Amundi AM: Los inversores deben centrarse en construir una cartera resistente

La gestora Amundi Asset Management ha publicado una  nueva edición de su ‘Cross Asset Investment Strategy’. Por su interés, a continuación se reproduce su artículo principal, titulado ‘Registros, sorpresas y oportunidades’, que ha sido elaborado por Pascal Blanqué, Group Chief Investment Officer, y Vincent Mortier, Deputy Group Chief Investment Officer, ambos en Amundi:

“A medida que nos acercamos al final del año, una mirada retrospectiva en los últimos 12 meses nos recuerda lo poco convencional que ha sido este año. Por el lado positivo, las acciones subieron a máximos históricos en diciembre y los rendimientos de los ingresos fijos también fueron fuertes a medida que cayeron los rendimientos de los bonos. La combinación de estas tendencias permitió que una cartera equilibrada tradicional de 50 bonos / 50 acciones para los inversores europeos generara el 15,5%, el mejor rendimiento anual en las últimas dos décadas.

Sin embargo, 2019 también vio algunos registros menos emocionantes en los frentes económicos y geopolíticos: Una lectura del índice de incertidumbre mundial eleva el nivel a elevado (Brexit, proceso de destitución de Trump y escalada de la guerra comercial). La deuda se disparó, las emisiones de CO2 aumentaron y el descontento social estalló en muchos países. En general, el crecimiento global se desaceleró, la inflación no logró alcanzar los objetivos de los Bancos Centrales (CB) y las vulnerabilidades continuaron creciendo. La gran desconexión en el desempeño del mercado y un entorno económico frágil es en parte el resultado de la nueva calificación de las valoraciones del mercado y el gran cambio en las políticas de CB.

Diversas formas de acomodación monetaria han aliviado las condiciones financieras presenciadas a principios de 2019. Mirando hacia el futuro, “normalización” sigue siendo una palabra fuera de los diccionarios de CB, aunque las principales instituciones en Europa están cada vez más incómodas con las medidas extremas. El sistema de nivelación para los bancos de la UE introducido por Draghi y la decisión del Riksbank sueco de salir de las tasas negativas indica a los CBs la conciencia de las consecuencias perjudiciales de las tasas negativas.

Vemos esta conciencia creciente, junto con un debate sobre una política fiscal más agresiva en Europa (infraestructura e inversión verde) y también en los Estados Unidos. El escenario de flexibilización fiscal no está totalmente valorado, especialmente en el espacio de renta fija principal y las acciones cíclicas / de valor. Podría representar una de las principales sorpresas del próximo año que respalde el rendimiento de los rendimientos de los bonos centrales y la rotación hacia sectores de valor. Otra sorpresa podría venir de los Estados Unidos.

Creemos que el presidente Trump hará “lo que sea necesario” para ayudar a la economía a mantenerse en el buen camino, pero existe una ambigüedad sobre el resultado que prefieren los mercados: Una reelección de Trump o una victoria demócrata. En el último campo, si bien las perspectivas de Warren parecen estar desvaneciéndose a favor de Sanders, hay algunos problemas fundamentales en juego (desmantelamiento de grandes tecnologías, política energética, atención médica, regulación, política exterior). Por lo tanto, podríamos esperar un reequilibrio entre otros sectores / acciones.

Los inversores que parecen convencidos de que Trump ganará fácilmente las elecciones pueden tener que reconsiderar su posición y esto podría ser una fuente de volatilidad. La tercera área de sorpresa podría estar en los EM, con posibles divergencias regionales. China (y los países dependientes) podría beneficiarse de un alivio en la guerra comercial. La región CEMEA podría beneficiarse de su dependencia de la demanda europea, mientras que América Latina podría ser vulnerable a la agitación política y los flujos de inversores.

Con todo, 2020 será un año dominado por la política y las sorpresas: Europa avanza hacia la relajación de las restricciones fiscales, las campañas electorales de EE. UU. y las historias idiosincrásicas de inestabilidad política en los mercados emergentes.

En lugar de tratar de predecir lo impredecible, los inversores deberían centrarse en construir una cartera resistente en cinco principios:

  • Capturar el repunte cíclico en la primera parte del año, ser cautelosos en cuanto a la duración con un posible fondo de los rendimientos de los bonos y favorecer las acciones de valor cíclico. , especialmente en Europa.
  • Aprovechar las oportunidades en los EM, dado que una posible depreciación en US $ el próximo año apoyaría la inversión en EM, particularmente en la deuda en moneda local.
  • Monitoree los desencadenantes para escenarios alternativos y proteja contra eventos extremos. Un reinicio o empeoramiento de la guerra comercial desencadenaría una recesión, poniendo fin al mercado alcista en renta variable y presionando al mercado crediticio. En el escenario positivo, un estímulo fiscal masivo a favor de la economía verde y la igualdad social podría colocar a los mercados en un camino sostenible, pero presionar los rendimientos de los bonos.
  • Como estos resultados tienen implicaciones de mercado muy diferentes, los inversores deben mantener reservas de liquidez adecuadas en caso de que alguno de estos escenarios divergentes se materialice.
  • Finalmente, la inversión ESG será aún más relevante para enfocarse tanto en el desempeño ajustado al riesgo como en el impacto en los modelos económicos y sociales afectados negativamente por los riesgos a largo plazo, como las desigualdades y el cambio climático.