Juan Ignacio Crespo: “Están proliferando las emisiones de deuda empresarial con muy escasas garantías”

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Juan Ignacio Crespo, matemático, analista y asesor del fondo Multiciclos Global FI de Renta4, habla del futuro de la actividad económica en una entrevista en Twecos de Crédito y Caución.

En ella, considera que la mayor amenaza que acecha al sistema financiero internacional es el “excesivo apalancamiento. Como en 2007, pero esta vez menos concentrado, pero mucho más distribuido entre los diversos agentes económicos y financieros. Algunas estrategias de gestión de activos podrían resultar peligrosas por ese apalancamiento. Se nota en que, de nuevo, las emisiones de deuda empresarial con muy escasas garantías y baja calidad crediticia están proliferando, a la vez que proporcionan rentabilidades muy poco por encima de las del Tesoro de Estados Unidos”.

Sobre la evolución del ciclo económico, dice que “existen numerosos indicadores, la mayor parte de ellos muy útiles, para intentar adivinar la deriva que va a tomar el ciclo económico; pero cada vez han ido tomando más peso los que se llaman índices de opinión, que no son otra cosa que opiniones de empresarios, inversores o consumidores recogidas por medio de una encuesta y organizadas de manera que la diferencia entre las diferentes percepciones recogidas -por ejemplo, si los empresarios van a contratar o no más empleados en los próximos meses- den una idea de si el ambiente económico apunta a una expansión de la economía o, por el contrario, a una contracción o decaimiento. A este tipo de resultados obtenidos de las encuestas se les suele llamar datos soft. El uso de estos indicadores trata de superar las dificultades que tiene el hacer previsiones económicas con lo que eran los datos más tradicionales, los que en la jerga anglosajona se llaman datos hard, que suelen llegar a analistas,  economistas y medios de comunicación con considerable retraso, dado el período de recogida y elaboración de la información que algo tan trabajoso requiere”.

Y añade que “en la actualidad estamos, probablemente, en un momento que se podría considerar excepción a alguna de las reglas establecidas en el punto anterior. Desde 1950 (tiempo para el que los datos son fiables) la economía de Estados Unidos ha entrado en recesión siempre que había un período prolongado de caída de precio de las materias primas y/o en que caían los beneficios de las empresas. Con una sola excepción: el período 1986-1987. En ese período no se produjo una recesión, aunque sí algo insólito y casi único en la historia conocida: un crac súbito de Bolsa, sin mayores consecuencias en términos de caída fuerte de la actividad económica. Pues bien, parece como si esa experiencia se fuera a repetir en la actualidad: tras uno de los períodos más largos conocidos de caída de precio de las materias primas y, también, con caída del ritmo anual de los resultados empresariales, es decir, una recesión de beneficios, la recesión en la economía de Estados Unidos no aparece, de momento, por ningún lado. Lo que es un alivio muy grande para la economía europea y, por ende, para la española que están viviendo un momento dulce desde hace tres años”.

 

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