Allianz GI: Palos en las ruedas de una economía global aparentemente tranquila

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Hans-Jörg Naumer, Global Head of Capital Markets & Thematic Research de Allianz Global Investors

La economía mundial va teniendo sobresaltos. No obstante, en las últimas semanas ha habido unos primeros indicios de que la desaceleración económica se está moderando. Por ejemplo, es de destacar el aumento del índice de gestores de compras de China, que puede interpretarse como una señal de recuperación económica en la región asiática. En Alemania, en cambio, la situación es bastante distinta. El indicador más evidente es que las exportaciones alemanas retrocedieron bastante más de lo esperado en comparación con el mes anterior. No es de extrañar, ya que las exportaciones son un reflejo del comercio mundial. En cuanto al Brexit, parece que habrá un aplazamiento, pero aún no se ha llegado a una solución. Al mismo tiempo, la disputa comercial iniciada por el presidente estadounidense Trump parece entrar en su segunda ronda. Después de que China pueda esperar llegar a un acuerdo, ahora es el turno de la Unión Europea. Se habla de aranceles de EE. UU. sobre las importaciones por unos 11.000 millones de dólares. En comparación, en el caso de China se trataba de bienes por un valor de 360.000 millones de dólares. Parece que la UE escapa relativamente indemne, pero el conflicto comercial y la incertidumbre política no dejan de ser palos en las ruedas.

Claves de la semana

Esta semana empieza la temporada de anuncios de resultados empresariales del primer trimestre. Las expectativas son más que moderadas. En sus estimaciones de beneficios, los analistas cuentan con que continúe la circunspección de los datos económicos. En conjunto, se espera un retroceso de los beneficios de las empresas comprendidas en el S&P 500 del 4% con respecto al mismo trimestre del año anterior. A principios de año, las estimaciones de consenso eran aún del 3%. La buena noticia es que la dinámica de las revisiones, que mide el número de rebajas de las previsiones de beneficios comparado con las revisiones al alza, parece estabilizarse. Los analistas parecen haber anticipado el máximo descenso posible en las expectativas de resultados.

El calendario de datos económicos vuelve a estar repleto. Empieza con el Empire State Index de EE. UU. el lunes. El martes se publica la encuesta ZEW de la zona euro así como la producción industrial estadounidense. El miércoles se sabrán, entre otras cifras, la producción industrial de China y toda una serie de datos de precios del Reino Unido, donde los precios al consumo han aumentado recientemente un 1,9% interanual. Se publicará asimismo la inflación de los precios de importación. El jueves estará dominado por los datos de EE. UU.: entre los más destacados figura el índice de la Reserva Federal de Filadelfia, el de indicadores adelantados y los de gestores de compras del sector manufacturero y el no manufacturero. Las cifras de ventas minoristas también tendrían que ser interesantes, ya que se prevé un marcado repunte en marzo, lo que sería un buen indicio de que el consumo privado sigue representando un buen respaldo para la economía.

Los ánimos de los mercados de capitales parecen estar considerablemente calmados. Nuestro «indicador de tranquilidad» («Complacency indicator»), que compara la media móvil a tres meses de la relación precio-beneficio del S&P 500 con el índice de volatilidad VIX, vuelve a encontrarse, tras el desplome del cuarto trimestre del año pasado, ligeramente por encima de su media a largo plazo. Los diferenciales de los CDS, incluso para países de mayor riesgo, muestran una situación relajada. Los indicadores de riesgo como el índice de estrés financiero de la Reserva Federal de St Louis (véase el Gráfico de la semana) o el indicador de estrés sistémico de los mercados de capitales del Banco Central Europeo (BCE) apuntan todos hacia una despreocupación. El ánimo de los inversores no es precisamente exuberante, por lo menos en lo que concierne a la proporción de inversores privados alcistas en los EE. UU. Sin embargo, los indicadores de fortaleza relativa de los mercados de renta variable de EE. UU. y Europa indican unas condiciones de sobrecompra, lo que hace que la situación sea vulnerable a los contratiempos.

Hay palos en las ruedas. No parece que vaya a haber un rally, sino más bien una parada en boxes.

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