Hans-Jörg Naumer (Allianz GI): En los mercados, «el principio Esperanza»

Por Hans-Jörg Naumer, director global Capital Markets & Thematic Research. Allianz Global Investors
La reciente evolución de los mercados demuestra que viejos refranes bursátiles como “Vende en mayo y vete” no siempre se cumplen. De hecho, pese a varios focos de tensión (las idas y venidas en torno a un alto el fuego entre Irán y EE. UU., la fuerte volatilidad del precio del petróleo y las presiones inflacionistas), la mayoría de los sectores del mercado han cerrado en positivo.
Los principales índices bursátiles han avanzado, al igual que los bonos corporativos. En el caso de la deuda pública, la mayoría de los mercados también han registrado subidas en términos mensuales. Los rendimientos se han mantenido relativamente sólidos, a pesar de la volatilidad en torno al petróleo y la inflación.
Aunque la situación geopolítica sigue sin resolverse, los mercados confían en que pronto se alcance una solución estable al conflicto con Irán. Esto implicaría, además, la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave por la que circula alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo.
Claves principales
- El entorno económico general (con un crecimiento sólido y unos beneficios positivos) sigue apoyando una sobreponderación en renta variable, bien diversificada por regiones y sectores, aunque el perfil de riesgo podría deteriorarse en cualquier momento.
- Los mercados de renta variable siguen muy marcados por el peso del sector tecnológico. Sin el impulso de la inteligencia artificial y de sus cadenas de suministro, el crecimiento en EEUU (y también en Asia y en algunos proveedores europeos) sería claramente más moderado. Además, las próximas semanas vendrán marcadas por varias salidas a bolsa.
- A nivel regional, la renta variable estadounidense sigue siendo clave para las carteras. Los mercados emergentes también resultan atractivos: Asia (especialmente Corea y Taiwán) se beneficia del auge de la IA; Latinoamérica, de las exportaciones de petróleo y del impulso de las materias primas; y Europa del Este, del buen comportamiento de Polonia y del potencial tras las elecciones en Hungría. Europa, aunque más expuesta al conflicto con Irán, podría verse respaldada por reformas estructurales y estímulos fiscales.
- Tras el repunte de las rentabilidades por las preocupaciones inflacionistas, los bonos vuelven a ofrecer un perfil rentabilidad-riesgo más equilibrado. Podrían beneficiarse tanto de un deterioro del crecimiento como de una moderación de la inflación. Aun así, si la energía sigue encareciéndose, las rentabilidades podrían repuntar algo más a corto plazo.
- En el caso de los bonos corporativos, los diferenciales frente a la deuda pública siguen en niveles históricamente bajos, lo que implica que el mercado solo descuenta un riesgo moderado de desaceleración.
- Por último, incluso si la crisis energética se relaja, el dólar podría seguir bajo presión estructural en los próximos trimestres, debido a factores como los elevados déficits fiscales y la incertidumbre política.



