Enfoque activo y cautela, claves para invertir en 2019 en un contexto de ralentización global

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La gestora Schroders ha publicado sus previsiones con respecto a la renta variable y la renta fija globales, así como su visión sobre el rumbo que tomará la economía a nivel global en 2019. En un contexto de desaceleración global de la economía, los bancos centrales podrían tomar un mayor protagonismo a través de las subidas de tipos. La volatilidad y la cautela habrán de ser los ejes centrales de las estrategias de los inversores, en un mercado que puede ofrecer interesantes oportunidades de inversión en sectores como consumo o tecnología. En cuanto a la renta variable, habrá un comportamiento dispar en los distintos países y regiones, aunque, en líneas generales, la buena marcha de EEUU podría tener un efecto positivo en otras economías.

El crecimiento global se ralentizará por el mayor pesimismo sobre EEUU

Por Keith Wade, economista jefe

Prevemos un contexto más estanflacionista en 2019, con una ralentización del crecimiento global y un aumento de la inflación. En nuestra opinión, los tipos de interés en EE. UU. alcanzarán su nivel máximo en el 3% a mediados de 2019, pero otros bancos centrales seguirán endureciendo su política monetaria. Parece que el dólar estadounidense se depreciará, lo que podría beneficiar a los activos emergentes. De acuerdo con nuestras previsiones, el crecimiento económico global se ralentizará y se situará en un 2,9% en 2019, frente al 3,3% estimado de 2018. Esta previsión se sitúa por debajo de la del consenso (3,1%) y refleja en gran medida el tono más pesimista de nuestras perspectivas para EE. UU.

Prevemos que el crecimiento de la zona euro se ralentizará aún más durante la primera mitad de 2019 debido a los efectos de la guerra comercial entre EE. UU. y China. Según nuestras estimaciones, el crecimiento del PIB se ralentizará desde un 1,9% en 2018 a un 1,6% en 2019. Suponiendo que el Brexit se desarrolle sin contratiempos, el Reino Unido debería experimentar una mejora de su crecimiento en 2019, por lo que pronosticamos un crecimiento del PIB del 1,4%. En nuestra opinión, la Reserva Federal estadounidense (Fed) llevará a cabo tres subidas de tipos de interés adicionales, lo que llevará a los tipos de los fondos federales a un nivel máximo del 3% en junio de 2019. Prevemos que, posteriormente, se producirán recortes de tipos en 2020, a medida que la economía estadounidense siga ralentizándose.

Creemos que el Banco de Inglaterra llevará a cabo dos subidas de tipos el próximo año, aunque ello depende de que el Reino Unido logre una salida ordenada de la UE con un periodo de transición para la economía. Entretanto, se espera que el Banco Central Europeo (BCE) ponga fin a su programa de compra de activos en enero de 2019 y suba los tipos de interés en septiembre. Existe una gran probabilidad de que el BCE haya dejado para demasiado tarde la normalización de los tipos de interés y considere que ha perdido una oportunidad al no haberlo hecho el año pasado. La región podría verse atrapada en un entorno de tipos bajos y escasa munición monetaria para hacer frente a la próxima recesión.

Oportunidades de inversión en un entorno difícil

Por Alex Tedder, cio y responsable de Renta Variable EEUU y Global; y Simon Webber, gestor

Nos encontramos en un entorno especialmente difícil de prever por parte de las compañías, y esperamos más sorpresas relacionadas con su rentabilidad en el próximo año. Podría decirse que la corrección del mercado a principios del cuarto trimestre indica que los inversores ya no son tan complacientes con las preocupaciones en el plano del comercio como lo han sido. En general, somos cautelosos con las compañías con altos niveles de endeudamiento o con aquellas que no pueden aumentar los precios para compensar el aumento de los costes al que se enfrentan. Creemos que el sector de telecomunicaciones constituye el mejor ejemplo en este sentido actualmente. La identificación de las empresas que estén mejor preparadas para capear la nueva fase del ciclo económico y empresarial —o incluso prosperar en este contexto— requerirá un enfoque activo y una comprensión profunda de los fundamentales de la empresa.

