Carlos Gómez (Mediolanum): “Cuando cobré mi primer sueldo habría agradecido tener un asesor financiero a mi lado”

Carlos Gómez
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Carlos Gómez, arquitecto de formación y asesor financiero de Banco Mediolanum desde 2012, cree en el poder de explicar bien las cosas para que un cliente gestione y entienda mejor sus finanzas. Parece que no lo hace mal. Es uno de los ganadores del primer concurso en España de talentos de asesoramiento financiero organizado por Finect.

– ¿Qué motivos le llevaron a hacerse asesor financiero?

Curiosamente, yo venía de un mundo totalmente ajeno a las finanzas. Había trabajado en diferentes despachos como arquitecto, pero me pilló la crisis. Por un contacto personal conocí el proyecto de Banco Mediolanum y me gustó mucho. Por el trato con la gente, el hecho de hacerles un seguimiento, de fidelizarlos y, sobre todo, de explicarles bien las cosas. Me sentí muy reflejado. Cuando yo tuve mis primeros ingresos, hubiera agradecido ese acompañamiento. Ahora, con lo que he aprendido, puedo ayudar a los clientes a gestionarse de forma eficaz.

– ¿Qué ventajas diría que tiene ser agente financiero en comparación con ser empleado de una entidad?

Una de las cosas que más valoré en su día es el hecho de sentarte con el cliente a analizar cuáles son sus prioridades. Y en función de eso, y sin ninguna presión, ver cuáles son los instrumentos más adecuados sin tener que cumplir campañas ni el objetivo de nadie. Simplemente actuar pensando en el cliente y respondiendo a sus necesidades. Es la manera de mantener la relación a largo plazo. Además, ser Family Banker me permite gestionar mi día a día, mi negocio, y aspirar a unos resultados en función de mi esfuerzo. Cuando trabajé como asalariado, estaba a expensas de otra persona. Aquí te diriges a ti mismo y, aunque es más sacrificado, es mucho más gratificante cuando las cosas salen bien.

– Esa autogestión, ¿puede llegar a ser una carrera en solitario?

Aunque los frutos del trabajo dependan de uno mismo, en Banco Mediolanum nunca estás solo. Se forma a los asesores desde cero, aunque no se cuente con experiencia anterior. Es más, durante tu carrera cuentas con formación continua y el apoyo constante de los compañeros de más experiencia.

– Le han reconocido como Asesor Top 2018. ¿cómo ha vivido el proceso de selección y la final, diseñada al “modo televisivo”, y qué significa este reconocimiento para usted?

Nos llegó la notificación de que había sido preseleccionado para concursar en el Talent show de asesores financieros. En menos de cinco días tuve que prepararme las intervenciones, pero pensé que era una oportunidad para mí y para la entidad. Tenía que redactar una propuesta para tres clientes reales con una limitación de 1.000 palabras, añadiendo los gráficos que quisiera. Aunque las bases del concurso decían que solo podías ser finalista en una de las categorías, tuve la satisfacción de ser seleccionado para los tres perfiles. En el momento de preparar la final, las 1.000 palabras se redujeron a 500 y con solo cinco diapositivas. Lo preparé con muchas ganas y con nervios. Ahora espero que suponga un empujón a mi carrera personal y profesional. Al final, la constancia y el trabajo tienen su recompensa. Tengo compañeros que tienen un nivel extraordinario. Mi objetivo es convertirlo en un éxito profesional y económico.

– ¿Qué es lo que más valora de la entidad para la que colabora y qué mejoras le demandaría?

Lo que más valoro es que la entidad piensa realmente en el cliente, lo tiene como la figura central. Ofrece todos los servicios de una entidad bancaria con las tarjetas, las transferencias, etc., y, además, el valor añadido de un asesor personal. Lo que le pediría al banco, que cuenta con cerca de 1.000 Family Bankers, es que los apoye cada vez más para fomentar su desarrollo profesional.

– ¿En qué medida tiene independencia con respecto a su entidad para ofrecer recomendaciones de inversión? O, por el contrario, ¿los agentes de su entidad son completamente dependientes de unas directrices programadas?

No hay ningún tipo de directriz sobre productos. Hay un marco estratégico y una filosofía con los clientes. Siempre puede haber alguien a quien no le encaje la forma de hacer banca, pero confío plenamente en la profesionalidad y el metódico proceso de selección de Banco Mediolanum, con unos altos estándares de calidad.

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