Franklin Templeton: La incertidumbre política en Europa puede generar oportunidades

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David Zahn, CFA, FRM Jefe de Renta Fija Europea, Vicepresidente Senior, Portfolio Manager en Franklin Templeton Fixed Income Group

Es probable que los eventos políticos internos sean la principal influencia en los mercados de renta fija europeos en 2019. El grado de incertidumbre es considerable, con la política alemana e italiana, así como la culminación programada de las negociaciones del Brexit, como principales factores de riesgo. Cualquier volatilidad del mercado resultante de estas u otras cuestiones políticas podría proporcionar oportunidades interesantes para los inversores activos. Sin embargo, el contexto de la economía de la eurozona en los próximos 12 meses parece bastante estable, y la tasa de crecimiento de la región seguirá siendo relativamente saludable. Si bien la flexibilización cuantitativa del Banco Central Europeo (BCE) se espera que finalice a principios de 2019, creemos que los responsables de las políticas se mantendrán firmemente inclinados hacia una postura acomodaticia, intentando garantizar que la inflación continúe y avance lentamente hacia la meta del BCE.

Una canciller más débil, el Brexit e Italia podrían aumentar la volatilidad del mercado

Parece que la única predicción segura para la política de Europa en 2019 es que la incertidumbre continuará y podría intensificarse. La autoridad declinante de la canciller alemana, Angela Merkel, crea el potencial para una mayor inestabilidad. Durante mucho tiempo, Merkel ha sido la líder indiscutible de su país y la figura más poderosa de la Unión Europea (UE), pero al haberse retirado como jefa del partido de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), esta situación está cambiando vertiginosamente. La coalición gobernante de Alemania parece cada vez más frágil, ya que todos los partidos dentro de ella se han desempeñado mal en repetidas ocasiones en las elecciones. La partida de Merkel como jefe del partido CDU se suma a las dudas sobre si el gobierno puede sobrevivir en su forma actual.

Los problemas de la canciller Merkel también significan que la UE debe navegar en aguas difíciles con su principal agente de poder muy disminuido. Reino Unido tiene que abandonar la UE a fines de marzo, y, aunque, se ha llegado a un acuerdo entre las dos partes sobre los términos de su salida, la primera ministra británica, Theresa May, enfrenta una difícil tarea para ganar el apoyo nacional en relación a este trato. La posibilidad de un escenario caótico de “no acuerdo” o de nuevas elecciones en Reino Unido persiste, pero creemos que el resultado más probable es el que mantiene a Reino Unido estrechamente vinculado a la UE.

Tan pronto como se formó el actual gobierno populista italiano en junio de 2018, parecía probable una relación delicada con la UE, y así se ha demostrado que es así hasta ahora. Las propuestas para aumentar el gasto público de Italia, mucho más allá de los niveles permitidos por las normas fiscales de la UE, han alimentado la preocupación entre los inversores sobre la sostenibilidad de los países las finanzas públicas, llevando los rendimientos de los bonos del gobierno italiano a máximos de varios años. Con la coalición populista manteniendo su postura desafiante, no se puede descartar un nuevo aumento en los riesgos. Y si se convocaran nuevas elecciones, el resultado podría ser un mayor apoyo entre los votantes del país para las políticas euroescépticas.

El potencial de volatilidad del mercado que afecta a Italia sigue siendo alto, pero aún creemos que es probable que se llegue a un compromiso que permita una expansión limitada del gasto público del país, evitando una escalada de la crisis. Un acuerdo también podría servir como estímulo para que otros países de la eurozona aflojen modestamente su postura fiscal. Cualquier medida moderada de la austeridad podría ayudar a los gobiernos europeos en ejercicio a controlar el declive en el apoyo a los partidos tradicionales y ayudar a recuperar a los votantes, que cada vez más han recurrido a las agendas populistas.

Contexto económico y monetario estable a medida que Draghi llega a su fin

En comparación con la política, la perspectiva económica europea para 2019 no parece ofrecer el mismo potencial de sorpresas, al menos no en términos de lo que se puede anticipar razonablemente. La continua fortaleza de la demanda interna en la eurozona debería compensar con creces el reciente debilitamiento de la confianza entre los exportadores, debido a las preocupaciones comerciales globales. Es probable que continúe una combinación entre crecimiento por encima de la tendencia, pero no excepcionalmente fuerte, junto con una inflación débil pero que aumenta lentamente. En consecuencia, el BCE probablemente se abstendrá de elevar los tipos de interés a pesar de cesar sus compras de bonos a principios de 2019. Pero como Mario Draghi se retirará como presidente del BCE en octubre de 2019, se prestará mucha atención al nombramiento de su sucesor, así como el de los que ocuparán otros puestos de alto nivel para renovar en el banco central, lo que marcará las posibles implicaciones para el tono futuro de la política del BCE.

Los factores externos también pueden influir en los inversores al evaluar las asignaciones a los mercados de renta fija europeos en 2019. El aumento persistente en los tipos de interés de EE.UU. durante 2018 ha hecho que el coste de la cobertura de los activos denominados en dólares estadounidenses sea mucho más caro para los inversores europeos, disminuyendo la atracción. Por primera vez desde la crisis financiera mundial, es probable que el efecto acumulativo de las operaciones de los principales bancos centrales retire la liquidez de los mercados financieros, tras muchos años en que los inversores podían confiar en la política del banco central para proporcionar liquidez en exceso. El impacto de este punto de inflexión potencial en la política monetaria global es, quizá, la incógnita más significativa para los inversores en 2019.

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