Creemos que el periodo actual de cambios disruptivos en muchas industrias presenta importantes oportunidades de inversión. Priorizamos muchas de estas prometedoras compañías disruptoras y creemos que la incapacidad sostenida de los mercados de renta variable para tener en cuenta las verdaderas perspectivas de crecimiento a largo plazo de las empresas de crecimiento de alta calidad continúa provocando que muchos de estos valores sean atractivos. Esperamos un crecimiento de la demanda tanto para las energías renovables como para los vehículos eléctricos. Continuamos buscando compañías interesantes que puedan participar en este crecimiento a largo plazo, al tiempo que evitamos los segmentos más competitivos de estas industrias y las compañías que no ofrecen un servicio único.

También priorizamos una serie de títulos de los sectores de consumo y tecnología. El panorama competitivo en el ámbito del consumo de contenido y medios está cambiando rápidamente, lo que se traduce en una interesante fuente de oportunidades, particularmente en los sectores de redes sociales, música y juego . En algunos casos, las valoraciones en estos segmentos parecen elevadas, pero creemos que el mercado subestima la capacidad de varias compañías para expandir sus actividades comerciales o monetizar el contenido para apuntalar la trayectoria de crecimiento a largo plazo.

Panorama de incertidumbre para la renta fija

Por Bob Jolly, director de Estrategia Macro Global

A partir de ahora, prevemos un panorama dispar de acontecimientos positivos, neutros e incluso negativos. La buena noticia es que la expansión en EE. UU. parece más duradera de lo que la mayoría de los analistas insinúa. Nuestro análisis sugiere que la productividad (a menudo determinada como el volumen de producción económica o PIB por cantidad invertida, generalmente las horas trabajadas) podría incrementarse de ahora en adelante. Si bien esto podría implicar que los tipos de interés acaben por situarse en un nivel superior, también sugiere un mayor nivel de crecimiento. Los acontecimientos positivos en términos de mayor productividad también podrían ampliarse más allá de las fronteras de EE. UU. En la mayoría de los casos, el empleo y el crecimiento medio de los salarios son razonables en lugar de excesivos. La inflación, si bien se orienta al alza, no está desencadenando ninguna señal de alerta que apunte a que resulta excesiva. A pesar de que se ponga fin a la política monetaria acomodativa (expansión cuantitativa, tipos de interés bajos), en el caso de que se mantenga el contexto descrito anteriormente, los bancos centrales pueden seguir adelante con su retirada gradual sin correr el riesgo de asfixiar la actividad económica.

La mala noticia es que no es probable que las valoraciones de los activos sigan aumentando a la velocidad y con la constancia con que lo han hecho a lo largo de la mayor parte de los últimos cinco a diez años. A medida que la política monetaria vuelve a establecerse en un nivel más normal, numerosos activos deberán valorarse sin el importante apoyo prestado por los bancos centrales de todo el mundo. En algunos casos, esto podría conllevar importantes ajustes. Así, es probable que los mercados sean más volátiles de ahora en adelante. Podríamos asistir a mayores niveles de impagos en el sector corporativo (es decir, que las empresas incumplan los pagos de intereses de sus bonos) como consecuencia de ello. El riesgo deberá descontarse de manera más rigurosa y realista, lo que quiere decir que podría ser el momento de dejar a un lado las perspectivas demasiado optimistas, en particular en las partes del mundo en que la deuda ha ido aumentando silenciosamente hasta alcanzar niveles récord.

A pesar de que esto no tiene por qué ser desastroso para los precios de los activos, podría sugerir que los días están contados para las estrategias basadas en la compra y el mantenimiento de activos (buy-and-hold), como el mantenimiento de acciones y bonos para beneficiarse de una trayectoria al alza relativamente fluida. Prevemos importantes oportunidades derivadas de los enfoques más activos, no solo en la renta fija, sino posiblemente en todas las clases de activos.

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