El Banco de España destaca el papel de los agentes financieros en la inclusión financiera

Por Miguel Ángel Valero

Entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2018 la banca ha destruido 112.250 puestos de trabajo, el 41,41% de la plantilla existente en el sector financiero. Dos de cada 5 personas han abandonado el banco mediante expedientes de regulación de empleo (ERE), salidas ‘voluntarias’ e indemnizaciones acordadas. Los despidos forzosos  han sido “residuales”, reconoce Joan Sierra, del sindicato CCOO.

En ese período, los nuevos ingresos de personas a los bancos se sitúan en 23.294, el 9,85% de renovación sobre la plantilla total el 1 de enero de 2009, y el 12,8% sobre la existente al 31 de diciembre de 2018. El grado de renovación es muy dispar entre entidades: en el BBVA es el 15,2%sobre el censo de 2018; en CaixaBank, el 4%; en el Santander, el 13%; en el Sabadell, el 8,5%, y en Bankia apenas el 4%.

Agentes financieros y oficinas móviles, principales recursos de la banca para evitar la exclusión financiera

Las nuevas incorporaciones se caracterizan por la paridad entre hombres y mujeres, y por destinarse a los servicios centrales, fundamentalmente a puestos informáticos y tecnológicos (analítica de datos y otros perfiles similares). Solamente un tercio de las incorporaciones van a las sucursales o a las direcciones territoriales de los bancos.

El 1 de enero de 2009 la banca tenía 45.763 sucursales. El 31 de diciembre de 2018, 26.011. Lo que significa que se ha cerrado casi la mitad.

Para CCOO, el ajuste ha permitido que los cinco bancos más grandes controlen por encima del 85% del mercado con el 63% de las plantillas. Al mismo tiempo, esa pérdida intensa de bancarización, de proximidad y de competencia ha generado “una fuerte disminución de su capacidad estructural de concesión de crédito”.

Pero sobre todo CCOO alerta de los “riesgos de exclusión financiera”: “desaparicion de redes, sobre todo en entornos rurales que, además, padecen déficits de conectividad” que “coadyuva en la profundización de la España ‘vaciada’”. El sindicato avisa de la “exclusión social financiera de clientes no rentables, por criterios de renta o por no acceso a conectividad digital (que además son dos factores muy correlacionados)”.

El cierre de sucursales, en poblaciones mayores de 10.000 habitantes

El Banco de España, reconociendo la fuerte reducción de sucursales, no comparte el análisis del sindicato. La banca “ha ajustado su modelo de negocio mediante el cierre de oficinas y la reducción de cajeros automáticos, en su búsqueda de rentabilidad y adaptación a las nuevas tecnologías”.

Los datos del Banco de España destacan que la variación del número de oficinas, en términos absolutos, ha sido más acusada en Cataluña (51%), Comunidad de Madrid (42%) o la Comunidad Valenciana (45%) y en los municipios de más de 10.000 habitantes.

El Banco de España reconoce que, “en la medida en que los dispensadores de efectivo suelen estar situados en las propias sucursales, el cierre de oficinas ha venido acompañado de la desaparición de muchos cajeros automáticos, si bien, y compensando parcialmente este descenso, también se han instalado nuevos cajeros en puntos de gran afluencia de personas, como centros comerciales, aeropuertos o estaciones de tren (son los llamados cajeros desplazados)”. El resultado es que la reducción del número de cajeros automáticos ha sido muy inferior al de las sucursales: 17,6%, frente al 44% de las oficinas.

El supervisor admite que “la reducción del número de oficinas y cajeros contrasta con la necesidad de los ciudadanos de acceder al efectivo, ya sea a través de ventanillas bancarias de atención al público o de los propios dispensadores automáticos”. Porque “el efectivo sigue siendo el medio más habitual de pago en España, con lo que el acceso al mismo resulta de la máxima importancia”.

El Banco de España acepta que “la situación más crítica se produce en los municipios que han perdido la única oficina bancaria que tenían: es el caso de 4.109 municipios españoles, según datos de 2017 (540 más de los que había en 2008), lo que significa que 1.249.407 habitantes (un 2,7 % de la población española) no disponen de este servicio en su municipio de residencia”.

