Cajamar entrega sucursales a agentes financieros en lugar de cerrarlas

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Por Miguel Ángel Valero

Almería no es la provincia española más afectada por el cierre de sucursales, aunque desde el inicio de la crisis ha pasado de 700 en 2008 a 400 diez años después. Pero también sufre el problema de localidades que se han quedado sin oficina bancaria y/o sin cajero automáticos.

El problema se agrava porque esas localidades sin sucursal suelen ser las que soportan  los porcentajes de población más envejecida y, por tanto, los ciudadanos más reacios (o menos preparados) a hacer uso de la banca online y de las nuevas tecnologías financieras.

En Cajamar, la cooperativa de crédito y la caja rural más importante de España y la entidad principal del grupo encabezado por el Banco de Crédito Cooperativo, son conscientes de esa situación. Pero también de que hay núcleos de población en los que el negocio bancario difícilmente va a hacerse rentable.

Por eso, está recurriendo, en su proceso de reestructuración de oficinas en la provincia de Almería, a al cesión de la sucursal a un agente financiero. La fórmula se está estudiando para aplicarla también a algunos pueblos donde está presente el Grupo Cooperativo Cajamar.

La gran ventaja de este modelo es que el cliente no nota la diferencia, aunque en el rótulo de la sucursal queda meridianamente claro que está siendo gestionada por un agente ”colaborador”, que es el término que prefieren en Cajamar.

En muchos casos, esas sucursales son gestionadas por antiguos empleados de Cajamar. En algún caso de la provincia de Almería, esos agentes colaboradores proceden de otras entidades financieras.

En Cajamar, 16 agentes financieros dan servicio a 29 núcleos de población: Paterna del Río, Bayárcal, Fondón, Instinción, Terque, Alboloduy, Alcolea, Rioja, Felix, Fines, María, Chirivel, Ohanes, Padules, Uleila del Campo, Taberno, Íllar, Huécija, Vélez-Blanco, Bédar, Gérgal, Oria, Nacimiento, Fuente Victoria, Guazamara, Almanzora, La Alfoquía, Cabo de Gata y Pueblo Blanco-Nijar.

A diferencia de otras entidades, donde el agente financiero corre con los gastos operativos de la sucursal, Cajamar es quien asume esos costes. El ”colaborador” tiene con la cooperativa de crédito una relación de autónomo, y recibe una comisión si consigue aumentar la cartera de clientes y el negocio que ha heredado.

En los núcleos de población donde es imposible atender con oficinas propias o con agentes ”colaboradores”, que los hay, Cajamar dispone de sucursales itinerantes. En Almería hay dos vehículos que se desplazan a 19 pequeños pueblos para proporcionar servicio financiero a sus habitantes. Uno de ellos atiende las localidades de Albanchez, Benizalón, Bentarique, Cóbdar, Escúllar (Las Tres Villas), Líjar, Lucainena, Rágol, Santa Fe de Mondújar, Senés, Sierro y Tahal, mientras el otro atiende a Alcóntar, Bacares, Chercos, Lúcar, Partaloa, Somontín e Hijate (Alcóntar). Estas oficinas itinerantes se desplazan en unos casos una vez a la semana y en otros una vez cada 15 días.

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