La polarización en gestión de activos deja a la firmas medianas en una posición crítica

El sector de la gestión de activos afronta una transformación estructural en la que la escala, la especialización, la tecnología y la capacidad de adaptación estratégica serán determinantes. Un análisis de KPMG destaca ocho factores fundamentales:
- Intensidad regulatoria y presión supervisora: la agenda regulatoria es exigente (retail, sostenibilidad, producto), incrementa costes, complejidad operativa y riesgo de ejecución
- Redefinición de la distribución y la relación con el cliente, con una transición hacia modelos abiertos, digitales y centrados en el asesoramiento y en la gestión de carteras, con mayor transparencia, presión sobre retrocesiones, y personalización a escala
- Presión estructural sobre la rentabilidad: compresión de márgenes por los costes, la regulación y la competencia, que obliga a ganar escala, mejorar eficiencia, y redefinir fuentes de ingresos
- Polarización del sector, con un desplazamiento hacia dos modelos dominantes (grandes plataformas frente a boutiques especializadas), dejando a las firmas medianas en una posición crítica
- Complejidad de los mercados privados: crecimiento estructural pero retos en liquidez, valoración, gobernanza y adecuación al cliente, en un contexto de mayor escrutinio
- Exigencia creciente del inversor institucional, que obliga a una internalización de capacidades, mayor sofisticación, estructuras más flexibles (coinversión, mandatos)
- Necesidad de adaptación estratégica vía alianzas y consolidación: las asociaciones y operaciones cooperativas se convierten en palancas clave para acceder a más capacidades, ganar tamaño, y competir mejor
- Transformación del modelo operativo por la IA y la tecnología: reconfiguración de todos los procesos (inversión, riesgo, operaciones y distribución) impulsada por la inteligencia artificial, la analítica avanzada de datos, y la automatización. Todo eso requiere elevadas inversiones
Dentro de un mercado caracterizado por un crecimiento generalizado en el patrimonio gestionado, se refuerza la concentración del mercado, con un reducido número de firmas vinculadas al sector bancario acumulan la mayor parte del volumen: CaixaBank AM, el 22,9%; Santander AM, el 14,5%; BBVA AM, el 12,9%; Ibercaja, el 6,37%; Kutxabank Gestión, el 6,05%; Bankinter Gestión de Activos, el 4,23%; Sabadell AM, el 3,28%; Unicaja AM, el 2,98%; Gescooperativo, el 2,69%. La única gestora no bancaria es Mutuactivos (grupo Mutua Madrileña), con el 2,57%.
En Banca Privada sucede lo mismo, con una estructura altamente concentrada en los grandes grupos: Santander Private Banking, 20,39% de cuota de mercado; CaixaBank Wealth Management, 18,26%; BBVA, 16,37%. De ahí se pasa al 7,46% de Bankinter, 7,21% del Sabadell; 4,22%, de Andbank; 2,98% de Banca March; 2,49% de Deutsche Bank. Las únicas firmas no vinculadas a grandes bancos son Renta4, con el 1,7% de cuota de mercado, y A&G, con el 1,69%
Tanto en Gestión de Activos como en Banca Privada, las entidades de tamaño medio presentan mayores tasas de crecimiento, impulsadas por una mayor especialización y más dinamismo en la captación de flujos, pero sufren una presión estructural en márgenes, atrapadas entre los grandes grupos y las boutiques especializadas.


