Amundi: Una cartera con un 90% en deuda y un 10% en renta variable ya no es una cartera conservadora viable

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Las inversiones de las entidades aseguradoras se han caracterizado siempre por tener un corte netamente conservador, tanto por filosofía de negocio como por exigencias regulatorias. Este rasgo general es aún más acentuado en el sector asegurador español, donde los activos de renta variable solo suponen, de media, el 5% de las inversiones financieras, mientras que en el resto de Europa el porcentaje se eleva hasta el 15%.

La crisis de la deuda que vivió nuestro país hace unos años, cuando la prima de riesgo española se disparó, permitió a las aseguradoras acumular deuda pública con rentabilidades atractivas. Pero solo consiguió aplazar el problema; ahora deben buscar nuevas estrategias de inversión que les permitan mantener el capítulo de ingresos financieros en un mercado con tipos de interés cero o negativos.

Jean Sorasio, director de Negocio Asegurador de Amundi, ha participado en una jornada de Icea en la que ha analizado las tendencias de inversión del sector en Europa y las posibles soluciones para optimizar las carteras. Señala que España es uno de los mercados donde las aseguradoras tienen un mayor porcentaje de activos de deuda pública, pero “es una situación que no puede continuar” con el actual marco de bajos tipos de interés. Y añade que el problema no son los tipos de interés bajos ni la estricta regulación, “sino que tenemos las dos a la vez”.

Considera que una cartera con un 90% en deuda y un 10% en renta variable ya no es una cartera conservadora viable, porque no ofrece una rentabilidad suficiente, lo cual obliga a que el sector deba centrar sus estrategias en “buscar una rentabilidad ajustada al riesgo, es decir, analizando la rentabilidad por unidad de capital”. Así, una política de inversión moderada incrementaría el consumo de capital entre un 16,1% y un 17,6%, frente al que tendría si lleva a cabo una política conservadora. Por otro lado, si implementase una política de inversión arriesgada, el citado consumo de capital aumentaría entre el 24,9% y el 27,8%.

Para hacer frente a la situación y optimizar las inversiones financieras de las aseguradoras, Sorasio detalló diversas soluciones de Amundi basadas en tres estrategias básicas:

  1. Monetizar la prima de iliquidez: Considera interesantes, entre otros, los activos inmobiliarios y la deuda inmobiliaria, como elemento de diversificación.
  2. Invertir en renta variable con soluciones para mitigar la volatilidad y el riesgo de cola. Tiene un alto coste de capital, por lo que suele estar reservada para grandes entidades. Recomienda ponerse largo de volatilidad y recurrir a diferentes mecanismos de protección.
  3. Eliminar los riesgos no remunerados, como el riesgo medioambiental derivado de la transición energética. La inversión ISR, afirma Sorasio, es cada vez más popular y supone una forma más de reducir el riesgo, “pues ‘descarbonizar’ una cartera supone reducir la exposición al riesgo climático”.

Una gestión más dinámica

La visión del mercado nacional la aportó Javier Lendines, director general de Mapfre AM, quien constató el gran peso de la deuda en las carteras de las aseguradoras españolas y señaló que en el ramo de Vida “hay poco margen de actuación” y que en Diversos, donde la exposición a renta fija sigue siendo muy importante, se está produciendo un deterioro de la calidad crediticia de las carteras por el vencimiento de activos de años pasados.

Señala que su apuesta pasa por una gestión más dinámica de las carteras, introduciendo mecanismos de protección. Entre otras medidas, están incrementando su posición en flotantes, “pero siendo muy cuidadosos en el tipo de emisior” y también se están adentrando en inversiones alternativas, especialmente en cuatro sectores: Infraestructuras, “aunque es el que menos nos atrae, por la duración del activo y porque solemos tener ya bastante riesgo a través de Mapfre Re”; Real State, “centrándonos sobre todo en oficinas y en Europa”; Private equity, “que para nosotros es un activo nuevo y requiere mucho trabajo”; e Inversión Socialmente Responsable (ISR), “cuyos criterios estamos empezando a incorporar a nuestros principios de inversión”.

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