Tres razones por las que creemos que la inflación se mantendrá durante más tiempo

Por el equipo de Schroders
Las fuertes subidas de tipos de los últimos dos años han conseguido controlar la inflación hasta situarla cerca del objetivo, fijado en el 2%, a medio plazo que se marcan los grandes bancos centrales. Sin embargo, desde Schroders creemos que, una vez los tipos se estabilicen, la inflación seguirá siendo elevada entre 5 y 10 años, hasta ser permanente en bienes y servicios cotidianos.
En 2021 hablábamos de inflación “transitoria”: la subida de precios era percibida como temporal. Sin embargo, la inflación se disparó en 2022 y se mantuvo por encima de lo esperado. Fue entonces cuando el término clave para describir la inflación pasó a ser “pegajosa”.
La narrativa del mercado ha ido adaptándose, ya que los bancos centrales subieron bruscamente los tipos en 2022 y 2023. Ahora los supervisores bancarios, tras alcanzar el techo de tipos de interés, se preparan para llevar a cabo las primeras bajadas este año.
La inflación y el nuevo paradigma de inversión: tres factores determinantes
Nuestros análisis sobre los efectos del empleo en la inflación sugieren que la inflación a largo plazo se mantendrá “pegajosa” y por encima del objetivo de la Fed. Y esto se explica porque las presiones inflacionistas persistirán en el nuevo paradigma económico que en Schroders hemos denominado “3D Reset” y que vendrá marcado por la demografía, la desglobalización y la descarbonización.
Las tasas de participación laboral en muchos países caerán a medida que envejece su población. La mano de obra se volverá más escasa, preciada y esto provocará un augmento de los costes salariales para las empresas. Consideramos que esta escasez de trabajadores podría afectar sensiblemente a la inflación y el crecimiento económico con la subida de los salarios. En este contexto, las empresas tendrán que pagar mejores sueldos y necesitarán tecnologías que impulsen la productividad como la robótica, la automatización o la IA, mientras que los trabajadores exigirán más dinero todos los meses para hacer frente al creciente coste de la vida.
Por otra parte, tendencias como la globalización, que acarreará una menor flexibilidad de los mercados de trabajo, parecen destinadas a seguir favoreciendo un entorno inflacionista. la preocupación por la resistencia y fiabilidad de la cadena de suministro ha hecho tambalear la confianza en el actual modelo globalizado de cadenas de suministro ampliadas. A su vez, las empresas multinacionales se plantean deslocalizar sus capacidades de producción mediante estrategias de onshoring, nearshoring y/o friendshoring. Sin embargo, la contrapartida de esta mayor
seguridad sería la eficiencia, lo que probablemente contribuiría a un resultado inflacionista.
Finalmente, las tensiones geopolíticas también están impulsando la preocupación por la seguridad energética, lo que añade urgencia al esfuerzo general de transición energética y de descarbonización de la economía. Para alcanzar este objetivo, es probable que el proceso de descarbonización sea muy costoso y provoque inflación. Por ello, los esfuerzos por la transición energética y por asegurar fuentes de energía fiables y seguras generará durante este largo proceso de cambio la llamada “ecoflación”. Aunque los rápidos avances en la tecnología verde compensarán estos efectos inflacionistas, tardarán en producirse.
Artículo patrocinado por Schroders
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