Apostar por activos que ofrezcan rentabilidad y conserven valor

François Rimeu, Responsable de Retorno Total y Activos Cruzados de La Française AM

A principios de verano, los británicos decidieron salir de la Unión Europea, registrándose, en consecuencia, una de las jornadas más volátiles de los últimos años. Otra consecuencia lógica habría sido obligar a los bancos centrales a seguir aplicando políticas aún más expansivas. La FED decidió retrasar el próximo incremento de tipos y el Banco de Inglaterra, recortó sus tipos y preanunció una bajada de nuevo. ¿Resultado? Los mercados recibieron una nueva dosis de estimulantes y repuntaron con fuerza. Nuevos máximos para las acciones americanas, aplanamiento de todas las curvas de rendimiento, fuerte apreciación del conjunto de activos con spread y una reducción masiva de la volatilidad.

Los bancos centrales obligan al conjunto de inversores a emprender una búsqueda de rentabilidad y a seguir asumiendo mayores riesgos”

Estos movimientos son sintomáticos del mundo financiero actual. Los bancos centrales obligan al conjunto de inversores, con abundante liquidez, a emprender una búsqueda de rentabilidad y a seguir asumiendo mayores riesgos, al tener que comprar activos, siendo conscientes de que son caros, pero prevén que vayan a encarecerse aún más en el futuro.

La escasa volatilidad de mercado es otra consecuencia de sus acciones, y eso incluso si dicha debilidad no es más que aparente. En efecto, al estar todos los inversores invirtiendo más o menos de la misma forma, los períodos de estrés y los choques de correlación, son a menudo violentos y dificulta la gestión de riesgo.

¿Hasta cuándo durará esta situación? Sin duda hasta que aparezcan los primeros signos de incremento de la inflación en las economías desarrolladas, signos que podrían producirse a finales de año con fundamentos de base, nuevamente positivos, a partir del mes de noviembre.

La inflación es la variable capaz de alterar el actual equilibrio financiero”

Hasta ese momento, los mercados van a centrarse en las próximas reuniones de los bancos centrales, y sobre todo de la FED, que podría subir los tipos 25 puntos básicos dada la solidez de los datos de empleo desde hace varios meses y el muy buen comportamiento de los activos financieros. También, se esperarán las decisiones del BCE, principalmente, con respecto a la ampliación o no del programa QE, después de marzo de 2017. Por el momento, los mercados no prevén ni siquiera remotamente que pudiera interrumpirse este programa. Pero si los datos económicos se mantuvieran bien orientados y la inflación volviera a situarse  gradualmente en torno al 1,3-1,4%, tales políticas monetarias serían difíciles de justificar.

En este contexto, seguimos prefiriendo activos que ofrezcan rentabilidad y conserven un poco de valor: activos emergentes, ciertos activos de alto rendimiento y deuda subordinada financiera. Favorecemos también, los bonos indexados a la inflación cuando resulta posible, siendo la inflación, en nuestra opinión, la variable capaz de alterar el actual equilibrio financiero. Mantenemos una infra-exposición importante en deuda pública G7, ya que consideramos que es excesivamente cara y no ofrece ninguna rentabilidad. Por último, conservamos una visión globalmente neutra con respecto a las acciones; a pesar de la fragilidad de los fundamentales (sin incrementos de las cifras de negocios y resultados a la baja) ofrecen actualmente unas rentabilidades del orden del 3-4% que siguen siendo atractivas en comparación con el mercado de bonos.

Retrospectivamente, resulta sorprendente constatar que, en el momento actual, los inversores en bonos del estado buscan generar plusvalías, siendo las rentabilidades escasas o incluso inexistentes, mientras que los inversores en acciones por su parte buscan cada vez más obtener rentabilidades, lo cual resulta paradójico…

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