¿Adiós definitivo a una posible prohibición total de las retrocesiones?

En la primera de 2023, la Comisión Europea adoptó la nueva estrategia para las inversiones minoristas, bajo las siglas RIS (Retail Investment Strategy). El objetivo principal del articulado es el de “situar los intereses de los consumidores en el centro de la inversión minorista”, empoderando a los ahorradores para que “tomen decisiones de inversión que estén alineadas con sus necesidades y preferencias, asegurando que reciban un trato justo y queden debidamente protegidos”. Detrás de este desafío está el de aumentar la confianza de los europeos hacia los mercados de capitales, tema nada baladí teniendo en cuenta que, de acuerdo a las cifras de Eurostat, ni siquiera la quinta parte del ahorro de las familias del Viejo Continente está depositado en bonos o acciones.
De cara a conformar ese entorno más seguro y transparente para la inversión, en lo tocante al ámbito del asesoramiento y la gestión de activos, uno de los puntos clave se refiere a las retrocesiones que las gestoras ceden a los distribuidores que comercializan sus productos. En relación a los asesores, este tema es fundamental, habida cuenta de que hablamos de los incentivos que reciben en ocasiones por la ejecución de órdenes o por la comercialización de determinados productos financieros. Entre las posiciones más partidarias de la prohibición total de las retrocesiones se encontraban la de la comisaria Mairead McGuinness. Finalmente, la Comisión Europea decidió mantener su regulación como se encuentra en la actualidad, si bien en el actual periodo de enmiendas en el que se encuentra el RIS, entre los principales interrogantes que están sobre la mesa es el tratamiento que finalmente se dará a las retrocesiones.
Dudas sobre el modelo
Hace apenas unos días, el Parlamento Europeo tomó la decisión de aprobar las enmiendas al RIS recogidas en el informe de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo (ECON). En relación a las retrocesiones, se elimina la propuesta de prohibición de incentivos en la recepción y transmisión de órdenes. Algo clave para conocer el futuro de las retrocesiones en Europa, si bien no es un paso definitivo, ni mucho menos. De hecho, ahora todas las enmiendas presentadas tienen que recibir la luz verde tanto de la Comisión Europea como del Consejo Europeo y del propio Parlamento, en un proceso que, además de bastante largo, puede traer consigo modificaciones importantes.
En España, se estima que, en el caso de aprobarse un marco que prohíba por completo las retrocesiones se pondría en serio peligro en torno a la mitad de los ingresos por comisiones de la industria de gestión de activos. De hecho, España, con el importante papel protagonista de EFPA España, ha liderado junto a otros países como Alemania una posición contraria a esta posibilidad. El principal argumento esgrimido por ambas naciones es que en aquellos entornos en los que existe una prohibición de las retrocesiones (casos de Holanda y el Reino Unido) la consecuencia a medio plazo es una brecha en el asesoramiento, que impide a los ahorradores con un menor patrimonio poder acceder a él, con todas las consecuencias negativas que eso puede tener para propiciar la inversión a largo plazo.
En el reciente EFPA Congress 2024 celebrado en Málaga, el presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura, no quiso mencionar en su discurso ni la situación de las retrocesiones ni entrar en el debate del value for money.
Siguientes pasos
En cualquier caso, la tramitación de las enmiendas y la aprobación del texto final parece estar todavía lejos en el horizonte. Las elecciones europeas de dentro de algunas semanas paralizará por completo dicha tramitación, por lo que expertos como Gloria Hernández, socia de finReg 360, ya hablan incluso de que la aprobación definitiva del documento no llegará hasta el año 2027.
Y es que, tras la recepción de todas las enmiendas, el texto abre un nuevo proceso de debate entre la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento Europeo en el que deben alcanzar un acuerdo tripartito. La disolución del Parlamento en mayo y el previsible cambio en la composición de esta cámara obligará a comenzar prácticamente desde cero las conversaciones, con todo lo que eso significa. Además, el esperado mayor peso conservador en el nuevo Parlamento Europeo que salga de las elecciones es probable que sea una buena noticia para acabar con la amenaza de una prohibición total de las retrocesiones, aunque para ese final de la historia todavía quedan muchos capítulos por delante que afrontar.


