Finaccess Value: «Recomendamos prudencia, priorizando el margen de seguridad en las inversiones»

Con ya seis años de andadura en España, la agencia de valores Finaccess Value sigue confiando en un enfoque en el valor a largo plazo y una gestión rigurosa del riesgo. La matriz, Grupo Finaccess, acumula una experiencia de un cuarto de siglo centrada en el cuidado del patrimonio de sus clientes. En esta entrevista exclusiva, el equipo de inversiones de Finaccess Value repasa la situación de los mercados y las previsiones para los próximos meses.
A simple vista, 2025 ha sido un gran año para los mercados. ¿Es tan positivo como parecen indicar las cifras?
No del todo. Igual que no deberíamos juzgar un libro por su portada, en los mercados financieros sería un error quedarnos solo con las rentabilidades, que han sido excepcionales. Detrás de esos dos dígitos de subida en la mayoría de bolsas hay un año muy volátil, con episodios de fuerte incertidumbre sobre el comercio mundial y con correlaciones históricas que se han roto.
¿Qué ha sostenido entonces estas subidas tan generalizadas?
Las razones que explican este comportamiento son varias. Principalmente, los altos niveles de liquidez que hay en los mercados. Los niveles actuales de dinero en circulación, medidos por el agregado M2, están cerca de máximos históricos, incluso por encima de los niveles de la pandemia. Esto es consecuencia de tipos reales a la baja, relajación monetaria y un menor drenaje de liquidez por parte de algunos bancos centrales. Ese exceso de liquidez ha amplificado las subidas y ha permitido entradas oportunistas tras correcciones, como la de primavera provocada por el ruido arancelario de la Administración Trump.
En segundo lugar, los beneficios empresariales que, de media, han estado por encima de lo previsto, máxime con el miedo generado a principios de año por un posible “shock” arancelario y la probabilidad de que se produjera una recesión. Así, en el Standard & Poors 500 los beneficios por acción, BPA, han subido un 12% impulsados por el sector tecnológico y el cíclico mientras que en el Stoxx600 el incremento ha venido gracias a bancos, defensa y energía.
En tercer lugar, los recortes de los tipos de interés tanto por parte de la Fed (tres bajadas) como del Banco Central Europeo (cuatro bajadas) gracias a unos niveles de inflación más controlados y los rápidos acuerdos arancelarios a los que se ha llegado por parte de EEUU con otros países (a la espera de lo que pase con China) también han actuado como catalizador en los mercados.
¿Eso explica que mercados caros como EEUU o con beneficios planos como Europa hayan acabado el año con fuertes subidas?
Exactamente. La liquidez ha sido un gran ecualizador. Ha permitido que mercados históricamente caros o con un crecimiento de beneficios limitado cerrasen 2025 con revalorizaciones notables.
¿Ha ocurrido algo similar en el mercado de crédito?
Sí, en el crédito ha pasado algo similar. A pesar de convivir durante gran parte del año con diferenciales muy cercanos a mínimos históricos, los activos de peor calidad crediticia, tradicionalmente más arriesgados, han sido los que mejor comportamiento han tenido. Es una clara señal de apetito por el riesgo.
Mucho se ha hablado este año de la inteligencia artificial. ¿Estamos ante una burbuja?
Es la gran pregunta del año. Y es difícil de responder, porque las burbujas se identifican mejor a posteriori. Ante esta cuestión, lo mejor es acudir a los datos, y éstos nos muestran que las compañías que han liderado el avance son, en general, negocios de gran calidad, con elevada generación de caja y altos retornos sobre el capital. Eso las diferencia claramente de episodios como la burbuja tecnológica de finales de los noventa.
Pero ¿eso significa que no puede formarse una burbuja en el futuro?
En absoluto. La IA está en una fase típica de las tecnologías disruptivas, donde el optimismo y las expectativas se disparan, al igual que las necesidades de inversión. Las grandes tecnológicas van a incrementar fuertemente su CAPEX y, en muchos casos, esas inversiones superarán su capacidad de generación de caja, obligándolas a recurrir a deuda, tanto en mercados de bonos como en financiación privada.
¿Dónde está entonces el riesgo?
La deuda en sí no es mala; lo relevante son los retornos que se obtienen con ella. Y en una tecnología tan nueva, esos retornos son inciertos, especialmente en el corto plazo. Ahí puede llegar la decepción del inversor. Por eso, en los próximos años será más importante mirar los balances que las cuentas de resultados.
Algo está pasando con los tipos de interés
Uno de los temas clave del cierre de 2025 es el comportamiento de los tipos. ¿Qué está ocurriendo?
Estamos viendo un punto de inflexión en los equilibrios fiscales. Los gobiernos han abandonado, de forma bastante generalizada, la austeridad. En EEUU, la Administración Trump asume déficits y deuda estructurales elevados, en Europa, el aumento del gasto en defensa es clave y Alemania ha dejado de priorizar la disciplina fiscal frente al crecimiento.
¿Qué implicaciones tiene esto para los mercados de deuda?
Cada país tiene su argumento para justificar su indisciplina fiscal, pero la realidad es que las previsiones de deuda sobre PIB muestran un crecimiento claro en casi todas las grandes economías. Mientras haya compradores, la tentación de monetizar déficits estructuralmente altos vía emisión de deuda es grande. Pero los inversores exigirán tipos más altos para compensar ese aumento de oferta y el mayor riesgo fiscal.
¿Es significativo que el tipo a diez años de EE. UU. esté más alto ahora que cuando empezaron las bajadas de tipos?
