Cautela y una gestión activa y flexible: Las claves de BNY Mellon en el final del ciclo

Sasha Evers

Un crecimiento excesivo del endeudamiento global, la implementación de políticas monetarias “poco convencionales”, los riesgos geopolíticos o la disrupción tecnológica. Estos son algunos de los factores que se identifican desde BNY Mellon para explicar no sólo la coyuntura actual sino los riesgos que deberá afrontar la economía actual en un “evidente contexto de final de ciclo”. Así se ha manifestado Sasha Evers, director general de la gestora para Iberia y Latinoamérica, quien también ha asegurado que “el panorama deflacionista” que vivimos parece que todavía se quedará un tiempo más entre nosotros.

Según este especialista, que ha presentado las previsiones para 2020 según la visión de una de las firmas de inversión del grupo, Newton Investment Managers, en un momento en el que “la política monetaria parece que tiene como obsesión la liquidez”, se está alcanzando ya un límite próximo “para evitar que los bancos centrales puedan llegar a distorsionar los mercados de renta fija“. En este contexto, ha previsto un cambio de rumbo de estas entidades “hacia el desarrollo de estímulos fiscales“, tal como parece que será una de las líneas estratégicas de Lagarde dentro del BCE. Para Evers, “resulta evidente que los bancos centrales han contribuido en los últimos años a generar inflación en los activos financieros”, pero, por el contrario, “apenas han tenido éxito en desarrollar inflación en la economía real, porque los salarios apenas han aumentado”.

Ante esta situación de “incertidumbre global”, este experto recomienda “ser cautos y tener una cartera diversificada“, ya que, junto a un previsible repunte de la inflación a medio plazo, “la mejor táctica para invertir es hacer un análisis de cada acción antes que apostar por un mercado determinado”. O, lo que es lo mismo, Evers ha afirmado que “estamos en un entorno en el que lo idóneo parece ser comprar valores individuales en vez de invertir en índices“. En cualquier, es partidario de seguir la estrategia de que “la remuneración potencial del riesgo es muy baja”.

Entre los segmentos que tienen mayores posibilidades de beneficiarse de estos estímulos fiscales ha señalado algunos como las energías renovables, la movilidad y los vehículos eléctricos, las infraestructuras eficientes o todo lo que tiene que ver con el calentamiento global. “Vamos hacia un mundo progresivamente más aislacionista y proteccionista, con un crecimiento de la inflación y un dólar que parece que no va a tener la misma tendencia a revalorizarse como en los últimos años”, ha sentenciado.