EY: En cinco años, el cobro de incentivos por asesoramiento estará totalmente prohibido

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MiFID II ya está aquí y su aplicación va a tener mayores consecuencias para las empresas de asesoramiento financiero, (y para las de servicios de inversión, en general) de lo que muchos prevén. Así lo ve Enrique Fernández-Albarracín, Head of Financial Regulation de EY, quien considera que el modelo de asesoramiento independiente será el único viable a corto/medio plazo, pues la dinámica del mercado, la demanda de los inversores y, sobre todo, la presión regulatoria harán que, “en un plazo de cinco años, el cobro de incentivos estará totalmente prohibido en los servicios financieros”.

La predicción de Fernández-Albarracín choca con la realidad del mercado español que, ante la disyuntiva, se ha decantado mayoritariamente por el asesoramiento no independiente y que, teniendo en cuenta que gran parte del sector aún está terminando de adaptarse a la nueva normativa, se enfrenta a un futuro de permanentes cambios en su modelo de negocio. Durante su intervención en la jornada de ASEAFI ‘2019. Nuevo contexto para las EAF’s’, ha afirmado que “el modelo de asesoramient independiente es el futuro; es el único que permitirá sobrevivir en el mercado”.

En cuanto a la vigencia del asesoramiento no independiente, al que se han sumado no solo la mayoría de las EAF, sino también la práctica totalidad de las entidades financieras, advierte de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) va a ser muy estricta con la legitimación del cobro de retrocesiones, “especialmente con los bancos”.

Para ilustrar cómo puede evolucionar el mercado hace referencia a la experiencia vivida en el Reino Unido con la aplicación de la RDR, que introdujo hace años medidas muy similares a las de MiFID II. Señala que, en 2016, los bancos británicos renunciaron a ofrecer asesoramiento, una tendencia que ahora ha comenzado a cambiar. Y la razón fue que la autoridad de supervisión fue muy exigente con la certificación profesional del personal de los bancos, algo que “en España no ha ocurrido y eso ha permitido que haya entidades financieras que han conseguido certificar a 1.800 emepleados en un solo año”.

En Reino Unido, comenta Fernández -Albarracín, ese rigor en la certificación se convirtió en una gran oportunidad para los asesorres independientes, que cubireron una necesidad que los bancos dejaron de ofrecer y muchos profesionales de lbanca privada se  establecieron como asesores independientes. En estos años, no solo creció el número de asesores, sino que la creciente demanda les permitió ir incrementando sus tarifas. Sin embargo, ls oportunidad para las EAF en España no será de las mismas proporciones, por la ya comentada menor exigencia del supervisor hacia los bancos.

En nuestro país, la competencia para las Empresas de Servicios de Inversión será mayor, de ahí que desde EY vean claro que “el asesoramiento no independiente tiene un recorrido limitado“; no solo la presión regulatoria impelerá a los operadores hacia el modelo independiente, sino que este “se convertirá en un elemento diferenciador de las empresas de cara al cliente”. Y para ponerlo en valor, Fernández -Albarracín recomienda cuidar y mejorar al máximo el reporting a los inversores, invirtiendo en la tecnología necesaria, para que los clientes puedan percibir el valor diferencial de un asesor independiente.

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