Si, rompe una tendencia que venía desde los años ochenta, donde las bajadas del tipo oficial solían ir acompañadas de descensos en el tipo a largo plazo. Modelos que tradicionalmente establecían el nivel del tipo a diez años con precisión han dejado de funcionar, y eso hace que la duración en deuda ya no sea el refugio que tradicionalmente era. Esto no es algo exclusivo de Estados Unidos: en este 2025 hemos visto cómo la pendiente de la mayoría de las curvas repuntaba, no por mayor crecimiento o inflación, sino por una mayor desconfianza por parte de los inversores.
Renta fija: certidumbre ante la incertidumbre
¿Qué perspectivas ve para la renta fija en 2026?
La Fed seguirá bajando tipos, apoyándose en la característica dual de su mandato que permite a la Fed seguir justificando las bajadas de tipos ante la supuesta debilidad del empleo estadounidense, aunque una inflación del 3 % dista mucho de estar controlada. Estas bajadas seguirán alimentando la liquidez y los activos de riesgo, pero la inflación sigue siendo un riesgo claro.
¿Y en Europa?
A pesar de las voces que apuntan a subidas de tipos a final de año, la situación es más ordenada. Las previsiones apuntan a una inflación del 1,8 % a finales de 2026 y factores deflacionarios como la energía o la fortaleza del euro dan margen al BCE para actuar con tranquilidad.
¿Cómo posicionarse entonces en crédito?
Por el lado del crédito, los diferenciales son muy estrechos y reflejan una situación de complacencia. Esto es consecuencia, sin duda, de los buenos fundamentales, pero también de unos inversores que, igual que son capaces de comprar bolsa con múltiplos por encima del percentil 95 histórico, compran crédito a largo plazo con los diferenciales en mínimos.
Por eso creemos que lo más prudente es centrarse en tramos corto–medios de la curva, con duraciones alrededor de tres años, activos de calidad y usar el high yield sólo en vencimientos muy cortos.
Renta variable: fuertes subidas, riesgos latentes
Las bolsas han cerrado 2025 con subidas medias cercanas al 19 %. ¿Qué ha impulsado este rally?
Como comentábamos anteriormente, han sido tres factores principalmente: liquidez elevada, beneficios empresariales mejores de lo esperado y recortes de tipos por parte de la Fed y el BCE. Países como Corea del Sur, Brasil o España han destacado con subidas superiores al 40–50 %, impulsadas por tecnología, materias primas y bancos.
¿Qué podemos esperar ahora de los mercados?
La liquidez seguirá apoyando, y la Fed podría bajar aún más los tipos, especialmente teniendo en cuenta el relevo en su presidencia en 2026 y la presión política para tipos muy bajos. Lo más probable es que el nuevo presidente de la institución sea más permeable a los deseos de Trump de alcanzar unos tipos “en el 1% e incluso menos”.
Pero estamos en un mercado dominado por narrativas, especialmente la Inteligencia Artificial, con una concentración sectorial en el S&P 500 que no se veía desde hace 140 años.
¿Qué riesgos genera esa concentración?
Los riesgos que genera es que mucho dinero fluye a los mismos valores. Con el auge de la inversión pasiva —que ya alcanza el 55 % en EE. UU. y casi el 30% en Europa — cualquier noticia negativa puede provocar correcciones bruscas, como ya vimos en 2022 o más recientemente en Nvidia. Además, preocupa el endeudamiento para financiar el CAPEX en Inteligencia Artificial y centros de datos, incluso con proveedores financiando a sus propios clientes.
Oportunidades
Con este escenario, ¿cuál es la estrategia recomendada recomendada por Finaccess Value?
Con este escenario como telón de fondo y siempre con la prioridad de preservar el patrimonio de nuestros partícipes (este es el ADN de Finaccess) recomendamos prudencia, priorizando el margen de seguridad en las inversiones. Y la mejor manera de maximizar este margen de seguridad es volver la vista hacia sectores y valores olvidados, que siguen generando beneficios y cotizan con descuento: pequeñas y medianas compañías, farmacéuticas, consumo, autopartes, alimentación o industria. También vemos recorrido en algunas compañías de defensa europeas a las que, a pesar de los buenos rendimientos de los últimos trimestres, les seguimos viendo margen de subida en bolsa gracias a las buenas previsiones en contratos, cuenta de resultados y expansión de márgenes para los próximos años.
¿Qué tienen en común estas ideas?
Son negocios simples, que ya funcionan y generan beneficios. No requieren un acto de fe. Como decía Peter Lynch: “Cuanto más simple es, más me gusta”.
El oro ha subido más de un 60 % este año. ¿Qué lectura hace?
Es una subida que invita a reflexionar. Puede deberse a la liquidez, a la pérdida de confianza en el dólar o a la anticipación de riesgos mayores. Nadie lo sabe con certeza. Pero en un entorno de déficits, deuda e inflación, el oro debería tener un peso estructural en las carteras.
Para terminar, ¿qué mensaje deja 2025 de cara a 2026?
2026 será más complejo de lo que parece. La liquidez ha tapado muchos riesgos, pero no los ha eliminado. El entorno de liquidez ha suavizado muchos riesgos, pero ha generado focos sin resolver —la inflación, unas valoraciones que solo se sostienen si los beneficios siguen creciendo a doble dígito.
Será clave una gestión activa, prudente y selectiva, buscando oportunidades en aquellos activos y segmentos del mercado que han estado un poco más olvidados y evitando riesgos que no aportan valor y están fuera del radar de los inversores


