Agentes financieros salvan la única sucursal en Almanza y en Villamanín

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Por Miguel Ángel Valero

Unicaja Banco está acelerando una estrategia en auge en el medio rural para transformar sucursales que se van a cerrar por su escasa rentabilidad en agencias financieras. Sigue así los pasos que han dado otras entidades, como el Santander, Liberbank, Cajamar o el BBVA, para tratar de mantener la prestación de servicios bancarios en pueblos donde ya no es rentable tener abierta una sucursal.

La entidad andaluza heredó de Caja España la única sucursal que existe en la población de Almanza, en el Alto Cea de León. Para mantener la oficina abierta, Unicaja Banco ha traspasado ésta a un autónomo, que pasa a ser residente en el pueblo leonés, que funciona desde marzo de 2019 como “agente colaborador” de la entidad.

La sucursal de Unicaja tenía dos empleados. Ahora, el agente financiero asume el pago del alquiler de una oficina, el coste de los suministros. Recibe cartelería y material de propaganda, el sistema informático y otras prestaciones del banco, a cambio de comprometerse a mantener el mismo horario de atención al público que hasta ahora. También seguirá funcionando el cajero automático.

Son agentes colaboradores, con título de asesores financieros, que se hacen cargo de una sucursal pequeña”

“La celebración en Almanza es doble: frenamos el cierre de la sucursal y ganamos un vecino”, proclama Javier Santiago, alcalde de Almanza, porque el agente financiero ha decidido residir en la localidad.

En Unicaja Banco reconocen que la idea inicial “era cerrar la oficina y que pasase una  ofibus (sucursal móvil) por Almanza un par de día a la semana”. Pero la existencia de una persona dispuesta a vivir en la localidad leonesa y a mantener abierta la sucursal como agencia financiera cambió totalmente los planes.

“La figura del agente suele ser habitual entre las entidades que buscan alternativas a la desaparición de las sucursales. En el caso de Unicaja Banco, contamos con una red de más de 80 agentes financieros y algunas oficinas móviles que se desplazan varios días a la semana a distintas localidades con recorridos medios de 30.000 kilómetros al mes”, explican en la entidad, donde no ocultan que imitan a Liberbank, que en septiembre de 2016 comenzó una experiencia piloto en Cancienes, parroquia de Corvera (Asturias) de transformación de una sucursal en agencia financiera. El éxito de la fórmula ha sido tal que muchas entidades están yendo por este camino de reducción de costes sin perder negocio en las zonas rurales.

 “Son agentes colaboradores, con título de asesores financieros, que se hacen cargo de una sucursal pequeñita que, por supuesto, cuenta con el logotipo, la cartelería y las promociones del banco como cualquier otra sucursal. Mantienen la imagen corporativa y ofrecen los mismos productos y servicios de este banco, pero es el profesional el que corre con sus gastos”, insisten en Unicaja Banco.

La misma fórmula, en Villamanín

En Villamanín, otra localidad de León, la historia es muy parecida. Una sucursal heredada de Caja España, con problemas de rentabilidad. Unicaja Banco decide su cierre. Los vecinos se movilizan para no quedarse sin su única sucursal, porque consideran que el cierre de ésta viene a ser el certificado del vaciamiento del pueblo. La España ‘vaciada’ reclama el acceso a los servicios financieros.

Tras unos meses de tensa espera, el 17 de junio se reabre la sucursal de Unicaja Banco en la localidad leonesa. Los vecinos prácticamente no han notado la diferencia, pero la sucursal ya no la atienden empleados de Unicaja, sino un agente financiero, que no solamente atenderá Villamanín sino otros 19 pueblos de la zona.

La agencia financiera ofrece los mismos servicios que la sucursal de Unicaja Banco a los clientes de la comarca. La entidad se ahorra costes (los asume el agente financiero) y mantiene el negocio financiero en esa zona de León, sin pérdida de clientes.

Jugada en la que todos ganan: el pueblo mantiene su sucursal y gana peso al ser el centro financiero de una comarca de 19 localidades; Unicaja Banco sigue con su negocio financiero sin asumir los costes de una sucursal; y el agente financiero logra unos ingresos recurrentes y seguros.

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