Amundi sigue recomendando prudencia ante la incertidumbre global

“Los bancos centrales han sido los grandes causantes de que el mercado esté en máximos en la coyuntura actual, lo que hace que las gestoras nos planteemos continuamente si seguir siendo activos o no en cuanto a compras”. Así ha valorado Víctor de la Morena, director de inversiones de Amundi Iberia, el momento de incertidumbre global que se vive en la industria financiera, y que en el caso concreto de esta entidad, una de las mayores del mundo en activos bajo gestión, ha provocado que se muestren negativos en relación a la renta variable, pero que, en cambio, se muestren optimistas respecto al crédito subordinado, en especial en el caso europeo.

Según este especialista, no es previsible que estemos cerca de un acuerdo final que acabe con la guerra comercial entre China y Estados Unidos, pero sí que prevé “que se dejen las puertas abiertas” para sellar la paz a lo largo de los próximos meses. Tampoco ve claro una resolución positiva en la salida de Reino Unido de la Unión Europea, ya que, tras los recientes acontecimientos en el Ejecutivo británico, puede que hasta no sea descartable volver a un escenario de no deal. Por ello, desde Amundi este “deterioro de las perspectivas” puede traer consigo una ralentización del crecimiento económico global que se agudice en 2020.

Deterioro del comercio

En este paradigma, recomiendan “reducir el riesgo en las carteras”, a la espera de una previsible bajada en los tipos de interés de hasta 50 puntos básicos de cara a la segunda mitad del año, lo que, en relación a Europa, si se acompañan de las medidas de impulso fiscal que se están llevando a cabo en las principales economías del continente, puede derivar en un repunte de la renta variable. Aunque, eso sí, en Amundi señalan que “más que apostar por sectores hay que hacerlo por la calidad de los activos”, debido a que la volatilidad reciente en los mercados “ha llevado a que haya una sobrecompra general en muchos segmentos defensivos”.

De la Morena también ha querido subrayar el deterioro que se están viendo en las cifras de comercio internacional, cuyos principales damnificados están siendo los países más dependientes a las exportaciones, como China o Alemania. Ese riesgo, unido a las dudas que genera el beneficio empresarial en Estados Unidos y a un más que previsible repunte de la inflación en la primera potencia económica del planeta, podrían afectar no sólo a la evolución de los mercados, sino al crecimiento previsto para 2019, que, en el caso europeo, estiman que será del 1% mientras que en el norteamericano estará en el 2%.