AXA IM descarta que la tasa de facilidad de depósito del BCE pueda salir del territorio negativo

De acuerdo a las palabras de Gilles Moëc, Chief Group Economist en AXA Investment Managers, “la política monetaria ha encontrado su suelo efectivo, el flujo de datos de actividad está dando argumentos al BCE de que el nivel actual de acomodación es el correcto, pero hemos visto que algunos agentes del mercado han ido varios pasos más allá y han mencionado la posibilidad de que el banco central pueda optar por salir de las tasas negativas [de la facilidad de depósito] con relativa rapidez. El anuncio realizado por el Riksbank [el banco central de Suecia] de que tiene la intención de volver a poner a cero en diciembre su tasa de recompra ha dado credibilidad a estas expectativas. Sin embargo, nosotros no creemos que el BCE puede tomar esa decisión con facilidad y no esperamos un aumento de la tasa de depósito en todo nuestro horizonte de pronóstico, que llega hasta finales del año 2021”.

En este sentido, el experto de apunta al último discurso del economista jefe del BCE, Philip Lane, en el que el directivo de la autoridad monetaria expresó la voluntad del banco central de bajar más los tipos si fuera necesario. “Poniendo sobre el tablero la posibilidad de ir más allá con los tipos, incluso aunque creemos que no sería fácil forjar una mayoría de consenso para ello en el BCE, Lane al menos podría ser capaz de detener un debate prematuro sobre la posibilidad de que la tasa de depósito vuelva al nivel cero”.

Respecto a la próxima reunión del BCE, que tendrá lugar el día 12 y en la que Christine Lagarde se estrenará en su rol de presidenta de la entidad, Moëc no prevé grandes anuncios. “No esperamos fuegos artificiales el 12 de diciembre. El paquete de medidas anunciado en septiembre tiene una larga vida por delante y, teniendo en cuenta que Lagarde ha anunciado reiteradamente el lanzamiento de una “revisión estratégica”, es probable que cualquier cambio significativo tenga que esperar hasta que este proceso se haya completado”, detalla Moëc. De hecho, el economista de AXA IM resalta el hecho de que la política monetaria paradójicamente apenas ocupó espacio en el primer discurso de política, dado hace una semana: “De las 2.288 palabras que pronunció, las frases dedicadas a la política monetaria sumaron solo 86 palabras, incluyendo la afirmación de que ésta podría alcanzar su objetivo más rápido si otras políticas apoyaran el crecimiento junto con ella. La política fiscal fue el primer elemento de esta lista”. Moëc considera que Lagarde tratará de jugar una especie de “judo institucional, explotando la debilidad del BCE, el agotamiento de su arsenal de política monetaria, para obtener de los diversos Gobiernos nacionales un cambio decisivo hacia la política fiscal”.

La FED, con “el dedo puesto en el gatillo”

Respecto a la Reserva Federal,  el economista de AXA IM cree que la actual pausa en la relajación de la política monetaria es “condicional”, a expensas de la evolución económica. “Aunque el presidente de la Fed Jerome Powell ha sido muy cauteloso, en nuestra opinión queda claro que la Fed tiene el dedo puesto en el gatillo y no se necesitaría mucho deterioro en el flujo de datos, especialmente dado que la presión inflacionaria continúa apagada, para que pueda reducir aún más” los tipos de interés. El experto de AXA IM concluye que la Fed está “en una pausa condicional, no hay un curso pre-establecido”. Respecto a la invocación de Powell a un mayor apoyo fiscal, Moëc enfatiza: “Si la Oficina Presupuestaria del Congreso de EE UU ha señalado que el déficit está en una senda insostenible, no está claro cómo la política fiscal podría responder a una desaceleración inminente, a menos que la Fed esté lista para ayudar a mantener bajo el coste de financiación del Gobierno”. El economista de AXA IM advierte de que “los bancos centrales ya no pueden agregar mucho estímulo por sí mismos”. Sin embargo, Moëc considera que sí hay algo que los bancos centrales sí que pueden hacer: “mantener una política monetaria acomodaticia es una condición previa para cualquier política fiscal activa”.

Otro de los puntos que según Moëc condiciona la política monetaria es la Guerra Comercial entre EE UU y China. “La Fed se encuentra exactamente en la situación que los demás participantes del mercado: el destino del ciclo global actual depende en gran medida de que se materialice rápidamente una disminución gradual en la guerra comercial. En este sentido, el “ruido” procedente de la Casa Blanca durante las últimas dos semanas no ha sido muy reconfortante (…). La centralidad de la guerra comercial también es válida para Europa. Así, en nuestra opinión, cualquier repunte en la inversión alemana depende de buenas noticias en el frente comercial global”, concluye Moëc, que subraya que el flujo de datos en EE UU es “ambiguo” y concluye: “El resultado del problema real, si podemos contar o no con una disminución de la guerra comercial o no en 2020, sigue siendo incierto”.