Así cambiará MiFID II el modelo de negocio de la banca privada

asesor financiero
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Desde que comenzara el debate sobre MiFID II y sus efectos parecía que el elemento crucial de la normativa iba a ser la supresión o, al menos, la limitación del cobro de retrocesiones. Sin embargo, cuanto más cerca está de aplicarse la directiva, el foco de las preocupaciones se dirige hacia otros puntos.

El hecho de que las entidades financieras se hayan decantado casi unánimemente por el asesoramiento no independiente ha minimizado las consecuencias que se esperaban con la limitación en las retrocesiones, pero las exigencias de transparencia, que aún no han tenido efecto por el retraso en las transposición de la directiva, cambiarán profundamente el modelo de negocio en banca privada. Así lo han reconocido los propios implicados en el VI Encuentro de Banca Privada organizado por Inversión & Finanzas.

Desaparecerán aquellos fondos que no lo hagan mejor que sus índices de referencia

Ana Figaredo, directora general de Lombard Odier, señala que las exigencias de transparencia van a ser determinantes en una doble vertiente: por el hecho de que el cliente sabrá con precisión todos los costes que paga por el sevicio de banca privada y también por las fuertes inversiones en tecnología que va a requerir.

Tras destacar la realidad de que el inversor español ha tenido siempre la percepción de que el servicio de banca privada era gratuito y, cuando sepa cuánto le cuesta “se volverá mucho más exigente”. Cree, incluso, que pueden “empezar a desaparecer aquellos fondos que no lo hagan mejor que sus índices de referencia, los que no se están ganando su comisión”. Y pone sobre la mesa un dato que importante: “las comisiones de los fondos siguen siendo las mismas que hace ocho años, mientras que las rentabilidades son hoy mucho menores; no ha habido una bajada alineada”.

Luis Sánchez de Lamadrid, Country Head de Pictet PWM, coincide en la importancia de las novedades sobre transparencia en las dos vertientes apuntadas por Ana Figaredo. A su juicio, el conocimiento de los costes por parte del cliente va a ejercer una importante presión para la reducción de márgenes, porque la transparencia no es solo a posteriori, sino que se deben incluir un cálculo de los costes en la propuesta al inversor.

Reconoce que este contexto puede llevar al auge de la gestión pasiva, lo cual no sería bueno, “porque es tan pasiva como parece y, además, solo funciona en momentos de mercado muy puntuales”.

Por su parte, Gonzalo Nebreda, director de Banca Privada de Renta4, añade que los efectos de la transparencia, unida a las exigencias de trazabilidad, llevan a una relación más compleja con el cliente, de forma que se incrementa la documentación, lo cual conlleva “fuertes inversiones en tecnología, sin la cual es imposible cumplir todos los requisitos” de la normativa.

En cuanto a la evolución del modelo de negocio, los tres expertos señalan que, en los patrimonios altos “habrá una tendencia hacia las cuentas gestionadas, mientras que los pequeños inversores irán a productos más enlatados”, afirma Nebreda. Una percepción que comparten Ana Figaredo y Luis Sánchez de Lamadrid, quienes apuestan por la proliferación de fondos perfilados para los patrimonios más bajos.

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