AXA IM desvela cómo combinar factores de renta variable para obtener mayores rentabilidades de las inversiones

Menara Capital
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Jonathan White, Director Adjunto, Client Portfolio Management de Rosenberg Equities, de AXA Investment Managers, ha analizado la ‘Combinación de factores de renta variable para obtener mayores rentabilidades de las inversiones’. Su análisis es parte del Barómettro de las Pensiones Privadas en España, publicado por Kessler & Casadevall.

White señala que las estrategias “Smart Beta” se han convertido en una alternativa de creciente interés para aquellos planes de pensiones que pretendan superar las rentabilidades a largo plazo ofrecidas por los índices bursátiles tradicionales basados en la capitalización de mercado. Estas estrategias “Smart Beta” se estructuran a menudo para recoger varios factores, tales como “Valor”, “Momentum”, “Calidad” o “Baja Volatilidad”. Este es, en esencia, el contenido del trabajo elaborado por el experto de Axa IM:

Como cada factor presenta distintos niveles de riesgo y rentabilidad a largo plazo, los planes de pensiones pueden aplicar estrategias “Smart Beta” bien diseñadas para tener acceso a estos factores y alinear sus inversiones en renta variable con sus objetivos de rentabilidad.

Fundamento de las inversiones “Smart Beta”

Los índices ponderados por capitalización bursátil han constituido la forma tradicional de invertir en renta variable, así como el enfoque por defecto para medir las rentabilidades y los riesgos que la renta variable ofrece, como clase de activo. En la actualidad, sin embargo, la mayoría de inversores conoce los inconvenientes de un enfoque basado en ponderaciones por capitalización bursátil.

El principal defecto de un enfoque basado en ponderaciones por capitalización bursátil es que los precios determinan la ponderación de las distintas acciones que componen el índice, y estas cotizaciones no son siempre racionales. La cotización de una acción puede no reflejar su valor real por muchas razones: los inversores tienen informaciones, circunstancias y objetivos diferentes. El factor más determinante en nuestra opinión es que los inversores están influidos por sesgos irracionales del comportamiento, tales como el temor y la codicia, la aversión a las pérdidas y los comportamientos gregarios.

mayores rentabilidades
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Tal y como muestra el Cuadro 1, los cuatro factores han obtenido mayores rentabilidades históricas a largo plazo en comparación con el índice de capitalización bursátil. Los factores “Momentum” y “Valor” han registrado las mayores tasas de rentabilidad, aunque presentan los mayores niveles de volatilidad o de riesgo total. Los factores “Baja Volatilidad” y “Calidad” muestran menores niveles de volatilidad con algo menores de exceso de rentabilidad.

En nuestra opinión, los cuatro factores anteriores ofrecen mayores rentabilidades a largo plazo en comparación con los índices de capitalización bursátil porque no se ven influidos por los sesgos de comportamiento irracional de los inversores y por tanto presentan una mejor conexión con las características fundamentales de las compañías que en última instancia determinan el nivel de riesgo y de rentabilidad de las acciones, más concretamente los beneficios corporativos.

Aunque los conceptos de inversión que subyacen en los factores no son nuevos, lo que sí resulta novedoso es que los planes de pensiones puedan tener ahora acceso a dichos factores de una forma más directa, transparente y eficiente, aplicando estrategias “Smart Beta” bien diseñadas.

Combinación de factores de riesgo para reducir la dependencia de una única fuente de rentabilidad

Las rentabilidades mostradas en el Cuadro 1 se corresponden con valores promedio anualizados durante un período superior a 25 años, sin duda un horizonte de inversión a largo plazo. En horizontes más cortos, un factor individual puede sufrir períodos menos favorables. Por ejemplo, el factor “Baja Volatilidad” registró menores rentabilidades relativas entre 1993 y 2000 y el factor “Valor” cayó en desgracia en gran parte de los últimos cinco años. Por esta razón todos los factores mostrados en el Cuadro 1 presentan “tracking errors” no despreciables en comparación con el mercado.

La existencia de períodos prolongados de escasa rentabilidad podría no ajustarse a los objetivos de un plan de pensiones. Además, aunque los planes de pensiones son inversores a largo plazo, una disminución de la volatilidad podría determinar una reducción de los niveles de financiación, la cual, a su vez, podría determinar un incremento de las contribuciones si dichas pérdidas se produjeran durante un período de valoración.

Por tanto, en lugar de confiar en las características de riesgo y rentabilidad a largo plazo de un único factor, los planes de pensiones podrían buscar una solución combinada. Mediante una combinación de factores, los inversores pueden reducir su dependencia de una sola fuente de rentabilidad y gestionar mejor los objetivos de riesgo y rentabilidad ofrecidos por las inversiones “Smart Beta”.

Buscando la combinación correcta

Comprender los patrones probables de rentabilidad de los distintos factores es un aspecto importante para seleccionar la combinación correcta. En nuestra opinión, un método útil de análisis de los patrones de rentabilidad consiste en observar la evolución de cada factor en el contexto del ciclo de beneficios corporativos. Para ello, dividimos el ciclo de beneficios en cuatro fases:

(1) Expansión de los beneficios > Fase inicial del ciclo – Mercado Alcista. Los beneficios se incrementan rápidamente y las cotizaciones bursátiles evolucionan al alza.

(2) Expansión de los beneficios > Fases Media/ Final del ciclo – Mercado Alcista. Los beneficios crecen pero a un ritmo constante o decreciente. Las cotizaciones bursátiles evolucionan al alza.

(3) Contracción de los beneficios – Mercado Bajista. Los beneficios empresariales disminuyen (caídas del 20% o superiores) y las cotizaciones bursátiles evolucionan a la baja.

(4) Recuperación del Mercado. Los beneficios empresariales disminuyen (caídas del 20% o superiores) pero las cotizaciones bursátiles se incrementan anticipando la recuperación.

Ciertos factores se complementan mejor entre ellos que con otros en términos de perfil de riesgo global, así como de mejores rentabilidades potenciales. Por ejemplo, los factores “Calidad” y “Baja Volatilidad” muestran un comportamiento defensivo en mercados bajistas. Combinadas, estas estrategias complementarias ofrecen una rentabilidad atractiva en mercados bajistas.

La combinación de ambos factores podría también incrementar las rentabilidades globales y ayudar a reducir el riesgo de registrar períodos prolongados con peores rentabilidades relativas, porque se prevé que la rentabilidad del factor “Calidad” sea mayor durante los períodos de expansión de los beneficios (sobre todo entre las fases media y final del ciclo expansivo).

Un enfoque “Smart Beta” que combine “Baja Volatilidad” y “Calidad” podría ser adecuado para aquellos planes de pensiones cuyo objetivo consista en batir la rentabilidad a largo plazo de los mercados de renta variable y reducir la volatilidad y los riesgos de caídas, y que también quieran evitar largos períodos registrando bajas rentabilidades cíclicas relativas, lo cual podría suceder con enfoques centrados solamente en el factor “Baja Volatilidad”.

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