Una infografía para explicar a tus clientes por qué invertir en bolsa si el efectivo parece más seguro

Por el equipo de Schroders
El dinero en efectivo sigue siendo la opción preferida por muchos ahorradores, que prefieren guardarlo su dinero, por ejemplo, en cuentas bancarias remuneradas o en depósitos, soluciones de poco riesgo… pero que son más vulnerables a la inflación y a la depreciación del dinero.
De hecho, durante bastantes meses los ahorradores de efectivo se han estado beneficiando de las rentabilidades más altas de casi dos décadas, con cuentas bancarias que, por ejemplo, recientemente ofrecían hasta un 5% TAE, o depósitos al 4%.
Sin embargo, conviene resaltar que el hecho de que los tipos de interés del ahorro suban no significa que el efectivo siga el ritmo de la inflación.
La seguridad que ofrece el efectivo reside únicamente en su valor nominal. 100 hoy seguirán siendo 100 en los próximos años. Sin embargo, no hay certeza de que su poder adquisitivo se mantenga: una inflación baja hará que el dinero conserve su poder adquisitivo hasta cierto punto, pero una inflación alta lo erosionará rápidamente.
El factor crítico es el tiempo. A corto plazo, es probable que el efectivo se comporte mejor frente a la inflación. A largo plazo, el dinero en efectivo se comporta peor, incluso cuando la inflación es relativamente baja.
Próximamente los bancos centrales comenzarán a bajar los tipos de interés, y esto afectará a las altas rentabilidades de las que han disfrutado los productos financieros que premian al ahorrador en efectivo. A comienzos de año publicamos un análisis a largo plazo donde se puede ver cuál ha sido el rumbo de las rentabilidades durante los 22 ciclos de recortes de las tasas de interés desde 1928 de tres activos: acciones, bonos y efectivo. Este último es el que sale peor parado.
La rentabilidad media de las acciones estadounidenses ha sido un 11% superior a la inflación en los 12 meses posteriores al inicio de los recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Las acciones también han superado en un 6%, de media, a los bonos del Estado, y en un 5% a los bonos corporativos (deuda emitida por compañías). Las acciones han superado al efectivo en un 9% de media en los 12 meses posteriores al inicio de la bajada de tipos. Los bonos también han sido una mejor opción que el efectivo.
La diversificación
Cuando contamos con una gama de activos distintos en una cartera (acciones o bonos, por ejemplo), el riesgo se reduce significativamente. La renta variable, la renta fija, los inmuebles y las inversiones alternativas son buenos diversificadores: responden a los vaivenes del mercado de forma distintas y son capaces de adaptarse mejor a los cambios en los ciclos.
Por el contrario, atrincherarse únicamente en el efectivo tiene un coste de oportunidad, que es perder la exposición a esas otras clases de activo que con más probabilidad pueden superar la inflación.
Puedes consultar todos los detalles en la siguiente infografía:



