Bantierra, a contracorriente: Desmantela la tercera parte de su red de agentes financieros

Por Miguel Ángel Valero

Cuando prácticamente todas las entidades financieras están potenciando su red de agentes financieros en el medio rural, precisamente para tratar de competir con las cajas rurales, una de éstas, Bantierra, ha prescindido de la tercera parte de ese canal. La caja rural aragonesa deja de tener 20 de los 60 agentes financieros, que actuaban como autónomos vendiendo productos y servicios de Bantierra en el mundo rural.

Lo sorprendente es el argumento utilizado por Bantierra para justificar que prescinde de la tercera parte de sus agentes financieros. El objetivo es que el cliente reciba el servicio que hasta ahora prestaban esos agentes financieros en las oficinas comarcales de Bantierra.

El caso es que Bantierra se ha convertido en la primera caja rural o cooperativa de crédito que ha puesto en marcha un plan de ajuste de su red de agentes financieros en España.

Este ajuste no se limita a los agentes financieros. El sindicato UGT habla de un “goteo de despidos” que está generando una situación de “miedo y preocupación en la plantilla” de Bantierra. Además de recurrir a un despido disciplinario (en 2016 se produjeron otros dos, y se cesó a 4 directivos), la cooperativa de crédito ha cerrado 6 sucursales en marzo.

En Bantierra precisan que el despido disciplinario se produjo tras un informe de la auditoria interna en el que “se detectaron prácticas irregulares en la operativa”. Desde UGT contrargumentan que la caja rural “se ha sacado de la nada este despido” y que el trabajador afectado actuó “de forma diligente y conforme a lo que marca la normativa”.

En la caja rural reconocen que entre febrero y marzo han funcionar seis oficinas, cuatro de ellas en la ciudad de Zaragoza (paseo de la Constitución, Gran Vía, San Juan de la Peña y Gertrudis Gómez de Avellaneda), una en Cadrete y otra en La Muela (Centrovía). Este ajuste de la red comercial no implica despidos, insisten en Bantierra, ya que los trabajadores son recolocados en otras sucursales. En la entidad hablan de “cambio de modelo de negocio” para incrementar la rentabilidad por oficina, como están haciendo otras entidades financieras.

El caso es que Bantierra ha pasado de 843 empleados a 805 en el pasado ejercicio. De los 38 empleos destruidos, 24 se deben al acuerdo de bajas voluntarias pactado con los sindicatos en 2013, y que se concretó en “jubilaciones parciales” de aquellos trabajadores que están concluyendo sus carreras profesionales.

Estos ajustes de plantilla, sucursales, y red de agentes financieros de Bantierra contrastan con el anuncio, realizado por la caja rural aragonesa, de potenciar los servicios financieros a empresas.

En Bantierra desmienten tajantemente que esos ajustes se estén haciendo para poder negociar en superioridad de condiciones una integración con la otra gran caja rural de Aragón: la de Teruel. Ambas entidades están dentro del Grupo Caja Rural, y en Bantierra descartan también conversaciones con el Grupo Cooperativo Cajamar para formar parte de éste.

Bantierra está ultimando una operación con la Asociación Española de Cajas Rurales a través de la que la entidad se desprendería de un paquete de activos no estratégicos procedentes del sector inmobiliario. La operación podría tener un volumen de alrededor de 320 millones de euros, según han comunicado desde la entidad; y responde a que la entidad financiera debe cubrir íntegramente las necesidades derivadas de la implantación de la nueva normativa del Banco de España, cuya aplicación conlleva que la Bantierra tenga que hacer provisiones adicionales.

 

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