Carlos Tusquets: “No me veo siendo asesorado por un robot, a mí me gusta mirar a la cara a las personas”

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En esta segunda parte de la entrevista, le prsidente de EFPA España y presidente de Banco Mediolanum, Carlos Tusquets, nos detalla cuáles son los pricipales objetivos que se planteó al escribir su libro “Enriquéceme despacio, que tengo prisa” y muestra su convicción de que, en nuestro país, es necesario trabajar paraque haya una mayor cultura financiera. Defiende, incluso, la introducción de una asignatura sobre ‘Nociones básicas de finanzas personales’ en todas las etapas educativas.

– Usted utiliza en su libro un lenguaje sencillo y clara, accesible a todos los españoles, pero ¿no cree que el sector financiero peca habitualmente de utilizar demasiados tecnicismos a la hora de dirigirse a los ahorradores?

Efectivamente. Este libro está pensado precisamente para que cualquier padre o madre de familia, independientemente de la profesión que tenga, entienda perfectamente lo que se quiere transmitir. De hecho, hay entidades financieras que lo están recomendando también a sus profesionales, porque lo importante es alinear intereses entre el asesor financiero o el banquero, y el cliente final. Lo único que vale ahora de una entidad bancaria no es el número de oficinas que tiene, sino la capacidad que tiene su equipo de mantener fiel al cliente a lo largo del tiempo. Y eso solo se consigue con un alineamiento de intereses, por eso el libro está pensado para los dos. Y para que lo entienda el ciudadano normal y corriente y pueda comprender el mensaje que le da su asesor o banquero, y éstos puedan a su vez entender claramente las necesidades que le pide el cliente final.

– ¿Considera que es mejorable la cultura financiera de los asesores financieros en España?

Sin duda. Necesitamos una cultura financiera básica para cualquier ciudadano. Si yo fuese Ministro de Educación durante 5 minutos pondría como una asignatura obligatoria “Nociones básicas de finanzas personales”, desde párvulos hasta la universidad. Eso es algo que ya se hace en otros países y en España no existe. Acabamos de vivir una crisis financiera que ha demostrado que había ciertas carencias de cultura financiera en los profesionales de la inversión en las entidades bancarias. En este terreno, MiFID II está dando un gran impulso y EFPA, que se creó en el año 2000, ha sido pionera en Europa para formar y acreditar a los profesionales.

– En este sentido, ¿cómo valora iniciativas de educación financiera, como la que desarrollan la CNMV y el Banco de España?

Las valoro de manera absolutamente positiva. Y el libro que estamos comentando es un granito más en esa dirección: Todo lo que sea apoyar públicamente la educación financiera es positivo.  Pero falta conseguir que la asignatura de finanzas personales se inicie en todos los colegios y universidades.

– En el ámbito de la educación financiera me gustaría pedirle también una valoración del nivel que tenemos los periodistas españoles a la hora de analizar y difundir conceptos de inversión y finanzas.

La profesión de periodista está íntimamente ligada a la inmediatez, al corto plazo: siempre buscando la noticia del día. Desgraciadamente, ese cortoplacismo influye en las decisiones de inversión a corto plazo, cuando el comportamiento del inversor debe ser a largo plazo. Ver muchas flechas verdes te puede animar a comprar demasiado caro y ver muchas flechas rojas te puede influir a vender cuando en realidad es una oportunidad de compra. También hay demasiados “gurús” que se dedican alternativamente al catastrofismo o la euforia, y muchas veces esconden una posición personal e intentan que el gran público haga seguidismo de una determinada posición para beneficiarse por lanzar esta profecía. Y no nos olvidemos que no existen las bolas de cristal. Cuando inviertes en bolsa estás comprando una parte de una empresa; eso no es un casino, donde entras y sales inmediatamente y puedes ganar o perder dinero. Si compras una o varias empresas a través de un fondo de inversión, estás comprando la creación de riqueza mundial y eso es una misión a largo plazo, porque no se genera el dinero de un día para otro en una empresa.

– Antes de la crisis el modelo predominante de acercamiento al cliente por parte de los profesionales de la banca era el de mero colocador de productos que no asesoraban adecuadamente, ¿cree que está cambiando este modelo?

Sí, creo que eso está cambiando, nos acercamos ya a la cifra de 30.000 asesores financieros acreditados por EFPA. Es cierto que no son todos, porque hay más de 100.000 profesionales en el sector del ahorro en España, pero lo importante es ir avanzando.

– Ha hablado de MiFID II, ¿cree que en el nuevo entorno normativo los clientes españoles se adaptarán al pago explícito por el asesoramiento financiero?

Lo que hay que hacer entender al cliente es que ya estaba pagando por el asesoramiento que recibía, pero no lo veía explícitamente, porque figuraban de manera encubierta. Es importante que lo sepa y exponer claramente todos los costes que está pagando un cliente a la entidad que le asesora, porque hay muchas comisiones directas e indirectas en las inversiones, y una parte importante va al distribuidor, que suele ser el banco.

– En los últimos años hemos visto en el sector la aparición del fenómeno Fintech y de los roboadvisors, que prometen una democratización del asesoramiento financiero, ¿cómo valora estas nuevas iniciativas tecnológicas?

Creo que son muy positivas para tener información y para gestionar aspectos administrativos de manera más eficaz y barata, pero la palabra asesoramiento no creo que se les pueda atribuir. Yo no me veo siendo asesorado por un robot, a mí me gusta mirar a la cara a las personas, al igual que cuando voy al médico, para que me diagnostiquen y me receten. En el sector financiero, si esa labor la hacen programas informáticos, se contribuirá a crear el efecto rebaño y aumentar o disminuir tendencias y volatilidades. Volvemos al tema del seguidismo, que es lo que trato de explicar en mi libro para intentar que los ahorradores hagan todo lo contrario.

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