Energía mental en el asesoramiento financiero: un recurso limitado para la toma de decisiones

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Por Eduardo Lázaro Ezquerra, Doctor en Ciencias de la Empresa, Psicólogo-Coach. @elazaroezquerra

El propio funcionamiento cerebral y las circunstancias en las que nos encontramos requieren una toma de decisiones continua. En el trabajo de un asesor financiero estas decisiones pueden tener gran trascendencia, en muchos casos. La pregunta es: ¿Tenemos siempre la misma energía mental para decidir? ¿Es ilimitada nuestra capacidad para tomar decisiones adecuadas? O, por el contrario, la energía mental es un recurso limitado que tenemos que dosificar si queremos hacer bien nuestro trabajo.

La teoría del “agotamiento del ego” sugiere que puede darse un estado de desgaste de energía psíquica tan importante que puede deteriorar nuestra capacidad para decidir y autorregularnos, al menos temporalmente.

El psicólogo Roy Baumeister fue el primero en plantear esta teoría que define el “agotamiento del ego” (ego depletion) como un estado en el que no disponemos de todos los recursos que habitualmente tenemos. Algunas funciones ejecutivas del cerebro como la autorregulación, la toma de decisiones y la activación conductual dependen de la cantidad de energía mental que tengamos en cada momento.

El problema puede ser que no detectemos este cansancio mental y, al no ser conscientes del mismo, sigamos tomando decisiones que pueden ser desacertadas por falta de energía mental. De hecho, los errores intuitivos son normalmente mucho más frecuentes entre los egos agotados.

El agotamiento físico parece más evidente y si ya no podemos más, nos paramos. Sin embargo cuando vemos llegar a un corredor de maratón desfondado a la meta, casi cayéndose por desfallecimiento, pensamos ¿qué le hace seguir? Su fuerza de voluntad, su motivación para terminar, el reto de conseguirlo, …. ¿Sí, pero cómo llega a la meta? En muy malas condiciones. En el caso de la toma de decisiones económicas y de cómo puede afectar la fatiga mental, las cosas no son tan evidentes aunque, en cierto modo, pueden asemejarse. Pero aquí, no se trata de llegar a la meta como sea, sino de rentabilizar las inversiones.

Una investigación realizada en EEUU demostró que los médicos prescribían pruebas diagnósticas de diferente forma a medida que transcurría su jornada de trabajo. A lo largo de la mañana iban disminuyendo las posibilidades de ordenar dichas pruebas. Después de la hora del almuerzo, sin embargo, aumentaban para después disminuir progresivamente hasta la finalización de la jornada por la tarde. El estudio concluye que la fatiga mental para la toma de decisiones va deteriorando la capacidad de los médicos, que después de ver tantos pacientes se van inclinando hacia la opción más cómoda que puede ser no mandarles nada.

Una situación parecida se describe en una investigación que analizó más de 1.000 decisiones judiciales tomadas por varios jueces israelíes. Se comprobó que los delincuentes juzgados tenían menos probabilidades de quedar en libertad condicional a medida que avanzaba la mañana. Estas probabilidades volvían a aumentar por la tarde después de una pausa para almorzar. Los investigadores de este trabajo, admitieron que es difícil saber si estos cambios en las decisiones se producen por la comida o por el descanso. Además, sostienen que existen diferentes variables externas, aparentemente sin importancia, que podrían hacer que las decisiones no sean totalmente racionales, asegurando que es posible que estas variables también influyan de alguna manera en la toma de decisiones en otros ámbitos, como el médico, el legislativo o el financiero.

De hecho, Daniel Kahneman, premio nobel de economía en 2002, explica en su libro “Pensar rápido, pensar despacio” que el sistema nervioso consume más glucosa que otras partes del cuerpo y la actividad mental esforzada parece ser especialmente acaparadora de glucosa. Así, cuando estamos enfrascados en difíciles razonamientos cognitivos que requieren autocontrol, el nivel de glucosa en sangre desciende. Por esta razón, los efectos de la fatiga mental o del “agotamiento del ego” podrían ser compensados ingiriendo glucosa. Entonces, es posible que las decisiones cambiasen después de comer algo en los experimentos descritos por el aumento de la glucosa disponible en el organismo.

Llegamos a la conclusión de que factores muy variados como la carga de trabajo, el tiempo dedicado, las pausas, la comida, etc. pueden afectar a nuestras decisiones a través del grado de fatiga mental. Como en otros muchos aspectos que afectan al trabajo del asesor financiero, relacionados con el funcionamiento cerebral, tenemos que ser conscientes de que nos falta mucho para saber a nivel científico cómo tomamos decisiones, pero no por ello tenemos que renunciar a conocer aquellas circunstancias externas o internas que nos pueden influir, para tenerlas en cuenta.

En este sentido, mi experiencia personal es que cuando tengo algo muy interesante que hacer al terminar en mi consulta, como por ejemplo ir a cenar con mi familia a un restaurante, a última hora de la tarde noto que tengo más ganas de terminar y esto, sumado al cansancio de la jornada, puede influir en mis decisiones por fatiga mental. Entonces, como solución, busco activarme con la motivación que me produce pensar que gracias a que trabajo con las personas que vienen a mi consulta puedo permitirme cenar con mi familia en un restaurante, de vez en cuando.

Esta idea de rebajar la fatiga decisional con motivación forma parte de una nueva teoría que propone que estos cambios en las decisiones se dan, no sólo porque las personas pierdan energía, sino porque experimentan un cambio en su motivación. Digamos que hacen lo que deben pero no lo que les gustaría hacer en ese momento y por eso se ponen en modo “piloto automático. Por eso, si tenemos que seguir trabajando y tomando decisiones deberíamos encontrar la forma de generarnos motivación para intentar paliar los sesgos de la fatiga mental y de todas las circunstancias que la provocan en nuestro trabajo. La restructuración cognitiva y las técnicas de mindfulness están dando muy buenos resultados para mejorar nuestra capacidad de autocontrol. Sin descartar, una pausa para comer algo a media mañana y a media tarde para completar las 5 comidas diarias recomendadas por los nutricionistas.

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