Allianz GI: La despedida de Draghi sigue invitando a la cautela

Por Ann-Katrin Petersen, VP Global Economics & Strategy, de Allianz Global Investors

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, parece querer despedirse de su mandato de ocho años con un golpe de bombo de política monetaria. En la conferencia anual del BCE en la ciudad portuguesa de Sintra, Draghi anunció el martes que se relajaría la política monetaria, por lo menos si las perspectivas económicas de la zona euro no mejoran y la tasa de inflación no muestra ningún indicio de acercarse al objetivo del banco central a medio plazo de «por debajo, pero cerca» del 2%.

Últimamente, las expectativas de inflación a largo plazo de la zona monetaria basadas en el mercado, medidas según el valor de la tasa de inflación implícita forward a 5 años dentro de 5 años, han caído a un nuevo mínimo histórico de menos del 1,2% (véase nuestro gráfico de la semana). En otras palabras, los mercados parecen suponer cada vez más que se darán unas condiciones «japonesas» en la zona euro. Por lo tanto, en las torres del BCE en Fráncfort parece albergarse el temor de que aflojen las expectativas inflacionistas, lo que podría tener unos efectos secundarios sobre la fijación de los salarios y los precios. Aunque en línea con las expectativas, no fue precisamente favorable que la inflación registrada en abril no resultara ser más que una agradable sorpresa. Debido a que la Semana Santa fue más tarde que en otros años, la inflación cayó en mayo del 1,7% al 1,2%, mientras que la inflación subyacente descendió del 1,3% al 0,8%.

¿Y los mercados? En el mercado monetario, los inversores cuentan ahora con que el BCE reduzca los tipos de interés antes de finales de diciembre. Se trata de unas expectativas de rebajas de los tipos no tan contundentes como las del banco central estadounidense, la Fed. No obstante, alentados por el «regalo de despedida» anunciado por Draghi, los rendimientos de la deuda pública de la zona euro de alta calidad se adentraron más en terreno negativo. El rendimiento del bono alemán a 10 años marcó un nuevo mínimo de más del -0,325%. La deuda pública alemana ofrece ahora rendimientos negativos para vencimientos de hasta 15 años –equivalente a un 86% (!) de los títulos en circulación. Los principales índices bursátiles registraron avances.

Para evitar un endurecimiento indeseado de las condiciones financieras para las empresas y hogares, tanto el BCE como la Fed podrían pronto verse presionados para pasar de las palabras a los hechos, o arriesgarse en caso contrario a decepcionar a los inversores alcistas de los mercados de renta variable y renta fija. Se trate de rebajas de tipos o incluso de un segundo programa de expansión cuantitativa («QE2») (o un cuarto, «QE4», en EE. UU.), es decir, una reanudación del programa de compras de bonos, el terreno para el rumbo de política monetaria del sucesor de Draghi a partir del 1 de noviembre parece estar allanado; a menos que la economía se reactive y se disipen los riesgos bajistas externos (entre otros, el proteccionismo en el comercio mundial) y, con ellos, posiblemente las expectativas de inflación «a lo japonés».

No obstante, las esperanzas de un «despertar primaveral» de la economía mundial en los trimestres intermedios de este año se han evaporado con la nueva escalada del conflicto comercial iniciado por EE. UU. La tónica parece ser más bien de «un paso hacia adelante y dos hacia atrás». Tras la recuperación pasajera de abril –nuestro «Macro Breadth Index» interno había registrado la primera subida en once meses–, los datos macroeconómicos mundiales volvieron a retroceder en mayo. Los continuos indicios de estabilización en la zona euro no bastaron para compensar los indicadores más débiles de EE. UU., Japón y en particular China, que por sí sola contribuye a un 28% del crecimiento de la economía mundial.

 Claves de la próxima semana

  • ¿Ha llegado la expansión económica a su fin? ¿O conseguirán los bancos centrales contrarrestar una desaceleración? Solo los datos macroeconómicos de alta frecuencia de los próximos dos a tres meses indicarán con qué fuerza los factores geopolíticos lastran la coyuntura mundial. Resultará interesante saber, entre otras cosas, si la debilidad de la industria manufacturera orientada a las exportaciones afecta el sector de servicios y el consumo, hasta ahora sólidos. Algunos de los principales datos de la próxima semana bursátil en EE. UU. serán la confianza de los consumidores (martes, viernes), las ventas pendientes de viviendas (jueves) y los ingresos y gastos personales (viernes). En la zona euro, el índice Ifo de clima empresarial (lunes) y la estimación preliminar de la inflación de junio (viernes) serán datos a seguir, no solo por el BCE. En Japón, las ventas minoristas (jueves) y el acta de la reunión del Banco de Japón, con una política blanda desde hace tiempo, estarán en el foco.
  • No obstante, la atención se centrará sobre todo en la cumbre del G20 del 28 y 29 de junio en la ciudad nipona de Osaka y en la cuestión de si Washington y Pekín podrán resolver su disputa comercial cara a cara. Una cosa es bastante segura: cuánto más dure la guerra comercial y más generalizada sea, mayor será el riesgo de que termine bruscamente la prolongada expansión de la economía, así como de las clases de activos de riesgo.

Diversificación

¿Qué implica todo esto para las decisiones de inversión? La inminente relajación de la política monetaria respalda en sí las clases de activos de riesgo. No obstante, queda por ver si este «regalo» basta a medio plazo para mejorar de manera duradera los ánimos de las bolsas, por lo menos, mientras no se aprecien señales de reactivación de los indicadores económicos. Para ello serían imprescindibles, entre otras cosas, algunas muestras de política comercial constructivas –vía Twitter o un medio más convencional–.

Esto requiere, por una parte, una cartera ampliamente diversificada y, por otra, una posición tácticamente cautelosa en activos de riesgo en un contexto multiactivos, con una selección activa de valores.

De vez en cuando, a un caballo regalado sí se le miran los dientes.