IEAF analiza las consecuencias del Brexit para la industria financiera

El economista Javier Santacruz ha participado en una sesión de IEAF-FEF centrada en el análisis de la futura relación entre Reino Unido y la Unión Europea si se llega a completar finalmente el Brexit. Una situación “muy compleja porque supone la primera gran ruptura del siglo XXI”, que, a juicio del experto, refleja “la inestabilidad política que se vive en Europa”, y que ha de ser estudiada con cautela, porque “puede tener unas consecuencias en los mercados financieros que quizá no se estén contemplando adecuadamente en las previsiones que se realizan”.

En relación a las consecuencias desde la óptica económica, Santacruz cree que hay que apostar por un régimen de equivalencia regulatoria, pero que este debe contar con la aprobación de una Comisión Europea que “hoy está bastante enfrentada con el Parlamento Europeo”. Además, ha referenciado en cuatro los potenciales problemas de optar por esta estrategia de salida: establecer un reglamento homogéneo de instrumentos financieros, la normativa de crédito CRR, la negociación en temas de derivados y OTC, y los requerimientos técnicos derivados de Solvencia II.

Diferencias sobre la implementación

Santacruz, cuya formación académica se extendió durante varios años en Reino Unido en las universidades de Essex y en la London School of Business and Finance, es “optimista” en estos momentos respecto a lo que era su percepción hace tan sólo unos meses. Según su criterio, lo fundamental es que “existe consenso en el Parlamento británico acerca del acuerdo de salida pero falta que se acerquen posiciones respecto al procedimiento a través del cual se va a implementar”. Una situación crucial para el país isleño puesto que, en la práctica, “para ellos significa volver al régimen legislativo de hace cuatro décadas con una reducción significativa de las leyes que hoy en día se encuentran vigentes”.

Para Santacruz, los políticos británicos “no desean que las relaciones entre Reino Unido y la UE se articulen vía una unión aduanera como en los casos de Suiza y Noruega”, por lo que les resulta fundamental que no apareciera en el acuerdo final cómo se iba a articular dicha relación en el futuro. Un equilibrio que parece romper Irlanda del Norte, ya que, según Santacruz, “es la única parte que queda en la misma situación que en el anterior borrador de acuerdo”, dado que será un territorio que operará dentro de dicha unión aduanera.

En relación a la actuación del Premier británico, Boris Johnson, sin querer entrar en valoraciones, Santacruz ha reconocido que “ha sido el único dirigente capaz de desbloquear una situación que estaba en un callejón sin salida”, que, en sus palabras, había derivado en un “escenario de irracionalidad absoluta” que hacía que en el Parlamento “se rechazara una cosa y su opuesta una y otra vez”.

Finalmente, Santacruz ha querido subrayar que una ruptura de esta magnitud “siempre genera unos costes enormes para ambas partes”, en especial en el sector financiero, con países como España que tienen un volumen muy considerable de inversión directa con Reino Unido. Además, ha señalado que “es urgente” para Europa encontrar un sustituto para Londres, que “hoy genera más del 70% de las operaciones financieras corrientes diarias”, y que, en caso de no lograrlo, provocará “un periodo de transición complejo”.