El valor añadido que aporta un asesor financiero al cliente supera el 2% de la cartera

Alfonso Roa, presidente del Comité de Acreditación de EFPA, ha calculado en un artículo publicado en la web de EFPA cuál es en concreto el valor añadido que aporta a una cartera el asesor financiero, en base a un estudio de Envestne. Este cálculo es de vital importancia en un entorno MiFID II en el que los asesores van a tener que justificar a sus clientes sus retribuciones. Roa calcula que el valor añadido que aporta el asesor supera el 2%, en base a 4 parámetros: Planificación Financiera, que aporta más de 50 puntos básicos; asignación de activos, que suma 28 pb; selección de inversión, con 85 pb, y reequilibrio de carteras, con 44 pb. Aunque no aborda otros temas que aportan valor, como la optimización fiscal o la preparación de la jubilación.

Según Roa, “la primera fuente de valor es la planificación financiera. En función de la información relevante suministrada por el cliente se determinan los distintos objetivos, tanto a corto como a largo plazo, tales como la compra de una vivienda, la educación de los hijos y la jubilación. Para poder fijar los objetivos se requiere prestar atención a todos y cada uno de los distintos aspectos que rodean al cliente, evaluar la tolerancia al riesgo, la situación tributaria y sus necesidades de capital para la jubilación. Aunque el valor de la planificación financiera tiene una naturaleza puramente cualitativa, su papel es de suma importancia en el servicio de asesoramiento financiero. Su valor añadido es difícil de cuantificar con precisión, pero rondaría aproximadamente en torno a un valor anual de 50 pb”.

La segunda fuente de valor del asesor se basa en la elaboración de un plan de inversión en donde se refleje la asignación estratégica de activos para poder alcanzar los objetivos fijados por el cliente. La determinación de una asignación de activos cuidadosamente implementada que sea diversificada y coherente con el perfil de riesgo del cliente y los objetivos de inversión puede aportar 28 puntos básicos de valor anualmente.

Una vez realizada la asignación de activos, el asesor se encarga de elegir la mejor manera de ponerlo en práctica, seleccionando las inversiones específicas para crear una cartera personalizada para su cliente. La investigación de Envestne ha determinado que el empleo de una estrategia Core-Satelite de carteras en función de ciertas características, como rentabilidad/riesgo puede sumar 85 puntos básicos del valor anualmente. El siguiente pilar de la cadena de valor del asesor son los reequilibrios y reajustes en las carteras. El seguimiento de la estrategia de inversión se controla mediante los reequilibrios y reajustes periódicos. Cada una de estas operaciones tiene un objetivo concreto diferente, aunque su ejecución práctica es similar. El proceso de reequilibrio anual de forma sistemática de una cartera diversificada año a año puede sumar 44 puntos básicos de valor anual, en comparación con una estrategia de reequilibrar una vez cada tres años.

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