La rentabilidad y la renta fija

Por Rafael Valera, CEO de Buy & Hold

Me parece que sería bueno escribir unas líneas sobre qué sentido tiene invertir en renta fija cuando últimamente escuchamos a gestores “conservadores” que invierten el 100% en renta variable, u otros que no ven ninguna posibilidad de lograr rentabilidades en la renta fija.

Puestos en contexto, creo que no hay que “demonizar” ningún tipo de activo, ni a ningún tipo de inversor, la riqueza está en la diversidad, también en este caso que nos ocupa.

Hoy para un inversor en Euros en el contexto de tipos negativos que vivimos desde hace ya años en Europa, el invertir con un horizonte temporal inferior a 18 meses no tiene sentido; es sencillamente dejar las inversiones al azar, ya que toda inversión necesita un tiempo mínimo de maduración, y más aún en el contexto descrito.

Una de las diferencias más considerables a la hora de invertir en una empresa es si decidimos hacerlo en su capital o en su deuda. En lo segundo, convendrán conmigo, la certidumbre es mayor, y al ser mayor, el retorno exigido a dicha inversión será menor.

Al prestar a una empresa a un plazo determinado, el riesgo principal que corremos es el de la quiebra de la compañía, y es mucho más sencillo valorar si una compañía va a continuar existiendo llegado un determinado plazo, que valorar si el beneficio por acción continuará creciendo.

El que un activo suba en bolsa o no, depende de muchos factores, pero el principal, sin duda, es que el beneficio por acción aumente y esto, créanme, es más incierto que el si la compañía pagará sus deudas o no.

Bien, teniendo claro dónde existe mayor certidumbre, podemos fijarnos un horizonte temporal de maduración menor para aquellos activos con una certidumbre mayor, y darles un mayor plazo de tiempo a aquellos activos que son de mayor dificultad a la hora de valorar.

De esta forma desde Buy & Hold recomendamos invertir aquellos inversores con un horizonte temporal de al menos 18 meses en renta fija, y para los inversores en acciones hablamos de 6 años.

La volatilidad de cada uno de los tipos de activos también es diferente y la experiencia nos demuestra que los humanos actuamos en manada, así cuando las bolsas caen, los inversores huyen, de tal forma que venden. Así, una vez más, el pasado diciembre observamos las mayores salidas de los fondos de mayor volatilidad como son los de acciones. Cuando es justo lo contrario a lo que hay que hacer, pero decir que todos estamos preparados para actuar en contra de la manada, no es evidente.

Al igual que en el deporte, cuando se comienza no se inicia uno en lo más “extremo”; del mismo modo, en la inversión recomendamos ir dando también los pasos convenientes al perfil de cada inversor y sus circunstancias.

Por último, y para que esto no sea pura palabrería, os hemos dejado un cuadro en el que podréis observar nuestro track record, ya que os podrá decir más que todas mis palabras.