La CNMV acaba con toda esperanza de que haya un cuarto supuesto en retrocesiones

Las restricciones que impone MiFID II al cobro de retrocesiones suponen un cambio profundo en el modelo de negocio de las entidades financieras. Pero aún quedaba por resolver una duda; la última esperanza para muchas entidades en su afán de mantener la rentabilidad de sus redes de oficinas. Se trata del que se ha dado en llamar el ‘cuarto supuesto’. Una posibilidad que, según ha confirmado el presidente de la CNMV, Sebastián Albella, finalmente no se contemplará en la transposición de la directiva. Una postura que viene a refrendar las opiniones que ya había expresado sobre el asunto en ocasiones precedentes.

La confirmación definitiva de que no habrá un cuarto supuesto la ha hecho Albella en XXIX edición de los premios Expansión-Allfunds de fondos de inversión, donde ha manifestado que “el planteamiento del Ministerio ha sido que no exista cuarto supuesto. Desde la CNMV apoyamos este planteamiento del Ministerio y creemos que a la larga va a ser bueno para el sector y para los inversores españoles, al generar más competencia y más distribución de productos de terceros”.

Este cuarto supuesto permitiría el cobro de retrocesiones por la simple comercialización de fondos de inversión, práctica habitual en el mercado español. Sin embargo, este modelo choca con la filosofía genérica de MiFID II, que exige que la entidad aporte “valor añadido” para poder percibir retrocesiones y establece tres supuestos cuyo cumplimiento justificaría ese valor añadido. Recordemos que estos tres supuestos que se aplican al asesoramiento no independiente son:

  1. Disponer de una amplia gama de instrumentos financieros adecuados
  2. Combinar el asesoramiento no independiente con algún tipo de servicio continuado que añada valor al cliente, como puede ser el seguimiento de la idoneidad o el seguimiento de las recomendaciones sobre la composición de la cartera del cliente. Por ejemplo, con una oferta para evaluar anualmente los instrumentos en los que está invertido.
  3. Incorporar en la oferta productos de otros proveedores no vinculados con la entidad y herramientas que ayuden al cliente a tomar decisiones de inversión.

Ahora bien, la propia directiva contempla la posibilidad de que las legislaciones nacionales puedan añadir otros supuestos para reflejar la ‘idiosincrasia’ de cada mercado. Este es el argumento en el que había fundado sus esperanzas la gran banca y que ha defendido Inverco ante las autoridades españolas, al entender que “supondría una mejora evidente en la calidad de la prestación del servicio y permitiría el cobro de retrocesiones por parte de los distribuidores”.