Amundi explica las implicaciones para la inversión del dominio de la política

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Amundi ha presentado su Amundi Global Market Views, titulado “El dominio de la política: implicaciones para la inversión”, en el que Pascal Blanqué, Group Chief Investment Officer, y Vincent Mortier, Deputy Group Chief Investment Officer, afirman que “la preocupación sobre el comercio sigue ocupando un lugar central, mientras que los activos americanos se han mostrado resistentes por el momento en medio de la creciente retórica proteccionista y unos mercados amenazados por presiones arancelarias. Seguimos sin considerar probable una guerra comercial completa y continuamos esperando un crecimiento económico decente, aunque en desaceleración y menos sincronizado, y con un crecimiento sólo leve de la presión inflacionaria. Sin embargo, las disputas comerciales podrían afectar a la confianza de las compañías y a los planes de inversión, interfiriendo con los procesos de normalización de los tipos de interés de los bancos centrales”.

Asimismo, añaden que “las negociaciones comerciales son sólo la punta del iceberg en un mundo geopolítico más complejo. En nuestra opinión, hemos entrado en una nueva era de dominación de la política sobre la economía. Nuevas fuerzas y una mayor visión hacia dentro con matices nacionalistas subyacen ahora las nuevas agendas políticas en todo el mundo”.

Por eso, consideran probable que las relaciones bilaterales se desarrollen frente a las multilaterales; mientras que amenazas a la globalización podrían entrar más en juego. Este nuevo orden podría influir en los mercados en muchos sentidos:

  • En primer lugar, debido a unos niveles permanentemente más altos de riesgo geopolítico. Estos riesgos no son fáciles de valorar y pueden crear volatilidad a corto plazo, pero también tienen implicaciones a largo plazo. Esto significa que la previsibilidad de un escenario central que apoye las decisiones de inversión disminuye significativamente, y con ello, las oportunidades para fuertes exposiciones direccionales a riesgo.
  • En segundo lugar, debido a las tensiones comerciales, el crecimiento global no conducirá necesariamente a un crecimiento del comercio mundial. Este nuevo orden, con fuerzas en juego que apuntan a una mayor fragmentación, resultando en divergencias económicas y de rentabilidad de los mercados, implica una reorientación hacia estrategias más domésticas/autónomas. La diversificación internacional, que no funcionó correctamente en los últimos 30 años debido a la correlación de los mercados con el comercio mundial, debería funcionar mejor en el futuro. Los enfoques globales y diversificados se vuelven primordiales para aprovechar las oportunidades en este nuevo marco.
  • En tercer lugar, en una perspectiva a medio plazo, las más proactivas/expansivas políticas fiscales promovidas por la ola populista ejercerán presión sobre la deuda pública y la sostenibilidad fiscal. Esto es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que la deuda mundial total se disparó hasta los 250 bn USD en el primer trimestre de 1818.
  • En cuarto lugar, es posible que veamos crecientes presiones políticas sobre los Bancos Centrales, especialmente en Estados Unidos. La amenaza a la autonomía y credibilidad de los bancos centrales es un riesgo actualmente no valorado por el mercado. La monetización del déficit y la deuda podría convertirse en la última tentación

En conclusión, “el escenario para los inversores es cada vez más complejo. A corto plazo, parece demasiado pronto para llamar a un inminente mercado bajista. Es importante aprovechar las oportunidades en las áreas que todavía pueden beneficiarse más de la extensión del ciclo (renta variable americana) y rotar hacia nuevos temas (las divergencias sectoriales son relevantes, y en Europa ya hemos visto una rotación hacia sectores defensivos). Para inversiones a largo plazo, buscar puntos de entrada en las clases de activos que ya han descontado la mayor parte de un escenario sombrío (activos emergentes) es una estrategia clave para añadir valor, centrándose en una selección bottom up. Debido a los mayores riesgos en el horizonte, aumentar la “resiliencia” de las carteras – es decir, mejorar la calidad crediticia, aumentar las reservas de liquidez y reducir la concentración de riesgos, se están convirtiendo en elementos fundamentales para proteger los activos de los inversores”.

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