La banca aprovechará MiFID II para introducir la sostenibilidad en el asesoramiento financiero a sus clientes

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn

Por Miguel Ángel Valero

MiFID II supone una oportunidad para que los bancos hagan un rediseño de las relaciones con sus clientes, forjarlas desde unas bases más sólidas, que van a minimizar potenciales errores. Pero también debe ser una palanca para introducir la cuestión de la sostenibilidad en el asesoramiento financiero. Es uno de los mensajes para consumo interno lanzados por José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB) y exdirector general de Regulación del Banco de España, durante su intervención en el curso “La economía del blockchain. Lo que está por venir”, organizado por la APIE y patrocinado por BBVAen la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

Roldán destaca el papel de la banca en una economía sostenible y libre de emisiones en carbón. Y que en el plan de acción de la Comisión Europea 2018-20 hay cuatro propuestas, con sus correspondientes modificaciones normativas, que afectan de una manera u otra al sector financiero:

1.-la incorporación de la sostenibilidad en el asesoramiento financiero mediante una modificación de la MiFID y también de la Insurance Distribution Directive (IID). Existe una propuesta de modificación del Reglamento Delegado 2017/565 de MiFID II que se publicó el 24 de mayo, que propone que a la hora de prestar servicios de inversión, y dentro de los objetivos de inversión del cliente, se tengan en cuenta sus preferencias sobre sostenibilidad y medio ambiente. Lo que se ha bautizado como Green MiFID.

2.-el establecimiento de una clasificación oficial de actividades sostenibles, que se irán introduciendo progresivamente en la normativa de la Unión Europea vía reglamentos, que son de aplicación directa una vez aprobados y no necesitan transposición a las legislaciones nacionales.

“Esto permitirá aclarar qué es verde y qué no es verde, qué es sostenible y qué no lo es. Con ello, todos los actores dispondrán de un lenguaje común en esta materia que servirá para medir y comparar riesgos financieros. Esta taxonomía es importante porque en base a esa clasificación se podría introducir el factor de sostenibilidad en los requisitos de capital de los bancos y las compañías de seguros. La Comisión Europea se reserva la posibilidad de recalibrar los requisitos de capital aplicables a los bancos en función del factor verde, cuando así se justifique desde el punto de vista del riesgo”, explica el presidente de la AEB.

3.-el desarrollo de dos índices de referencias de sostenibilidad sobre economías con bajo impacto en emisiones de dióxido de carbono y con impacto positivo en éstas.

y 4.-el establecimiento de deberes más claros para los inversores institucionales y los gestores de activos en lo que respecta a la sostenibilidad. “Así, deberán incorporar la sostenibilidad en su proceso de toma de decisiones y tendrán que explicar los fundamentos de éstas a los inversores finales de una forma más transparente”, destaca el presidente de la AEB.

Roldán reconoce que son precisamente los inversores institucionales (las gestoras de fondos de inversión y los fondos de pensiones) los que están impulsando la inversión sostenible y los que se han convertido en accionistas muy activos a la hora de tomar decisiones en las compañías sobre riesgos de cambio climático. “Los gestores de activos están convencidos de que la inversión con conciencia climática es posible sin comprometer los objetivos de maximizar las rentabilidades de los inversores. No es solo altruismo”, precisa el presidente de la patronal bancaria.

El impacto del cambio climático puede además notarse en el crecimiento económico: una subida de 2,5  grados centígrados de la temperatura puede detraer hasta 33 billones del PIB mundial actual, advierte José María Roldán.

En el mundo de las finanzas sostenibles “estamos pasando de preguntarnos por qué a por qué no”, en un contexto en el que Gobiernos, reguladores y supervisores utilizarán a la banca como palanca de cambio. “Este fenómeno viene para quedarse con tanta fuerza como la cuestión digital. Todas las entidades bancarias tienen una estrategia digital y de aquí a dos años como máximo también todas las entidades de referencia van a tener una estrategia sostenible, y no va a haber banco que se pueda quedar al margen de estos desarrollos”, insiste Roldán

Críticas al retraso

El presidente de la AEB aprovecha la ocasión para criticar el retraso en la transposición de MiFid II. Y pide “hacer un esfuerzo” para que las leyes técnicas sean tramitadas por el Parlamento con una velocidad adecuada. “Sabemos que viene y al mismo tiempo no hay texto legal aprobado que permita hacer frente a esta nueva realidad con los clientes. Cuanto antes podamos solucionarlo mucho mejor”, argumenta.

Roldán pide también evitar las discrecionalidades nacionales, y la tentación de descafeinar las Directivas en las normas nacionales, porque “en este contexto de Unión Bancaria dificulta la integración”. “Hemos de ser coherentes con la necesidad de construir la Unión Bancaria en Europa”, concluye.

Share This