Jupiter AM: Los bonos españoles e italianos siguen siendo atractivos si se mantiene la estabilidad política

Por Huw Davies, gestor de inversiones del equipo de Renta fija, Retorno absoluto de Jupiter AM
En el mercado de deuda soberana europea, el corto plazo sigue estando marcado por la posible reacción de los gobiernos para apoyar a los consumidores durante la crisis energética. Después de la magnitud del apoyo fiscal desplegado globalmente en 2022, los gobiernos son ahora más cautelosos a la hora de asumir una factura similar.
Puede haber algún tipo de apoyo fiscal, pero nuestra visión es que será de una escala significativamente inferior a la que vimos en 2022. Y, en ese contexto, los bonos soberanos españoles e italianos nos siguen pareciendo atractivos.
La perspectiva a largo plazo para Europa se ha visto enturbiada por el conflicto actual, pero sigue siendo desafiante desde un punto de vista económico. Además, Alemania ha cambiado considerablemente su perspectiva fiscal, principalmente por la llegada de la segunda Administración Trump, pero también como consecuencia de la guerra en Ucrania y de las preocupaciones en materia de defensa.
Por eso, en términos relativos, muchos países periféricos europeos siguen ofreciendo valor, siempre que mantengan una situación política estable. Aunque las posiciones fiscales son exigentes, el verdadero problema aparece cuando las preocupaciones fiscales se combinan con volatilidad política.
En el caso de España, la volatilidad política podría ser un factor a vigilar, pero hay otros países europeos donde el problema parece mayor. Francia, por ejemplo, ha tenido momentos en los que su déficit fiscal se ha convertido en una preocupación relevante para los mercados. En Reino Unido, la volatilidad política y las dudas sobre la perspectiva fiscal a largo plazo también están pesando sobre el mercado.
Desde nuestro punto de vista, se trata de identificar si existen problemas políticos que puedan alterar la percepción del mercado. Si España entrara en un periodo de mayor incertidumbre política y volatilidad, ese factor tendría que vigilarse. Pero, en comparación con otros países europeos, España parte de una posición relativamente mejor, porque su crecimiento económico ha sido superior al de muchas otras economías de la región. Desde este punto de vista, eso podría situar al país en una posición fiscal algo más favorable, aunque el riesgo aparecería si las dudas fiscales se combinaran con una mayor inestabilidad política.
También es importante distinguir entre gasto fiscal y crecimiento. En Reino Unido ha habido gasto fiscal, pero no se ha traducido en un repunte significativo del crecimiento económico. En España, en cambio, el crecimiento ha sido mejor, y eso puede dejar al país en una situación fiscal algo más favorable.
Si los costes de financiación se mantienen elevados, la clave estará en la percepción del mercado sobre si la situación puede deteriorarse. No creo que estemos ante un escenario de falta de compradores para estos mercados. Hay un nivel de compensación para la deuda de estos países. El problema es cómo percibe el mercado el impacto de esa deuda sobre la moneda, la inflación y la función de reacción del banco central.
En el caso de la eurozona, la situación es algo más compleja porque los países no tienen pleno control sobre el banco central. Pero, dentro de ese marco, los bonos periféricos europeos siguen siendo interesantes desde una perspectiva de valor relativo.
Por eso, en deuda soberana de mercados desarrollados, vemos más oportunidades en expresiones de valor relativo que en posiciones direccionales puras de duración. Nos siguen gustando los mercados periféricos europeos, pero mantenemos una posición corta en bunds. La oportunidad está precisamente en esa relación entre unas áreas y otras dentro del espacio soberano desarrollado.


