El reto de la prevención del blanqueo de capitales en las EAFIs

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Por Roberto de la Cruz, director General de Compliofficer

Las EAFIs parecen encontrar poco a poco un nicho de mercado entre aquellos patrimonios que buscan un asesoramiento profesional y personalizado para sus inversiones en un entorno de mercado cada vez más complejo. Esta sofisticación obliga al asesor financiero a estar al día, no solo de las últimas alternativas de inversión sino también de los avances en Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo (PBC-FT).

De acuerdo con lo dispuesto en la Ley 10/2010, las EAFIs son Sujetos Obligados y, como tal, deben contar con procedimientos y órganos de control interno y de comunicación para prevenir e impedir la realización de operaciones sospechosas.

Pero desarrollar una estructura de Back Office para la Prevención de Blanqueo de Capitales dentro de la propia EAFI puede ser abarcable para muy pocas. Según afirma Albert Ricart en el “Estudio de las Empresas de Asesoramiento Financiero en España”, tan solo 5 EAFIs bajo la estructura de Persona Jurídica contaba con una facturación superior a los 600.000 euros, acumulando casi el 66% de la facturación total y el 86% de los beneficios de los asesores financieros en 2015.

¿Qué ocurre entonces con aquellas empresas que, según este mismo estudio, en 2015 han facturado menos de 40.000 euros, con pérdidas acumuladas de casi 340.000 euros? ¿Es posible cumplir con los requerimientos si no se cuenta con infraestructura técnica y económica suficiente?

El tamaño ni mucho menos exime de responsabilidad y cualquier EAFI puede formar parte de manera involuntaria del entramado de blanqueo, convirtiéndose de manera automática en encubridor.

En este caso, la externalización de los servicios de Compliance supone una alternativa muy ventajosa para aquellos Sujetos Obligados que deben cumplir con los requerimientos del Regulador en este sentido.

Contar con un ‘Compliance Officer’ externo como Compliofficer supone contar con un equipo experto en la materia de manera inmediata, fundamental para inspirar una sólida confianza en el cliente, dados los riesgos tanto reputacionales como legales asociados al incumplimiento de dicha normativa.

Recordemos que dicho incumplimiento puede implicar la imposición de importantes sanciones por parte del SEPBLAC, que pueden alcanzar cuantías superiores a 1,5 millones de euros. Además del coste que supone el riesgo reputacional que puede conllevar el hecho de ser objeto de sanción en relación con el desarrollo de su actividad futura.

Una Unidad Técnica de PBC/FT externa podrá hacerse cargo de elaborar y aplicar los procedimientos de control interno y seguimiento adecuados, así como una idónea política de aceptación de clientes en base a los requerimientos que establece el regulador.

Pero, de igual manera, la tecnología también supone un gran aliado para todos los Sujetos Obligados en el cumplimiento de la Ley 10/2010. Nuestros algoritmos de búsqueda cada vez más sofisticados, suponen no solo un trabajo más eficiente y óptimo, sino también una alta fiabilidad en el proceso de generación de alertas objeto de análisis al contar con un equipo de expertos que trabajan día a día en la mejora y optimización de los procesos internos de control, evitando aquellas gestiones que no aportan ningún valor en materia de PBC/FT.

El desarrollo de sistemas de vídeo identificación supone un paso importante respecto a la operativa actual de onboarding. Ya no se requiere al posible nuevo cliente de manera presencial sino que es posible chequear su identidad a través de complejos sistemas de reconocimiento que almacenan no solo parámetros faciales sino también documentación.

Sistemas de scoring que enriquecen los KYCs tradicionales, seguimiento de alertas en todo el mundo a tiempo real y la capacidad de reforzar los controles a través de una gestión más eficiente y sencilla supone toda una revolución para los Sujetos Obligados más pequeños en cuanto a infraestructura.

Revolución que surge para afrontar grandes retos: nuevos negocios online sin estructura legal clara y localizable, nuevas monedas y nuevas formas de transaccionar, procesos de ingeniería fiscal cada vez más sofisticados, etc. Unos retos que forman parte ya del presente y para las que las EAFIs deben estar obligatoriamente preparadas.

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