El oro y la plata refuerzan su papel como activos descorrelacionados

Por Ned Naylor-Leyland, gestor de inversiones, oro y plata de Jupiter AM
Cuando hablamos del oro y la plata como activos descorrelacionados, hay varios puntos a tener en cuenta. En primer lugar, el oro y la plata son instrumentos monetarios o metales monetarios; no son acciones ni bonos.
El precio del oro no está influido principalmente por los mercados de renta variable o renta fija. En el caso del oro, lo importante es la política de tipos de interés por parte de los bancos centrales, y en particular la dirección de los tipos de interés reales. El precio del oro tiende a moverse en sentido inverso a la dirección de los tipos de interés reales, o al rendimiento de un bono una vez ajustado por la inflación.
Si la Reserva Federal estadounidense, el banco central más importante para los mercados financieros, recortara los tipos de interés —como se espera que haga en 2026—, esto sería positivo para el oro porque tendería a reducir los tipos reales.
Históricamente, el oro ha actuado como depósito de valor en tiempos de volatilidad de mercado, inestabilidad geopolítica e incertidumbre económica, y de este modo se ha comportado de manera distinta a las acciones y los bonos. La actual tendencia alcista del oro ha estado respaldada por la caída de los tipos reales, un dólar más débil y la preocupación del mercado por las implicaciones del aumento de los niveles de deuda pública estadounidense, el coste de los intereses de esa deuda y el impacto en los bonos del Tesoro estadounidense, en mi opinión.
Los bancos centrales de todo el mundo han incrementado sus reservas de oro en los últimos tres años, citando como principales motivos el comportamiento del metal amarillo en tiempos de crisis, sus propiedades de diversificación en cartera y su capacidad de cobertura frente a la inflación, según la encuesta del Consejo Mundial del Oro a los bancos centrales.
En septiembre, el director de inversiones de Morgan Stanley, Mike Wilson, sugirió una estrategia de cartera 60-20-20 (60% acciones, 20% bonos, 20% oro), que sería una cobertura frente a la inflación más eficaz que la tradicional cartera 60-40.


