidad similar a la del índice MSCI Golden Dragon, algo más de 6% anualizada, con aproximadamente la mitad de volatilidad, de 9%, frente a 19 % del índice. Ha captado dos tercios de las subidas y solo un tercio de las caídas a lo largo del ciclo de mercado. Hace 15 años el perfil era más de posiciones largas y con el tiempo ha reforzado la protección en las caídas, habiendo superado al índice en años difíciles.
Robots virtuales
Con base en Shanghái, que aporta conocimiento directo del mercado, partimos de un universo de más de 10.000 acciones de China Continental, Hong Kong y Taiwán y, cada vez más, empresas que obtienen ingresos o beneficios significativos de China. Es el caso del sector del lujo europeo.
Tras el análisis fundamental reducimos este gran universo a unas 1.000 acciones, por sectores que seguimos dinámicamente. Para ello contamos con seis robots virtuales, siendo uno de los primeros en usarlos, incluyendo tecnología y salud. Para ello empleamos Open Claw, IA de ejecución de código abierto, que entrenamos y nos proporciona informe diario, lo que cambia sustancialmente el tiempo invertido. Tratamos de detectar qué es diferente respecto al trimestre anterior y esperamos que llegue a generar recomendaciones para posiciones largas y cortas. A nivel de empresa nos centramos en la generación de flujo de caja y su reinversión. La cartera final está formada por entre 70 y 120 acciones de alta convicción.
Rapidez y escala
Actualmente estamos ante una oportunidad única para aprovechar que la inteligencia artificial será como la revolución industrial, un cambio de paradigma, en un ciclo de varios años. Está en su etapa inicial, de infraestructura y estamos expuestos a hardware y semiconductores. Aunque la principal carencia de China es el equipamiento y chips avanzados, debido al embargo de EEUU, cuenta con un suministro energético abundante y está a la vanguardia en aplicaciones. Grandes tecnológicas como Alibaba, Tencent o Baidu están realizando fuertes inversiones y desarrollando aplicaciones orientadas al consumidor y la eficiencia operativa. China cuenta con destacados proveedores en la nube, como Alibaba Cloud. Además, los modelos chinos de IA son mucho más baratos, 1,10 dólares por millón de tokens, frente al estadounidense de Anthropic entre 11 y 30 dólares. Así que muchos desarrolladores emplean el modelo chino por relación calidad-precio. Ya sea en grandes modelos de lenguaje o equipos de semiconductores, las empresas chinas pueden reducir drásticamente el tiempo de lanzamiento al mercado en comparación con competidores en países desarrollados a una fracción del coste, crucial en un mundo que avanza hacia tecnologías más baratas, compactas y de alto rendimiento.
El hecho es que con las aplicaciones de IA de ejecución se multiplica la necesidad de generación de tokens y hay que ampliar capacidad de centros de datos, lo que requiere suelo, evaluación medioambiental y equipamiento. Los Gobiernos locales en China los construyen y las empresas alquilan la capacidad. Como el factor restrictivo es el chip avanzado, China está fabricando chip local. Es el caso del nuevo modelo de DeepSeek V4, que funcionará con los últimos chips diseñados por la china Huawei Technologies con su línea Ascend. Además, para ser independientes de EEUU. China se desplaza al sudeste asiático para construir centros de datos, con chips de Nvidia, como es el caso de Singapur.
Otros segmentos son de menor valor añadido, como ensambladores.
Primer lugar en energías alternativas
Además, China figura en primer lugar como actor en energías alternativas, incluyendo baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía, que EEUU y Europa, segmento cuya demanda crece muy rápido. Al respecto el fabricante chino de baterías CATL, una de nuestras mayores posiciones, cuenta con 39 % de cuota del mercado global de baterías para vehículos eléctricos. A pesar de que el precio de las baterías ha bajado 90 % por unidad, su beneficio neto muestra crecimiento anual compuesto del 20 %. Se debe a que es actor dominante, productor de menor coste, que puede mantener crecimiento de márgenes y beneficio por acción. También produce y exporta sistemas de almacenamiento de energía. Además, hay que tener en cuenta que las empresas chinas de vehículos eléctricos tienen su propia versión robótica, siendo previsible que China sea el primer país en pasar al nivel L3 de conducción autónoma, cuando si ocurre un accidente, la responsabilidad es del fabricante. Posteriormente llegará la robótica física humanoide.
Ventaja competitiva en biotecnología
Otra ventaja competitiva clave de China es en biotecnología, por venta de licencias de formulación de medicamentos, adquiridas a precios muy competitivos por grandes farmacéuticas, como AstraZeneca o Merck, que necesitan reemplazar fármacos superventas cuyas patentes expiran de 2028 a 2030, como Keytruda, de 30.000 millones de dólares al año. Estas empresas posteriormente realizan los ensayos clínicos de tercera fase. Según Morgan Stanley, se espera que los ingresos de los medicamentos desarrollados en China alcancen 34.000 millones de dólares al año para 2030 y 220.000 millones para 2042.
En cambio, otros sectores se enfrentan a aumento de costes, entre ellos la electrónica de consumo. También somos cautos con sus sectores más tradicionales, como el inmobiliario.