Las Comunidades Autónomas con mayor número de municipios sin oficina bancaria son Castilla y León (1.767), seguida de Castilla-La Mancha (470), Cataluña (467) y Aragón (413).

¿Existe un riesgo de exclusión financiera?

El Banco de España se hace la pregunta de si esta situación supone un riesgo de exclusión financiera para la población afectada por la supresión de sucursales y de cajeros automáticos. Y su respuesta es clara: “la realidad descrita no implica necesariamente que la población afectada se encuentre en una situación de exclusión financiera”. Y aporta cuatro razones:

1.-los municipios afectados están, en muchos casos, próximos a otras localidades con sucursal bancaria o cajero automático. Por ejemplo, el municipio sin oficina bancaria con mayor población (6.872 habitantes) tiene una sucursal a 3 kilómetros.

2.-si se considera la densidad de población, la gran mayoría de la población española se concentra en municipios donde hay más de 5 oficinas bancarias.

3.-la banca ha desarrollado también canales alternativos para cubrir poblaciones que se han quedado sin sucursal, como las oficinas móviles (“ofibuses”)  sobre todo los agentes financieros que, sin establecimiento permanente, atienden a los clientes periódicamente en aquellos puntos donde ya no existen oficinas bancarias.

Existen en España al menos 690 agencias móviles y unos 966 municipios o pedanías tienen cubierto el servicio de efectivo a través de agentes colaboradores, empleados propios desplazados o a través de los servicios de las compañías de transporte de fondos. Las entidades de depósito ofrecen también servicios de efectivo eventuales en 609 municipios o pedanías y cuentan con cajeros desplazados en 502 municipios o pedanías.

y 4.-otros agentes no bancarios están empezando a ofrecer el servicio de retirada de efectivo a través de cajeros automáticos multiuso o con motivo de una compra  cash-back (en el momento del pago de la adquisición en el supermercado se puede obtener dinero). Igualmente, Correos y un banco llegaron a un acuerdo para poner a disposición de los clientes del éste su red de 2.400 oficinas postales para ingresos o retirada de dinero o solicitar el envío de efectivo a domicilio.

La directora general de efectivo y sucursales del Banco de España, Concha Jiménez, insiste en que en España no existe exclusión financiera gracias a la banca online, aunque sí admite que las personas mayores que viven en zonas rurales son un segmento de población en riesgo.

Sigue siendo uno de los países de la zona euro con el mayor número de sucursales y cajeros automáticos por millón de habitantes, aunque en términos de densidad está a la par de la media del Eurosistema.

De los 8.132 municipios que hay en España, 4.196 (el 52%) de ellos no tienen ninguna sucursal, lo que supone 627 áreas geográficas más que en 2008. Esta situación implica 1,5 millones de habitantes afectados, el 3,1% de la población española.

El Banco de España propone a los bancos reforzar otras vías alternativas de acceso al dinero en efectivo, como son las oficinas móviles, una red de correo postal con servicio de dinero en efectivo, o agentes financieros que se desplacen a las zonas más remotas.

CCOO, en contra de la transformación de empleados en agentes financieros

Una de las opciones que está desarrollando la banca para compensar el ajuste de sucursales es transformar éstas en agencias financieras. Incluso en algunas entidades (Cajamar, Santander, son las más activas) se ofrece esa vinculación como agentes financieros a empleados que tienen que abandonar la entidad. El trabajador mantiene su vinculación al sector, obtiene unos ingresos recurrentes, y el banco sigue con sus clientes sin tener que soportar el elevado coste de mantener abierta la sucursal.

José María Martínez, secretario general de CCOO Servicios, muestra su rechazo a esta estrategia de los bancos. En su opinión “siempre hay que un ajuste de plantilla en un banco se produce una subcontratación de empleados como agentes financieros”. Pare el sindicalista, esto es realidad es “externalización” de la sucursal, en vez de cerrarla, y destaca que en muchos casos esa solución “tiene un efecto temporal”.