El incierto futuro de la EAFI con MiFID II y el rechazo de algunas entidades

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Aunque parcialmente vigente, la parte más trascendental de MiFID II está aún por incorporarse a la legislación española. Pero las Empresas de Asesoramiento Financiero (EAFIs) tienen ya una noción bastante clara de lo que se avecina y ven con claridad cómo va a afectar tanto a su funcionamiento más inmediato como a su futuro.

Tres expertos nos hacen una rápida valoración de los principales efectos de la directiva y cómo va a cambiar la forma de trabajo de las EAFIs. Se trata de Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital; Araceli de Frutos Casado, EAFI nº 107, y Santiago Díez Rubio, socio-director general de Intelect Search, entidad especializada en la captación y selección de agentes, asesores y banqueros privados.

futuro de la EAFI
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La independencia mal entendida

Guillermo Santos afirma que el verdadero cambio tendrán que afrontarlo aquellas EAFIs que opten por declararse ‘independientes’, pero avanza que serán una minoría, “porque supondrá no poder cobrar rebates, lo cual dificultará su actividad por la minoración de sus ingresos”. Santiago Díez coincide en que la gran mayoría operarán como asesores no independientes, pero matiza que “eso no significa que realmente pierdan su independencia, ya que esta la da los valores personales del asesor, el poner los intereses del cliente por delante del suyo y de la entidad”. Una realidad que se acentuará con la proliferación de entidades que adopten un sistema de arquitectura más o menos abierta, uno de los requisitos para poder continuar con las retrocesiones. Para Santos,

Araceli de Frutos señala que, para una EAFI persona física, “enfocada principalmente al asesoramiento de vehículos de inversión” como es su caso, los cambios no serán nada traumáticos, pues “podremos mantener nuestra operativa prácticamente como antes”.

Santiago Díez se muestra convencido de que, dentro de la revolución que supone MiFID II, son cuatro las repercusiones más importantes para la actividad de asesoramiento financiero:

  1. El asesor ahora podrá asesorar, pero solo bajo los parámetros de la entidad, por lo que se convierte de verdad en asesor financiero no independiente, al menos sobre el papel, porque como ya he dicho, la independencia radica más en los valores personales del profesional.
  2. El asesor debe establecer un registro de todas las comunicaciones con sus clientes, registro que puede le puede ser solicitado por el regulador.
  3. A los asesores que no tienen formación acreditada, la deben obtener y, si no lo hacen no podrán asesorar. Asimismo, los que tuvieran formación acreditada, deben realizar formación continua.
  4. En el apartado de retrocesiones, el asesor ahora debe facilitar las clases más baratas a su cliente por obligación, mientras que antes lo hacían solo los que tenían esa “sensibilidad”, por decirlo de alguna forma.

En definitiva, añade Díez, el asesor ahora no solo debe estar acreditado, sino también capacitado, lo que supone una mejora en la lucha contra el intrusismo en el sector.

Concentración o conversión, en el futuro de muchas EAFIs

A las nuevas exigencias que introduce MiFID II hay que sumar las limitaciones que la normativa española impone a las EAFIs. Una de las principales es la imposibilidad de que cuenten con una red propia de agentes financieros, una reivindicación que el supervisor ha terminado rechazando en el proceso de transposición de la directiva.

La situación deja un panorama regulatorio complejo para muchas EAFIs, especialmente las de menor tamaño. Así, Araceli de Frutos cree que “el proceso natural sería el de la concentración. Al final somos empresas pequeñas, la mayoría, y ante requerimientos más exigentes en cuanto a cumplimiento normativo la viabilidad individual se hará cada vez más difícil”. No obstante, considera que la solución a cada caso estará en función de su modelo de negocio: “Si se dedica al asesoramiento de vehículos, lo más lógico es que, mediante fusión o concentración, esas EAFIs dieran el salto a otras figuras como la agencia de valores o gestora; si, en cambio, se dedican a facetas distintas, complementarias, la fusión para dar lugar a una EAFI mayor, más solvente y eficiente sería lo más adecuado”.

Por su parte, Guillermo Santos lamenta que las EAFIs no reciban más apoyo por parte del regulador para facilitar su actividad. De ahí que también piense que “habrá concentración -de hecho, ya la está habiendo- y conversión de empresas en agencias de valores o gestoras”.

Figura mal vista por algunas entidades

En la misma línea se expresa Santiago Díez, quien responsabiliza al regulador de la situación: “Desgraciadamente desde que se creó la primera EAFI, en marzo de 2009, se ha desaprovechado una magnífica ocasión para crear una nueva figura en el mercado, como sucede en varios países europeos. Durante estos años, el regulador dio muchos bandazos con esta figura y solo una docena de ellas aportaron aire fresco al mercado; otras muchas luchan por hacer bien su labor, pero es una figura mal vista por muchas entidades, salvo dos que se han especializado en ellas; ven al cliente acompañado por alguien que les resta margen y les aporta poco volumen nuevo”.

Santos cree que, con el marco actual, “las EAFIs de tamaño mediano-grande que se declaren no independientes podrán seguir funcionando como tales, para el resto tengo dudas”. Por otra parte, cree que la conversión en otras figuras afectará a la independencia, porque la clave no está en el cobro de rebates, sino más bien en la inexistencia de producto propio, lo que se pierde en caso de conversión en agencia de valores y, sobre todo, en gestora”.

En este proceso de conversión en otras figuras, Santiago Díez ve una salida natural ante la actitud del regulador, que “no tiene medios ni quiere regular a más de 170 EAFIs”. Así, considera que los nuevos proyectos tendrán optarán por otras vías y, las ya existentes, “irán uniéndose o transformándose en gestoras o agencias de valores”.

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